La Rioja

«Ha llegado el momento de ceder el testigo a los jóvenes en las cofradías»

No es el artífice de todo cuanto sucede en la Semana Santa de Logroño pero sí su máximo responsable. Javier Benés afronta las siete intensas jornadas de actos y procesiones que se inician este domingo con mariposas en el estómago hasta ahora desconocidas para él.

Esta será su última Semana Santa como hermano mayor de la Hermandad de Cofradías de la Pasión de la Ciudad de Logroño, de la que ha sido máximo exponente en los últimos ocho años y ahora, tras agotar los dos mandatos que fijan los estatutos, debe ceder el testigo. Lo asume con naturalidad y la ilusión de volver a ser «uno más» en su cofradía del Santo Sepulcro. Benés se sienta con NueveCuatroUno para pasar revista a la Semana Santa que hoy comienza.

-¿Con qué sensaciones inicia la semana más importante del año para un cofrade?
-Con sensación de tranquilidad. De hecho, este es de los años en que más tranquilo estoy porque hemos resuelto la Cuaresma bastante bien;  siempre tienes algo de incertidumbre respecto a cómo saldrán las cosas y cómo responderá el tiempo, pero ahora nuestra labor está ya hecha.

-¿Vive emociones especiales por ser esta su última Semana Santa en el cargo?
-Sí, es especial. Siempre queda algo después de haber estado tantos años. Es cierto que da algo de pena, pero también siento la necesidad de dejarlo, porque le he dedicado muchísimo tiempo al cargo y quiero invertir más tiempo ahora en mi familia.

-¿Más allá de lo que marcan los estatutos, es una decisión definitiva?
-Desde siempre he dicho que no quisiera tener que repetir un mandato más, que repetiría en una junta si no me quedase más remedio; por ejemplo, que se presentase mi vice-hermano mayor Julio Espinosa, porque él no me dejó solo en su momento y yo no le dejaría nunca solo a él. Pero la decisión la tengo muy tomada: llevo entre 20 y 24 años ocupando cargos de responsabilidad en mi cofradía (el Santo Sepulcro) y en la Hermandad de Cofradías. Hemos dado más de lo que pensábamos que podíamos ofrecer y hay que dejarle paso a la gente joven.

-Los jóvenes han estado asociados durante décadas a labores de albacería en las hermandades. Vamos, a limpiar plata.
-Hay que dejar entrar a los jóvenes por diversos factores: porque aportan ideas nuevas y porque en muchas cuestiones están infinitamente mejor preparados que los de mi generación. Ese cambio no solo es necesario en la estructura de la Hermandad, sino en todas las cofradías.

FIESTA DE INTERÉS TURÍSTICO NACIONAL

-¿Es la declaración de la Semana Santa de Logroño como Fiesta de Interés Turístico Nacional su principal logro en el cargo?
-A nivel institucional no hay duda de que es el mayor logro conseguido en estos años. No es un logro nuestro, ojo. Es fruto del trabajo de muchísima gente que se ha pegado verdaderas palizas para que todo saliera como tenía que salir. Me queda el orgullo de que te digan que el de Logroño ha sido uno de los mejores dossieres que se han presentado para obtener esa declaración.

-¿Se ha dejado notar de algún modo en las cofradías ese título?
-A nivel de cofradías no notas nada, pero eso ya lo sabíamos antes de presentar la candidatura. Seguimos siendo iguales con o sin título, pero la ciudad sí que lo nota. En estos días la ciudad tiene una mayor afluencia de gente que viene de otros lugares; la ocupación hotelera está en torno al 95%… ¿Que vienen también por más cosas? Evidentemente, pasa en todos lados, pero la ciudad lo nota y la repercusión económica es importante.

-Vamos, que todo es de color de rosa en ese sentido.
-Me queda el resquemor de que los que más ganan con esto son los que menos aportan. Me estoy refiriendo al sector de la hostelería. No es algo que nos ocurra solo a nosotros: es el gremio que más se beneficia de todas las fiestas de la ciudad y el que menos arrima el hombro cuando toca hacerlo. Nunca hemos pedido dinero, pero sí facilidades y nunca la hemos recibido por su parte.

-¿Con qué otras ‘conquistas’ se queda?
Me quedo con la sensación de haber hecho una buena labor con las cofradías. Siempre hemos tratado de que las relaciones entre las hermandades fueran cada vez más fluidas y de mostrarnos como lo que somos, una institución cercana que sabe poner en la piel ‘del contrario’.

-¿Se marcha con alguna espinita clavada?
-Estando en la junta falleció mi mejor amigo, que era vice-hermano mayor. Fue un momento tremendamente duro que he superado de aquella manera y la mayor pena que me queda es que no haya podido ver los logros que se han conseguido, porque era una persona que luchó hasta el infinito por la Semana Santa de Logroño (se emociona). Por lo demás, me voy con la sensación de haber hecho un buen trabajo, aunque seguro que no ha llovido a gusto de todos.

EL FUTURO

-¿Por dónde puede y debe crecer la Semana Santa de Logroño?
-Lo primero que debemos hacer es asentar lo que nos exige el ser Fiesta de Interés Turístico Nacional. No vale pensar que lo hemos conseguido y dejarnos llevar a partir de ahora; hay que mantener las formas en muchos sitios y pulir muchos aspectos, porque al final las cosas se catalogan por sus pequeños detalles. El segundo objetivo es abrirnos mucho más para venga más gente a las cofradías.

-¿No sucede así en la actualidad?
-Por algún motivo no hemos sabido hacerlo o no lo estamos haciendo bien, porque cuando publicas un anuncio de alguna cofradía que necesita ayuda la gente acude enseguida. Falta esa pequeña conexión para atraer a más personas, porque estoy convencido de que las cofradías crecerían de forma muy importante. Somos el colectivo más fuerte de Logroño por el número de personas que participa en la Semana Santa, pero eso hay que fomentarlo y por lo general no terminamos de conectar con la ciudadanía.

-En el último lustro las hermandades han incorporado tendencias notables en la forma de llevar sus pasos. Cautivo lo hace a costal, la Flagelación ‘a molía’…
-Siempre he defendido que hay que salir fuera para aprender de lo bueno que hay en otras ciudades. Hay que innovar, pero preservando tus tradiciones. No queramos ser como los sevillanos porque esto es Castilla y no vamos a llegar a ese nivel porque tenemos otra filosofía de vida. Todo lo que sea para mejorar me parece perfecto, pero si pierdes tu identidad como cofradía al final no te queda nada.

FOTO: Jaime Ocón

-¿No han valorado establecer un recorrido oficial en el que vender abonos para presenciar las procesiones, como en otras ciudades?
-Se ha sopesado. Cuando yo era niño se ponían sillas en la calle Portales. Le hemos dado muchas vueltas, pero tenemos el hándicap de las terrazas de la calle y volvemos al asunto de la hostelería. Por sus particularidades, Logroño no necesita un recorrido oficial al salir las cofradías de muy cerca del centro. Para implantarlo habría que buscar un punto estratégico en el que las cofradías hicieran algo especial. Con el tiempo no digo que no lo veamos.

-¿Le falta a Logroño un puntito más de amor propio respecto a su Semana Santa?
-No lo creo. A veces, incluso, nos miramos demasiado el ombligo y pensamos que somos los mejores. Eso es un error; tienes que creerte lo que tienes pero a la vez saber aprender de lo que hay en otros lugares que lo hacen mejor que tú.

-La Flagelación organizó un ensayo solidario el pasado domingo. A veces hay gente a la que se le olvida que la caridad es uno de los pilares  básicos de una cofradía.
-Es algo que mucha gente desconoce y hay que decirlo: todas las cofradías tienen bolsa de caridad y aportan dinero a diferentes fines. Habrá quien diga ‘es que esta cofradía solo dona mil euros’, pero es que esos mil euros a lo mejor representa un 20% de las cuotas de esa cofradía.

-Por eso es tan importante hacerlo visible, como hizo Flagelación.
-Me parece magnífico, porque la gente tiene que darse cuenta de que las cofradías no están solo para salir en procesión en Semana Santa. Siempre que pueden colaboran para ayudar a los necesitados, porque ese es uno de sus fines.

-Este año tampoco habrá liberación del reo en la procesión de las Siete Palabras.
-Es una mala noticia. El hermano mayor tiene que estar un poco decepcionado después de tantos años en los que se le deniega la medida de gracia. Aun así, era algo casi previsible tal y como se ha puesto el asunto de los indultos, que es ahora más restringido que años atrás. Quizás se había pasado del uso al abuso a la hora de solicitarlo en muchos sitios y ahora pagan justos por pecadores.

EL PERFIL MÁS PERSONAL

-¿Cuántas apps meteorológicas tiene en el móvil y con qué frecuencia las consulta estos días?
-Tengo pocas pero las miro mucho (risas). La que da las predicciones más exactas es AccuWeather, pero tengo alguna más. Los teléfonos nos han hecho muchísimo daño, porque antes mirabas al cielo y decidías si salir o no, pero ahora desde que está la nube en Burgos la gente ya está diciendo de no salir.

-¿Cuál es para usted el momento y el lugar de la Semana Santa de Logroño?
-Hay varios sitios importantes para ver. La salida del Sepulcro viéndolo venir de frente es impresionante y los pasos avanzando por Rodríguez Paterna bajo la torre de San Bartolomé ofrecen unas vistas preciosas. Otro sitio que recomiendo es el mirador que hay a media altura frente a la iglesia de Palacio, porque ofrece una perspectiva diferente, además de la bajada desde la plaza de San Agustín. No obstante, el momento más importante que vivo en Semana Santa es cuando se recoge el Sepulcro y suena ‘La muerte no es el final’.

-¿Qué sensaciones les deja a los cofrades el ‘nuevo’ obispo?
-A don Carlos (Escribano) lo conocemos todavía poco, pero es un hombre muy afable y cercano. Es muy observador, le gusta estar callado y observarlo todo. Es una persona que apuesta por las cofradías y por la gente joven tanto o más de lo que lo hacía don Juan José (Omella).

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