La Rioja

«Ser prematuro es un factor de riesgo que puede afectar al aprendizaje»

En los últimos años la prematuridad está aumentado de forma considerable. Un embarazo dura 40 semanas, pero a partir de la semana 37 se dice que el niño está a término. Por lo tanto, cualquier bebé que nazca antes de que termine esa semana 37 será prematuro.

Las consecuencias de la prematuridad son variadas, pero, según diferentes estudios, existe una asociación entre las dificultades de aprendizaje y el nacimiento del prematuro, siendo en las habilidades matemáticas y la lecto escritura donde los prematuros parecen tener mayores dificultades

Javier Tubío, docente universitario e investigador del grupo Neurociencia aplicada al contexto educativo de UNIR, destaca que es muy práctico y beneficioso conocer los riesgos que pueden presentar los niños prematuros durante su vida escolar para prevenir las dificultades con una intervención temprana y un trabajo conjunto entre docentes y familias.

– ¿Qué investigaciones está llevando a cabo junto con su equipo?

– Hemos hecho una recapitulación de todas las investigaciones que se han llevado cabo desde el 2000 a nivel mundial en las que se haya explorado la relación entre nacer prematuro y las dificultades de aprendizaje, y de ahí hemos extraído una serie de conclusiones confirmando la conexión.

– Pero, entonces, ¿eso significa que en todos los casos de prematuridad se van a desarrollar dificultades?

– Matemáticamente no, lo que sí hemos detectado es un riesgo mayor. Es decir, ser prematuro es una variable más que puede afectar al aprendizaje. Y entre todas las variables, hemos aislado el peso que puede tener nacer prematuro y confirmado que hay un cincuenta por ciento más de probabilidades estos niños necesiten algún tipo de apoyo educativo a lo largo de su vida académica.

– ¿Cuándo se suelen hacer evidentes las dificultades en los niños prematuros?

– En las últimas tres décadas ha cambiado muchísimo lo relacionado con la prematuridad. Antes estaba todo muy enfocado a que el niño sobreviviera, y ahora, gracias a todos los avances de la medicina neonatal, los profesionales se enfocan más en que el niño tengan las mínimas secuelas posibles. Tal es el avance que los niños prematuros nacidos en los últimos diez años no suelen mostrar ningún tipo de dificultad en las primeras etapas de su desarrollo, o muy sutiles. Empiezan a ser más evidentes cuando los niños tienen que enfrentarse a retos educativos (cuando entran en la escuela). Por ejemplo, cuando comienzan a leer o a conocer las matemáticas. Antes, esos déficits pasaban muy desapercibidos porque no les afectaban en sus relaciones o contactos con el entorno.

– ¿Hay grados de dificultad?

– Lo que hemos encontrado y es la variable más importante de todas y lo que más influye es el grado de prematuridad. La Organización Mundial de la Salud divide a los niños prematuros (que nacen antes de las 37 semanas) en tres grupos: los que nacen entre las 32 y las 37 semanas de gestación son los prematuros tardíos; los muy prematuros son los que nacen antes de las 32 semanas, pero al menos cumplen 28 semanas de gestación; y el grupo al que se llama extremadamente prematuro, que son los que no han llegado a cumplir 28 semanas de gestación. Precisamente este último grupo es que el presenta más dificultades en todos los niveles y los que empiezan a mostrar las dificultades antes. Y otra variable a tener en cuanta en este último caso es el peso: nacer con menos de un kilo es un factor de riesgo muy importante. Estos dos factores serían de los que dependería que las consecuencias fueran más o menos graves.

– ¿Es normal que un niño prematuro con dificultades matemáticas presente dificultades en otras área como la lectura?

– Las matemáticas y el aprendizaje de la lectura no son procesos aislados, sino que tienen que ver también con los nivel de atención, de memoria, de trabajo… Y nosotros lo que intentamos es estudiarlo por separado para analizar más los procesos que subyacen al aprendizaje de la lectura y matemáticas. Suena raro, pero el niño, desde que nace, ya está aprendiendo matemáticas. Ve que en una mesa hay más elementos que en otra, o que algo es más grande… eso ya son conceptos matemáticos, como cuando el niño ordena sus juguetes en fila o de mayor a menor haciendo seriaciones. Conceptos que si no se tratan bien afectarán al aprendizaje matemático.

Igual ocurre con la lectura. Que el niño entienda que una palabra está compuesta por sonidos más pequeños y que esos sonidos se pueden manipular es algo que si no se adquiere, probablemente el niño tenga muchas dificultades para aprender a leer. Y eso lo adquiere jugando. El pequeño juega a cambiar las sílabas creando un lenguaje inventado, lo hemos hecho todos, y eso es precisamente la conciencia fonológica, el darnos cuenta de que el lenguaje se puede manipular y está compuesto por cosas más pequeñas. Así que, sí entendemos que puede haber esa transferencia entre ambos aprendizajes.

– ¿Estás secuelas persisten en la adolescencia?

– Según los estudios que hemos analizado, sí que hemos constatado que los jóvenes prematuros presentaban mayores dificultades de aprendizaje y peores calificaciones. Ya en edad adulta, si no se ha tratado antes, cuentan con peor calidad de vida y peores empleos. Dificultades que se van sumando desde el principio si el niño no recibe los apoyos adecuados.

– ¿A qué deben prestar especial atención los docentes y padres de niños prematuros durante las etapas del desarrollo?

– Por ejemplo, si vemos que un niño cuando es pequeño evita siempre todo lo que es jugar con el lenguaje, hacer rimas, el divertirse con el lenguaje, igual lo está rechazando por que no lo comprende….

– Pero, si los padres o profesores desde una temprana edad ponen soluciones como profesionales o profesores de refuerzo, ¿esto se podría frenar?

– Todo lo que sean apoyos a una persona con necesidades le va a ayudar a compensar y llevar una vida en la mismas condiciones que el resto. Pasa con todo. Si uno parte con desventaja pero hay un refuerzo, rendirá al mismo nivel. Y esto sirve para cualquier trastorno del neurodesarrollo. No se trata de ser alarmistas, sino de adelantarse al saber que el ser un bebé prematuro es un factor de riesgo. Puede o no derivar en dificultad de aprendizaje. Lo que pretendemos con estos estudios es adelantarnos.

– Una vez que se han sentado las bases de la literatura científica en este aspecto, ¿qué vías abre el estudio y qué pasos va a dar su grupo?

– Lo más importante ahora para nosotros es entender la relación con los subcomponentes que subyacen al aprendizaje de la lectura y de la matemática. Por ejemplo, entre que un niño decodifica una palabra y comprendo un texto, entre medias eso hay muchísimos procesos muy importantes: el ser capaz de denominar rápidamente objetos, deletrear, saber la correspondencia entre un sonido y una letra, entender cómo se estructura una frase… Y en las matemáticas muchísimos más procesos. Nos gustaría analizar todos esos subcomponentes de forma aislada y más detallada. Nos gustaría saber qué componentes están más afectados dentro de cada uno de los aprendizajes para así poder poner soluciones más específicas.

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