«¿Hasta qué punto puede ser azaroso descubrir un cadáver dentro de un coche? Más aún si te lo encuentras mientras te desplazas a golpe de ratón por el Street View de Google». Así arranca la décima novela de Juan Herranz, aragonés afincado desde hace tres lustros en La Rioja, que plantea al lector un acuciante juego del gato y el ratón en el que el tiempo es oro y los paisajes resultan familiares. Porque el escenario de ‘El asesino de Google Maps‘ no es otro que Logroño, cuyo callejero se convierte en un tablero sobre el que se perpetran crímenes tan horrendos como brillantes por su ingenio.
– ¿Cómo es eso de un asesino suelto por Logroño, al que solo se le puede dar caza en Google Maps?
– Llevaba ocho años sin escribir nada y esta novela negra me vino como una idea muy clara a la que tenía que darle cauce y la escribí prácticamente en un mes. La novela versa sobre una especie de administrador del sistema omnipotente, capaz de acceder a cualquier equipo y a cualquier lugar del mundo, que está empeñado en hacer el mal por un motivo muy concreto, al que tratan de detener el resto de personajes aun sabiendo que es un tipo prácticamente inalcanzable.
– Esta es su primera novela negra, ¿cómo le vino la inspiración para adentrarse en el género del crimen?
– Hasta ahora había escrito sobre temas, digamos, existenciales. Y en principio este libro también iba a transitar por esos territorios, pero un día me puse en Google Maps y me di cuenta de que a veces había gente que, de vez en cuando, descubrían cosas extrañas a través del Street View. Eso me sugirió la idea de poder articular una historia un poco negra en torno a esa circunstancia.
Además, escuché en la radio una entrevista a un chico que es campeón del mundo en un juego (GeoGuessr) que reta a reconocer cualquier lugar del mundo a partir de una sola imagen. Ahí vi una pauta que podía ayudarme a complementar la historia y cuando ya tuve todos los elementos me puse a escribir como un loco.

– Tratándose de la herramienta de mapas más usada es importante dónde se ambienta la novela.
– El asesino pone Logroño patas arriba. Los personajes, desde la Policía Nacional hasta los jugadores de GeoGuessr, son de Logroño y el propio villano tiene que actuar sobre la ciudad de Logroño, que es el epicentro de todo este huracán de género negro. Para mí, además, es mucho más atractivo centrar la historia en mi entorno habitual porque me permite transformar los escenarios de la ciudad.
– Ahora que cotiza tanto el ‘true crime’, ¿ha encontrado inspiración en algún crimen real que le haya marcado?
-La verdad es que no, porque tiendo a desanimarme si me sumerjo en aspectos truculentos de la realidad. Prefiero fantasear a partir de un entorno reconocible y proponer desde ahí historias oscuras y personajes siniestros, porque la realidad puede resultar algo desesperante en ocasiones.
– ¿Por qué atrae tanto ese lado oscuro del comportamiento humano?
– He leído alguna tesis que explica que el género negro se ha revitalizado históricamente en momentos donde las circunstancias sociopolíticas no han sido, digamos, muy esperanzadoras. Quizás, si ahora está en boga, signifique que estamos ante un horizonte algo oscuro. Pero más allá de eso es indudable que el morbo siempre está ahí, desde lo más cotidiano hasta lo más turbio: los coches siguen aminorando la marcha para ver de cerca un accidente.


