El Rioja

Rioja centra su atención en elaborar vinos con menor graduación

Rioja centra su atención en elaboraciones con menor graduación alcohólica

Panel de cata del Consejo Regulador de la DOCa Rioja. | Foto: Leire Díez

Las tendencias del mercado llevan un tiempo dibujando la senda de un consumo de alcohol más moderado, apostando por bebidas con menos graduaciones o incluso desalcoholizadas. El consumidor siempre manda y las marcas de estos productos han hecho lo propio sacando sus versiones 0’0. En el caso del vinos es algo más complejo, más si hablamos de vinos con Denominación de Origen.

La legislación europea define varias técnicas para ajustar ese grado alcohólico, entre las que destaca una corrección del mismo. En el caso de los vinos amparados por Rioja, ya que la normativa varía también en función de las regiones, se puede reducir la graduación en un máximo del 20 por ciento. De esta forma, un vino de 15 grados puede pasar a tener 12. Eso sí, la DOCa no ha modificado sus límites mínimos de grado alcohólico, por lo que los blancos y rosados han de seguir teniendo una graduación mínima de 10,5 grados y los tintos, de 11,5 grados. Es decir, se puede aplicar esa reducción del 20 por ciento siempre y cuando no sobrepasen esos mínimos.

También existe la posibilidad de desalcoholizar parcialmente los vinos con DO, elaborándolos con una graduación de entre 0,5 y 9 grados. Una opción, sin embargo, que Rioja no valora. De hecho, si quisiera hacerlo antes debería modificar su Pliego de Condiciones para poder amparar estos nuevos vinos. Por otro lado, aunque esté prohibida su aplicación para los vinos con DO, existe una tercera fórmula para intervenir en esa graduación que es desalcoholizar totalmente los vinos, dejándolos por debajo de los 0,5 grados.

Esta norma de corrección alcohólica autorizada a nivel comunitario para corregir, que no desalcoholizar los vinos, ha entrado en el debate de la DOCa. La Organización Interprofesional del Vino de Rioja (OIPVR) ha planteado que se facilite a los operadores de la denominación su aplicación por si fuera de su interés o en cualquier caso se informe sobre esta posibilidad.

Un asunto que se abordó durante la reunión celebrada hace unos días y que busca adaptarse a ese «desajuste» que existe entre los gustos actuales del mercado, que tiran hacia vinos con un perfil más ‘healthy’ demandado sobre todo por el público joven, y los efectos del cambio climático, que derivan en vinos con graduaciones más altas a causa de unas temperaturas elevadas. La aplicación de esta práctica enológica cumpliría, además, con el objetivo de dinamización de las ventas que tanto persigue el sector en plena crisis mundial del consumo de vino.

Ramón Bilbao ha sido una de las visionarias de Rioja lanzando este año al mercado sus dos primeros vinos con una corrección alcohólica: un rosado de Rioja con garnacha y viura y un blanco verdejo de Rueda, los primeros ‘Early harvest’ en España. Después de más de dos años haciendo ensayos, el director técnico y director general de la firma, Rodolfo Bastida, ha logrado unos vinos con 11 grados: «Decidimos aplicar una vendimia más temprana, pero evitando los verdores, así como levaduras propias. Hicimos una selección de estas últimas y encontramos unas que necesitan más gramos de azúcar para obtener un gramo de alcohol. Así, en lugar de usar los 16,5 gramos de azúcar que suelen emplear habitualmente las levaduras, en este caso usamos 18. Por este mayor consumo de azúcar el resultado final de alcohol es más bajo».

De hecho, prueba de ese creciente interés que se palpa recientemente, la asociación bodeguera Grupo Rioja ha organizado para su asamblea una demostración de dos vinos, un tinto y un blanco, a los cuales se le ha aplicado ese ajuste del grado alcohólico, por lo que se catarán las muestras en origen y las corregidas. «De esta forma podremos ver qué efectos tiene esta práctica sobre las cualidades organolépticas, haciendo vinos más ligeros pero sin que ello altere la calidad. Queremos ajustarnos a lo que nos pide el mercado teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas que nos están forzando, algo por lo que las bodegas están mostrando interés. Así que es una forma de poner en valor esta corrección que ya estaba autorizada pero a la que hasta ahora se no le había prestado mucha atención», reconoce Íñigo Torres, director general de Grupo Rioja.

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