Mucho se ha hablado en los últimos meses de la acuciante sequía que azotaba La Rioja y generaba problemas de abastecimiento en algunos municipios de La Rioja Alta. Por fortuna, la llegada de la lluvia y la nieve han contribuido a recuperar las reservas hídricas de la región, y de qué manera.
No hay mejor referencia para cuantificar cómo andamos de agua que el aspecto de nuestros ríos, con el Ebro como principal baluarte. Y este lunes su aforo alcanzaba la mayor altura de los últimos meses, con los 2,45 metros registrados a las cinco de la tarde. Cabe recordar que hasta el pasado 28 de diciembre el agua de su cauce no superaba el metro de altura, por lo que el aforo ha pasado a triplicarse en apenas cuarenta días.

No obstante, no hay motivos para preocuparse, ya que las previsiones de la Confederación Hidrográfica del Ebro apuntan a un descenso en el nivel del Ebro para los próximos días. Al menos, hasta el viernes, cuando está previsto un repunte en el caudal que lo situará en torno a los 600 metros cúbicos por segundo.



