El presidente de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC), Javier García, ha afirmado este viernes que “cuanto más artificial sea nuestra inteligencia, más humanista tiene que ser nuestra educación» porque «la ética y el pensamiento crítico van a ser cada vez más importantes».
García, catedrático de Química Inorgánica, participa en la mesa redonda ‘Un lenguaje para todos’, dentro de la jornada de clausura del curso de verano ‘El lenguaje de la Química’ de la Universidad de La Rioja (UR).
“Ahora disponemos, y en el futuro más, de una herramienta muy potente, la Inteligencia Artificial (IA)», y, «cuando la humanidad ha dispuesto de tecnologías muy potentes, ha podido hacer cosas extraordinariamente buenas y peligrosamente malas”, ha explicado García en un encuentro informativo.
Además, ha señalado que una herramienta de IA, como ChatGPT, “no está diseñada” para hacerle preguntas relacionadas con “cómo surgió la vida, cómo descarbonizar la industria y cómo mejorar la economía”.
Sin embargo, ha proseguido, “desde la IUPAC se trabaja para que las máquinas entiendan con un lenguaje común, humano y en castellano esas preguntas fundamentales que, hasta ahora, nos hacíamos solos y ahora también las vamos a hacer con las máquinas”.

“La educación de la ciencia es otro gran reto», ha asegurado, y «los científicos tenemos que empezar a incorporar conceptos y habilidades propios de las humanidades, como el análisis crítico de las fuentes», porque «la IA es una herramienta extraordinaria para lo bueno y para lo malo, pero hay que analizar esos resultados que nos dan las máquinas”.
Además, ha afirmado que “el futuro se va a escribir y hablar en el lenguaje de la ciencia», por lo que es «tan importante que la ciencia se hable en español”, algo a lo que contribuye la IUPAC con iniciativas como la traducción de todas las normas de nomenclatura química al español.
En este encuentro informativo también ha participado la catedrática de Química Inorgánica Adela Muñoz, quien imparte este viernes la conferencia “Del laboratorio a las librerías” en el marco de este curso.
Ha indicado que “mediante el cómic se llega a un alumnado muy joven que aún no tiene contacto con la ciencia y tiene la idea de que es una cosa muy compleja, que no es interesante y que está muy lejos de la vida diaria”.
Ha incidido en que el cómic “resulta útil” para acercar la ciencia a los estudiantes jóvenes “antes de que se desarrollen esas percepciones negativas”.
“Igual era conveniente, en las enseñanzas previas a la universidad, disminuir la carga teórica (de las asignaturas de ciencia) y simplificar los conceptos para hacerlos mucho más asequibles, porque (la ciencia) es un lenguaje imprescindible”, ha subrayado.


