Sergio Jiménez Foronda.- El centro de Logroño acogerá el próximo día 25 una manifestación para que «nadie se olvide de que la guerra en Ucrania está sin terminar, porque la gente, al principio, pensaba mucho en ella, pero, ahora, algunos creen que ya ha acabado”.
Así lo ha contado este martes a EFE la portavoz de la Asociación Ucrania-Rioja, Veronika Martynova, residente en Logroño, con motivo de la celebración, el 24 de febrero, del primer aniversario de la invasión rusa al territorio ucraniano.
La manifestación, convocada por esta asociación, partirá a las 13:00 horas de la Plaza del Ayuntamiento y pasará por Avenida de la Paz, Muro de Cervantes, Muro del Carmen, Vara de Rey y Portales hasta la Plaza del Merado. Ha precisado que el objetivo de esta iniciativa es “que nadie se olvide de que la guerra está sin terminar porque la gente, al principio, pensaba mucho en ella, pero, ahora, algunos creen que ya ha acabado”.
“Posiblemente, están cansados de escuchar lo malo, pero la guerra está ahí, muere gente y están destruyendo ciudades enteras. Hay personas sin luz y sin agua e intentan que la gente ucraniana muera, si no de bala, de frío y de hambre. Entonces, queremos recordar que todo sigue y que necesitamos mucha ayuda”, ha subrayado.
Ha asegurado que “la solidaridad se ha reducido y mucho porque, claro, la gente, en un primer momento, se volcó muchísimo con nosotros y ayudaron todos muchísimo. Los primeros tres meses fueron increíbles, pero, después, empezó a bajar y a bajar y ahora se ayuda muy poco”.
“En la manifestación vamos a parar frente al Monumento a las Víctimas, en el paseo del Espolón, donde pondremos flores», ha añadido, «porque pensamos que en nuestro país, de un modo, también hay terrorismo, porque no está luchando un ejército con otro ejército. El ejército ruso está matando a gente inocente porque no puede con nuestros soldados”.
Sin medicamentos y los que hay «son muy caros»
También se ha referido a que su madre y su abuela viven en territorio ucraniano ocupado por el ejército ruso, donde “no hay medicamentos y si los hay, los precios son muy caros y no se pueden comprar con una pensión”.
Martynova (Jerson, Ucrania, 1980) ha explicado que, cuando estalló la guerra en su país de origen, pudo traer a su hermana desde su localidad natal por un camino que, después, supieron que “estaba minado».
«Fue muy complicada la salida”, ha recordado, pero ya reside en un piso de la Cocina Económica de Logroño junto a su hija, quien estudia cuarto de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y “está bien”.
Sin embargo, ha proseguido, su madre y su abuela no pudieron salir de Ucrania y viven en un espacio ocupado por Rusia en el sur, donde “les obligan a hacer el pasaporte y a cambiar el dinero; la situación no es muy buena”.
“Contacto con ellas solo por internet y eso si ellos (los rusos) no lo apagan. Tienen teléfono móvil con tarjeta rusa porque no hay ninguna compañía ucraniana. Mi abuela es mayor y si necesita llamar a la ambulancia o algo, no tiene teléfono fijo desde hace mucho tiempo», ha precisado.
Sobre si tienen previsión de, al igual que su hermana, salir de Ucrania y venir a España, ha indicado que “no pueden porque solo les dejan moverse por territorios ocupados, fuera no”, a lo que se suma que a su madre “no le importaba venir”, pero su abuela es reticente por su avanzada edad.


