Pese a las previsiones iniciales, el temporal de nieve se marchó sin dejar tras de sí imágenes que perduren en nuestras retinas durante décadas. Ni carreteras colapsadas por la nieve, ni pueblos incomunicados, ni familias de pingüinos haciendo patinaje sobre el río Ebro helado… En cualquier caso, donde sí se ha dejado notar el impacto de la borrasca ha sido en los termómetros.
El desplome de la cota de nieve a las puertas de los 400 metros ha refrescado estos días el ambiente, pero más lo va a hacer en los próximos días. Al menos, así lo reflejan las previsiones de la Aemet hasta el próximo miércoles, que aseguran que las temperaturas mínimas se instalarán en registros bajo cero a partir del sábado y ahí se quedarán, al menos, hasta mediada la próxima semana.
Si el temporal no ha castigado demasiado las temperaturas en el capítulo de los registros máximos (el miércoles, día más gélido, se asentaron algo por encima de los cinco grados), en cuanto a las mínimas lo peor está por llegar. Porque los 2,1 grados bajo cero que se registraron en la madrugada de este jueves se quedarán en nada para los dos días en los que se alcanzarán los cuatro grados negativos: el domingo y el lunes.
No queda, por tanto, más que resignarse al frío panorama que se avecina y tirar de caldos y chocolatadas entre los valientes que se atrevan a pisar la calle riojanas en los próximos días.


