Pilar Mazo.- El obispo de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, Santos Montoya, ha afirmado a Efe que, a su llegada a La Rioja, el pasado mes de marzo, se ha encontrado con «un seminario muy grande», que «ojalá» se «llenara» de vocaciones consagradas y no consagradas.
«Tenemos un seminario que ha sido semillero de vocaciones para muchas diócesis y misioneros» y «mi intención es que ojalá se nos llenara», lo que dependerá también, explica, de «cómo se respire la fe en las familias y en el pueblo riojano».
Transcurridos cien días de responsabilidad en su nuevo cargo, tras ejercer como obispo auxiliar en Madrid, Montoya (La Solana, Ciudad Real, 1966) reconoce el trabajo realizado por su antecesor en La Rioja, Carlos Escribano, actual arzobispo de Zaragoza.
Valora también haberse encontrado con un arraigado sentimiento religioso en esta región y con una buena acogida por parte de la población riojana.
Mayores de 65 años: 144 sacerdotes
Reconoce, sin embargo, que ve «falta de vocaciones» consagradas en una Diócesis que tiene actualmente dos seminaristas mayores de 18 años y otro menor de esa edad en Burgos; un diácono, que se ordenará este año como sacerdote; y tres permanentes, que son laicos.
La Diócesis riojana cuenta con 251 sacerdotes, de los que 107 tienen menos de 65 años y 144 superan esa edad; a los que se suman 602 religiosos, 170 monjas de clausura, 172 misioneros y 17 familias en misión.

FOTO: EFE/Raquel Manzanares.
Ante la avanzada edad que, en general, tienen los sacerdotes de la Diócesis de La Rioja, expresa su deseo de que puedan incrementarse estas vocaciones, pero también las no consagradas, ya que aprecia que existe «una Iglesia que funciona, que está organizada y en la que hay una redistribución de las tareas».
Se muestra convencido de que «toda persona bautizada tiene vocación y está llamada a participar de Dios», cada uno de una manera, en el matrimonio, en la clausura o sin casarse, por ejemplo. «Cuando hablamos de vocaciones, a veces, lo hemos asociado solo a las vocaciones consagradas: monjas y curas, como si el resto de los bautizados no tuviera vocación», ha subrayado, pero «hay que dar una vuelta» y, para ello, «tiene que haber una propuesta vocacional».
A este respecto, ha informado de que ha iniciado encuentros mensuales con jóvenes en la concatedral de Santa María de la Redonda, de Logroño, con una doble vertiente. De un lado, que «los jóvenes puedan plantear los temas que sean de su interés, que se puedan establecer encuentros y debates como intercambio de conocimiento y convivencia» y, de otro, que haya espacio para la oración.
Su idea es que estos encuentros se puedan celebrar, al menos, una vez al mes en La Redonda y que, en un futuro, incluso, puedan ampliarse a otros ámbitos y espacios religiosos.
Escuchar y entendimiento
En el plano de las vocaciones, también destaca que una de las cuestiones que el Papa Francisco ha planteado son los ministerios laicales, consistentes en la incorporación de los laicos a una pastoral litúrgica, tanto en la catequesis como a la eucaristía, entre otros ámbitos.
Se trata, precisa Montoya, de incorporar equipos de personas a las Diócesis que hagan este ministerio, de forma que, «aunque ha ocurrido hace mucho tiempo, ahora vamos a notar más el hecho, por ejemplo, de ver que una persona laica u otra con una vida consagrada oficie una celebración de la palabra y reparta la eucaristía».

«Esto nos lo vamos a encontrar de una forma más numerosa», afirma el obispo, para quien se trata de «una tarea compartida» que, además, valora, ya que «cuando hablamos de vocaciones -insiste- lo asociamos a la vocación consagrada: curas y monjas, como si el resto de personas bautizadas no tuviera vocación».
En su apuesta por acercar la Iglesia a distintas áreas y colectivos de la sociedad riojana, cita, por ejemplo, los de la política, la enseñanza, la juventud, la empresa, la sanidad y el deporte porque «no hay ámbito en el que no pueda entrar la fe».
Su propuesta, a este respecto, es generar un intercambio en la forma que tienen distintos colectivos y profesionales de entender la Iglesia, con la mirada puesta en escuchar y poder llegar al «entendimiento», recalca el obispo.
Montoya, desde su llegada a La Rioja, ya ha celebrado varios encuentros de este tipo, como con representantes de los medios de comunicación y de formaciones políticas; y trabaja en hacerlo con los de los sanitarios y empresarios en las próximas fechas.

Ha expresado su agradecimiento por «la amabilidad» del alcalde de Logroño, Pablo Hermoso de Mendoza, que ofreció a la Diócesis que se pudiera celebrar uno de estos encuentros en la sede municipal con concejales de todas las fuerzas políticas y con parlamentarios regionales y nacionales, cuya «cordialidad» ha destacado también.
Se trata de continuar escuchando a todos, «a los cercanos y a los alejados de la Iglesia», y dialogando, como ha hecho durante los últimos meses de cara a la preparación del Sínodo.
«Está claro que, cuando varias personas ven a otra probarse una prenda, hay distintos pareceres respecto a la Iglesia, pero de estos encuentros salen cuestiones interesantes», concluye.


