En la década de los 90 llegó a nuestras vidas un invento procedente de Japón que revolucionó las cenas familiares, las comidas de empresa y las despedidas de soltero. Su nombre, ‘karaoke’, se convirtió para la música en una relación proporcional a la que el ‘selfie’ ha representado para la fotografía.
Los escenarios han cambiado. Ahora los locales monotemáticos donde cualquiera se ganaba el derecho a sentirse Nino Bravo son meros vestigios del pasado, pero las fantasías por llevar la canción ligera a un nuevo estrato desde el sofá de la casa están más vivas que nunca.
Y esa revolución digital que ha trasladado el universo del karaoke a ordenadores y smartphones tiene acento riojano. Hace justo diez años, el 3 de abril de 2007, Miguel Ángel Díez Ferreira y su hermano Richard pulsaron el botón que lanzaba a la red de redes ‘Red Karaoke‘.

Miguel Ángel y ‘Richard’ Díez Ferreira, en una imagen de archivo de hace diez años
Lo hicieron algo más de dos años después de que la bombillita se encendiera en una de tantas fiestas en casa de este emprendedor riojano. Sus amigos se empleaban a fondo con un videojuego inspirado en el karaoke y de pronto Miguel Ángel se preguntó si existía alguna web en la que poder cantar de forma sencilla, barata y con un amplio catálogo de canciones. Como la respuesta fue ‘no’, pues los dos hermanos se pusieron manos a la obra. Ahora, Red Karaoke es la plataforma líder en el país y, con más de diez millones de usuarios registrados, también lo ha sido del panorama global hasta hace dos telediarios.
«Recuerdo que aquel 3 de abril fue un día de lo más normal por una parte, pero también que mi hermano y yo éramos un manojo de nervios», recuerda, rebobinando la memoria una década. «No era la primera web que lanzábamos (habían formado parte de ‘Ya.com’, uno de los primeros gigantes de la web en nuestro país), pero quedaba la duda de qué pasaría al abrirla al gran público, ya que era un proyecto nuestro al 100%», añade.
Aunque admite que «teníamos expectativas altas», Miguel Ángel Díez relata cómo pronto se vieron sorprendidos por el volumen de gente «brutal» que disfrutaba con su ‘Karaoke Rojo’: «Nos costó cinco años alcanzar el millón de usuarios y ahora crecemos en torno a los dos millones cada año». Con todo, confiesa que «estos diez años nos han sabido a poco».

Miguel Ángel Díez Ferreira
De pura cepa
Estos emprendedores riojanos tuvieron que buscar pronto nuevas fórmulas para no morir de éxito. Aunque en su origen su plataforma tenía carácter gratuito, tuvieron que virar hacia un servicio de pago bajo modelo de suscripción temporal.
Y pese a que las nuevas tecnologías invitan al desarraigo, Díez Ferreira y su equipo mantienen que «la raíz no se ha perdido nunca». «Soy el único miembro del equipo que no está en Logroño y en La Rioja se han desarrollado tanto la creatividad como los elementos tecnológicos; siempre hemos hecho gala de riojanismo», explica Miguel Ángel. Para que se comprenda mejor su convencimiento, traza un paralelismo con el vino de Rioja: «Sus botellas llegan a todo el mundo, pero la esencia sigue estando en la región».
Moda en auge
«El karaoke está más de moda que nunca», afirma sin titubeos el padre de Red Karaoke, indicando que «en apenas cinco años Estados Unidos ha pasado de contar con 400 salas privadas de karaoke a más de 70.000; es un fenómeno que está al nivel del de la fotografía con la irrupción de Instagram«. ¿Cómo se explica este fenómeno? Para Miguel Ángel Díez, el secreto radica en que «cuando cantas liberas estrés y te cargas de buen rollo, ¿para qué queremos complicarnos más la vida?.
Además, esto de cantar desde casa tiene todavía mucho recorrido. «Todavía se pueden hacer muchas cosas; tenemos ideas guardadas que intentamos lanzar cuando el desarrollo de la tecnología nos lo permite», subraya. Y sin revelar más de lo que puede hasta la fecha, sí desliza algunas de las claves de ‘Red Karaoke‘ a corto y medio plazo: «Queremos darle más juego para que haya puntutaciones y en emisión de vídeo en directo, aunque todavía hay obstáculos por asuntos de regulación de derechos y porque la carga tecnológica no lo permite aún. No obstante, el paso definitivo será la emisión de vídeo simultánea en la que varias personas puedan cantar desde ubicaciones diferentes».


