La mujer rural es un colectivo que cada vez tiene más cabida en España. Así lo refleja la última Encuesta de Explotaciones Agrarias publicada en 2017, donde se muestra un aumento de 7.123 mujeres titulares o jefas de explotaciones agrarias respecto al inicio de esta década, cuando la cifra ascendía a 278.344.
Un incremento que, sobre todo, se da entre las menores de 30 años, lo cual se recibe con optimismo porque asegura así el relevo generacional en el campo español, y es que en torno al cincuenta por ciento de estas mujeres a nivel nacional superan los 65 años.
Este martes se celebra el Día Internacional de la Mujer Rural y, aunque la mayoría de comunidades reflejan una evolución positiva en este sentido -destacando regiones como País Vasco (5,16 por ciento), Cantabria (3,99 por ciento), Baleares (3,77 por ciento) o Andalucía (2,98 por ciento), La Rioja no puede decir lo mismo.
Una diferencia negativa del 0,86 por ciento respecto al 2010 muestra que «todavía quedan cosas por hacer para normalizar el empleo rural entre mujeres», considera la responsable del Área de la Mujer de UAGR-COAG, Isabel González, recalcando que «la agricultura no tiene futuro sin la presencia femenina».
A pesar del paso de los años, los roles de género en el ámbito rural no han evolucionado tanto. González, extitular de una explotación agraria en Entrena desde hace casi una década, se dedica en la actualidad a la tareas administrativas y comerciales de los cultivos ecológicos que gestiona al cincuenta por ciento con su marido, quien le ha reemplazado en el papel de agricultora.
Roles de género
A pesar de su labor en el campo (y en el hogar), el cuidado de sus hijos, prácticamente, ha recaído siempre sobre ella, asegura. Por ello, desde COAG y CERES (Confederación de Mujeres del Mundo Rural) demandan la implantación de medidas que fomenten los derechos sociales, económicos y culturales de las mujeres en el mundo rural.
Respecto al futuro de la agricultura, González insiste en el daño que está haciendo el cambio hacia un sistema agrario industrializado con macroexplotaciones y monocultivos. «La nueva PAC no contempla a las mujeres ni a las pequeñas explotaciones, conduciéndonos hacía un modelo de agricultura industrializada, transcontinental y cero sostenible», sentencia. Pero apunta que no se refiere a un retroceso en las prácticas agrarias, ya que el mecanizado en el campo es «necesario», sino al mantenimiento de cultivos diversos en alternancia.


