La Comisión de Convivencia del barrio de Madre de Dios ha apelado a la «colaboración de toda la sociedad, de las personas y las familias a las instituciones y organizaciones sociales» para que las fiestas de ‘novatadas’ que se celebran este jueves en la universidad no vuelvan a ser protagonistas por hechos como los registrados el pasado año, donde se produjo una agresión sexual en la fiesta de Peritos e innumerables quejas por la suciedad del ‘macrobotellón’.
«Las imágenes que dejaron las novatadas del año pasado no pueden pasar desapercibidas para cualquier ciudadano y menos para quienes vivimos en los barrios aledaños. Fueron una muestra de claro incivismo, de suciedad y de prácticas vejatorias. No queremos que se repitan y, por eso, buscamos con insistencia espacios para ponerlo de manifiesto y hablarlo mirándonos de frente. No desde la superioridad adulta que adoctrina y represente, sino desde el reconocimiento mutuo como miembros de una comunidad que quiere abordar conjuntamente sus normas de convivencia», subraya la comisión.
El colectivo vecinal manifiesta «nuestro malestar ante prácticas y formas de comportamiento que creemos imprescindible cambiar», pero también «nuestra confianza tanto en los jóvenes y su capacidad para descubrir formas de diversión más respetuosas con el entorno físico y social, como en el resto de instituciones, organizaciones y personas, cuyo empeño en el diálogo y el respeto, abre nuevas vías para el encuentro y la convivencia».
«Es responsabilidad de todos»
La comisión subraya que «es responsabilidad de todos avanzar hacia formas de convivencia más respetuosas, integradoras y cívicas», pese a que «las formas que las formas que nos han traído hasta aquí se limitan a hacer culpables a los jóvenes, ignorando la responsabilidad social y el hecho evidente de que, siendo nuestros hijos, algo tendremos que ver».
Para encontrar soluciones, esta entidad ha mantenido contactos «con diferentes partes implicadas (estudiantes, Ayuntamiento, Universidad, asociaciones e instituciones de la zona)», en los que ha constatado «acuerdos y discrepancias». «Hemos visto el rechazo que produce las consecuencias de ‘la fiesta’ y también la dificultad para cambiar prácticas sociales muy arraigadas que obviamente no aparecen en la población juvenil por generación espontánea y al margen de las corrientes sociales dominantes», indica.


