Pasó sin pena ni gloria por las filas de la UD Logroñés (disputó cinco partidos). Su nombre ha vuelto a ponerse de actualidad debido a la ‘Operación Oikos’, que investiga una red de amaños en el fútbol con el futbolista riojano Íñigo López como uno de los presuntos líderes. Hablamos del defensa central Borja Gómez, quien habría podido ‘arreglar’ un partido junto a López (jugaron juntos en el Alcorcón).
El País ha hecho público que se investiga a ambos por un encuentro amañado con éxito, tras el que Raúl Bravo y Carlos Aranda -presuntos cabecillas de la trama- habrían pasado a deberles dinero, una deuda que en el caso de López cifran en 7.000 euros. Los hechos recogidos en el sumario al que ha tenido acceso El País ocurrieron a principios de 2017, justo antes de que Borja Gómez fichara por el Real Murcia (23 de enero) después de estar un tiempo sin equipo.
En agosto de ese mismo año, el Murcia fulminó a Borja Gómez y el jugador denunció al club por despido improcedente. De verse como pieza clave del Murcia a estar en la calle, sin más. Y entonces llegó a la UD Logroñés con un contrato de dos años. Se anunció el 24 de agosto y para el 1 de febrero, poco más de cinco meses después de su fichaje, ya estaba fuera de la disciplina blanquirroja.
Su destino en el mercado invernal de 2018 fue el San Sebastián de los Reyes, donde sí tuvo algo más de continuidad futbolística. Al finalizar la temporada, sus maletas le llevaron a la India para jugar en el East Bengal. Allí sigue en activo.


