Algunas de las voces más influyentes del panorama vitivinícola internacional han vuelto a situar en los últimos meses a Rioja en el centro de la conversación global. Masters of Wine, críticos especializados, sumilleres y publicaciones de referencia han destacado el momento de transformación, diversidad y gran dinamismo que vive actualmente la Denominación de Origen Calificada (DOCa). Coincidiendo este lunes con la celebración del Día Internacional del Vino, repasamos algunas de las principales reflexiones y análisis sobre Rioja que llegan desde distintos rincones del mundo; una mirada exterior que vuelve a confirmar el prestigio internacional de la Denominación, pero también el creciente interés que despierta su evolución, su diversidad estilística y la nueva generación de elaboradores.
«Ninguna gran Denominación en el mundo ofrece un abanico de estilos tan variado y de tanta calidad como la DOCa Rioja; tiene un dinamismo único», resume el periodista y escritor alemán David Schwarzwälder. La frase recoge el sentimiento generalizado que transmiten decenas de publicaciones internacionales. Porque Rioja ya no es observada únicamente como una gran región histórica del vino —primera Denominación de Origen de España—, sino también como un territorio en plena ebullición creativa.
La prestigiosa publicación Vinous, una de las referencias mundiales de la crítica vinícola, titulaba recientemente uno de sus análisis con una expresión difícil de ignorar: «The Rioja Renaissance». El «renacimiento» de Rioja. Su autor, el crítico Joaquín Hidalgo, sostiene que «Rioja está viviendo silenciosamente su propia transformación» y que «una nueva generación de elaboradores está redefiniendo el estilo de los vinos de la región». Para Hidalgo, el gran cambio está en que «la región apuesta por la precisión y una mayor especificidad del origen».

La idea del origen aparece en muchos de los análisis internacionales. El terroir. El viñedo. El pueblo. La parcela. Rioja no es contemplada únicamente como una región de marcas históricas y crianzas o tiempo de permanencia de los vinos en bodega, algo que ha contribuido a labrar el prestigio de la Denominación y que muchos consumidores y prescriptores siguen valorando y reclamando a día de hoy, sino que también es vista como un mosaico de paisajes, suelos, altitudes, orientaciones y microclimas capaces de generar vinos radicalmente distintos entre sí. «No existe una sola Rioja, sino muchas facetas diferentes de la región», afirma Pedro Ballesteros MW.
Ferran Centelles, una de las grandes firmas de Jancis Robinson y antiguo sumiller de elBulli, insiste en esa misma idea al analizar los llamados vinos singulares. «Los elaboradores quieren mostrar un origen específico», explica. Y añade conceptos que se repiten constantemente en las nuevas generaciones de Rioja: «Frescura, inmediatez y pureza de fruta». La sensación que transmiten muchos de estos prescriptores es que Rioja ha ampliado su lenguaje sin renunciar a su acento. Que mantiene intacta la grandeza de sus vinos clásicos, pero al mismo tiempo incorpora nuevos códigos contemporáneos.
La periodista británica Jane Clare lo resume así: «Rioja no es una región que esté mirando hacia atrás». Y quizás ahí reside una de las claves de este momento. Rioja ya no es percibida únicamente como una región histórica. También como una región en movimiento. «Something is stirring in Rioja», escribe el crítico danés especializado en vino en un texto profundamente literario titulado Miss Rioja DO Turns 100. «Algo se está moviendo en Rioja». El mismo autor define a Rioja como «100 años y más vital que nunca», una percepción que conecta con muchas de las reflexiones publicadas durante los últimos meses por la crítica internacional.
Porque si algo sorprende especialmente a muchos analistas es precisamente esa convivencia entre tradición y modernidad. Entre historia y futuro. Entre los grandes vinos eternos y una nueva generación de productores obsesionados con la identidad del paisaje. En Alemania, el periodista Thomas Götz escribe sobre «Rioja: clásica con barrica frente a moderna con terroir». Y lejos de plantearlo como una confrontación, lo interpreta como una muestra de riqueza y evolución.

De hecho, algunos de los mayores elogios llegan precisamente cuando los críticos prueban viejas añadas históricas junto a vinos contemporáneos. Porque ahí aparece otra de las obsesiones internacionales con Rioja: su extraordinaria capacidad de envejecimiento. Götz describe el Castillo Ygay Blanco 1986 como «uno de esos raros momentos en los que se siente qué hace grandes a los grandes vinos». Y añade: «Es posible que este blanco envejezca más que los propios bebedores nacidos en 1986». No es un caso aislado. Ferran Centelles llega incluso a afirmar que es «sin duda uno de los grandes vinos blancos del mundo».
Sí, blancos. Porque otra de las grandes sorpresas internacionales tiene que ver precisamente con los vinos blancos de Rioja. Durante décadas, la región fue asociada principalmente a tintos criados en barrica. Hoy, muchos prescriptores consideran que los blancos riojanos están protagonizando una auténtica revolución. La sumiller internacional Julie Dupouy lo resumía recientemente con una frase tan provocadora como eficaz: «En Rioja, el blanco es el nuevo tinto». Y añade algo todavía más relevante: algunos de los mejores blancos de Rioja le recuerdan por complejidad y refinamiento a grandes vinos secos de Tokaji.
Ferran Centelles va incluso más allá al comparar ciertos Garnacha Blanca con algunos Riesling de referencia: «Podría ser, en algunos aspectos, la respuesta española al Riesling». Pero no solo sorprenden los blancos de Rioja. También la diversidad estilística. La recuperación de variedades minoritarias. La reinterpretación de la Garnacha. La nueva lectura del Tempranillo. La aparición de vinos de pueblo y viñedos singulares.
«The ongoing Garnacha revolution in Rioja», escribe Centelles para Jancis Robinson. La revolución de la Garnacha en Rioja. Lejos de negar la tradición, lo que subraya la mayoría de estos analistas es la convivencia entre ambas almas, larga trayectoria y contemporaneidad. De hecho, Rioja sigue siendo considerada una referencia mundial precisamente por esa doble capacidad: emocionar tanto desde la memoria como desde la innovación.

En la influyente publicación The Observer, el periodista David Williams escribe que Rioja ha cumplido cien años «con viejos amigos y nuevos trucos bajo la manga». Y remata con la siguiente idea: «No hay duda de que Rioja en 2025 es una región vitivinícola tan diversa como nunca antes».
Y mientras otras regiones del mundo luchan por redefinirse, Rioja parece haber encontrado una fórmula especialmente compleja de equilibrar: preservar la identidad histórica mientras amplía sus fronteras creativas. «Hay muchos más vinos por descubrir que antes», escribe Hidalgo. La conclusión que comparten muchas de estas voces internacionales es clara: Rioja sigue siendo una de las grandes regiones vitivinícolas del mundo, la acompañante perfecta por tanto para este Día Internacional del Vino, habiéndose convertido en una de las más dinámicas, diversas e interesantes para la crítica y los prescriptores internacionales.


