Semana Santa

Jueves Santo: cuatro rutas de fe entre jotas, encuentros y silencio

En Logroño, la jornada del Jueves Santo no se queda solo en la procesión de las Siete Palabras. El itinerario ofrece cuatro propuestas más a lo largo de la noche para entender la fe: distintas entre sí, pero a la vez complementarias.

A las siete y media de la tarde, la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad iniciaba su Vía Crucis desde la Iglesia de Valvanera. Una hermandad que destaca por su carácter de barrio: pequeña en componentes y muy fuerte en compromiso. A pesar de la inmensidad de vías como Gran Vía y Marqués de Murrieta, la sobria Piedad consigue llevarse el protagonismo llevando al corazón de todos sus espectadores el dolor de una madre.

Como ya empieza a ser tradición, la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad ha revivido uno de los momentos más especiales de la ciudad: el encuentro con Jesús Camino del Calvario, que ya entrada la tarde se ha puesto en camino hacia la Gota de Leche para realizar un momento histórico con simbolismo de renovación.

Este paso, bajo hombros de los cofrades de Jesús el Nazareno, ha vuelto a repetir el encuentro del miércoles; con menos épica, pero con mucha más tradición. Más de 120 años lleva esta hermandad haciendo su penitencia con el rigor, la responsabilidad y la esencia que doce décadas merecen.

La tarde en Jueves Santo dura poco y pronto llega la noche, y el itinerario cofrade no se detiene. La Cofradía del Descendimiento de Cristo pone su tono solemne a la noche, con una conversación perfecta entre la oscuridad y su paso. Desde la Iglesia de Palacio, el diálogo entre el gótico del paso y el de la iglesia conforma una simbiosis que emociona y empequeñece. Pero si hablamos de emoción, el Descendimiento se lleva la palma con una jota, emocionada y nacida desde lo profundo, que en su paso por el Hospital Provincial rompe el silencio con un canto de esperanza.

Y, por si la noche se queda corta, la Hermandad de María Magdalena demuestra que el silencio también es una opción para conectar con el misterio sacramental. El golpe del martillo y las clavijas en las que se apoyan los portadores son los únicos sonidos que rompen el silencio que impera a las doce de la noche en las callejuelas del Casco Antiguo.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top