Si buscas disfrutonas en la RAE, te aparecerá Improyayas como sinónimo. Es, sin lugar a duda, el grupo de teatro más peculiar de La Rioja. El más especial. Está compuesto por calagurritanas mayores de 60 años y, bajo la dirección de Javier Martínez Losa, hacen magia sobre las tablas.
Subirse a un escenario no es para débiles y estas mujeres lo recorren con una seguridad que impresiona. Muchas no tenían experiencia previa hasta que hace un año y medio lo hicieron por primera vez. Desde entonces han recorrido escenarios como son los de Rodezno, Alesanco o Ribafrecha. Vamos, que Broadway se les queda pequeño.

Improyayas nace a raíz de un taller que estaba previsto que durara solo tres meses. Pero a todas ellas les supo a poco. «Queríamos continuar. Y ahí estamos, seguimos haciendo lo que podemos con bolos, con entrevistas, con lo que haga falta», explica Lourdes.
En un primer momento se apuntaron «doce mujeres tan valientes como las que tenemos aquí delante» y, aunque la base era trabajar la cognición, la memoria y la psicomotricidad a través del teatro, este taller se ha terminado convirtiendo en un lugar seguro para ellas. Entre Pilar Rada, Pilar Urrutia, Elia García, Inés Abad, Susana Rada, Asun Martínez, Pilar Aldama, Lourdes Gómez, Feli Herce, Josefina Sáenz y Javier Martínez Losa han construido una familia. «Como siempre les digo, aunque alguna me echa la bronca: yo ya tengo trece abuelas más», señala el director.

«Para mí este grupo es un milagro, porque son mujeres que se apuntaron a un taller sin previsión de nada en concreto, porque simplemente queríamos darles un lugar para divertirse, un sitio seguro, y de repente, de un taller que iba a ser puntual nació un grupo», cuenta Javier.
Son mujeres capaces de subirse a un escenario, improvisar en base a lo que pida el público (con lo difícil que es) e interactuar con el público, consiguiendo que forme parte de la representación y que las carcajadas y el baile inunden la sala. Pero no solo eso. «Lo hacen siempre con una comicidad tremenda. Yo creo que se cierra el círculo y vuelven a esa adolescencia en la que no se tiene pudor ni vergüenza y dicen auténticas barbaridades muchas veces», añade orgulloso Javier.

La complicidad que tienen fuera del escenario se nota sobre las tablas: «Este ratito que estamos aquí juntas significa muchísimo, porque tú no sabes lo bien que lo pasamos. Yo animo a todas las mujeres a que hagan cosas, porque la mujer es capaz de cualquier cosa. El hombre también, pero menos».
Pero no solo se dedican al teatro. Hace poco dieron el salto a la gran pantalla. «Hemos hecho un corto que ya se ha presentado fuera de España, en Estonia y Venezuela y ahora lo presentarán en Estados Unidos. A ver si pronto nos cogen en Logroño», cuentan Elia.
Inés fue la primera en apuntarse. «Vine un poco engañada», bromea. «Me dijeron que me iban a dar unas clases, que iba a tener que memorizarlo y luego resulta que me dicen de subir al escenario», añade. Pero su sonrisa la delata: está encantada de lo que hace y se nota.

Todas ellas son la viva imagen de que nunca es demasiado tarde para empezar. Josefina, cuenta con orgullo que, a sus 79 años, es la mayor de todas. «Bendita la hora en la que llamé a Caja Rioja y me acogieron», cuenta.
Año y medio después de la creación de este grupo, todas están con más ganas de seguir que nunca: «Donde nos lleve Javier y con ánimo de hacerlo lo mejor posible para agradar y para pasarlo bien».


