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Zabala: «Me lo he creído y he jugado con más cabeza»

El pelotari riojano hace balance de su primera participación en el Campeonato de Parejas Serie A

Foto: Fernando Díaz/Riojapress

Javier Zabala (Nájera, 29 de septiembre de 1997) es el pelotari riojano del momento. El delantero de ASPE, junto a su compañero Julen Martija, concluyó su primera participación en la primera categoría de un torneo Parejas donde ilusionaron de lo lindo. De hecho, el binomio riojano-navarro logró ser tercero en la liguilla (ocho victorias, seis derrotas) y afrontó los playoff como la dupla mejor clasificada. Tuvieron dos intentos para pasar a semifinales, pero desaprovecharon ambas. Primero, cayeron frente a Altuna y Ezkurdia (22-12) y después, ante Jaka e Iztueta (22-10). Días después de terminar el torneo, Javi hace balance en NueveCuatroUno de su participación.

«Ya nos veíamos en semifinales, pero la verdad es que no tuvimos suerte en ese último trámite (el playoff)», reconoce el deportista. «En líneas generales, nuestro objetivo era pasar el corte (jugar esa repesca). Hicimos una muy buena liga de catorce partidos. Luego, siempre hay que tener esa suerte en playoff, pero no estuvimos inspirados. Jugamos peor que el nivel que habíamos mostrado, ellos lo hicieron mejor que nosotros y pasaron merecidamente. Se nos hizo muy largo al final», argumenta.

El riojalteño, aunque afincado en Logroño, ve el vaso medio lleno: «Nos hemos entendido muy bien como pareja y hemos sabido competir todos los partidos contra todas las parejas en la liguilla. Incluso cuando hemos perdido, ha sido por poco». Su mejora es evidente y para él, reside en dos factores: «Me lo he creído y he jugado con más cabeza».

Foto: Fernando Díaz / Riojapress

Su derrota más abultada, ante Elordi y Zabaleta y por 22-13, ocurrió en la primera jornada. Desde entonces, cada partido ha estado en un puño. Ocho veces, cara; y seis, cruz, con las maratones como constante. «Nos planteábamos cada partido a hacer muy pocos errores. No es que quisiéramos hacer tantos largos, pero sí ser competitivos, defender bien y atacar cuando se diera la oportunidad. Teníamos que saber sufrir y esperar nuestros momentos», reconoce. En la primera fase, fue el binomio que más tiempo en cancha estuvo (16 horas y 18 minutos, 70 por jornada). En tres ocasiones, rozaron la hora y media de competición. Para ello, es requisito imprescindible un buen nivel físico y Javi lo ha tenido: «Me he encontrado muy bien».

De todos esos partidos, Zabala se queda especialmente con uno. Se trata del que disputó en la sexta jornada, el pasado 27 de diciembre, ante Jaka e Iztueta (20-22), con remontada ante su afición. «El público ha levantado el partido, nos ha llevado en volandas hacia la victoria», reconoció ante la ETB. Por eso, para él, aquel momento es «sin duda» su favorito del torneo. «No sé si es el mejor ambiente que ha habido o no en el torneo, pero el 27 de diciembre en el Adarraga, la afición respondió y mostró las ganas que tenía de ver un partido. Fue increíble cómo apoyaron y respondieron. Se dejaron el alma».

El ambiente del Adarraga, otra Foto: Fernando Díaz

El Adarraga, de vuelta en la pelota profesional, acogió hasta cuatro jornadas del Parejas y lo hará también en una semifinal. Javi Zabala agradece lo vivido: «Eso es lo más bonito del deporte, el ver a la gente tan volcada, que te ayude a llegar al 22». Es una relación simbiótica: el pelotari ilusiona en la cancha y la afición responde, generando un mosaico único de pancartas, roblanveras y colorido, acompañado con los sonidos de ánimo. La acústica del lugar acompaña, con el rugir de casi 2.000 gargantas a orillas del Ebro.

Esencia riojana, dentro y fuera de nuestras fronteras. En Navarra, en el País Vasco e incluso, en Barcelona, ha habido aficionados. Algo que el propio Zabala valora tremendamente: «Hay que destacar la cantidad de gente desplazada por los frontones. Es de agradecer el ver a tanta gente apoyándome».

El material, el desgaste y la presión, decisivos en playoff

Toda esa hinchada quería verle en semifinales. De hecho, hasta la penúltima cita de la liguilla, hubo opciones de que Zabala y Martija pasaran de forma directa. Sin embargo, cayeron en Logroño ante los líderes Laso y Albisu (22-19) y quedaron destinados a disputar el playoff. Tras superar a Peña II (sustituto de Artola) e Imaz (20-22), el binomio aseguró el tercer puesto y llegó al playoff en el mejor puesto. Merced a esa buena clasificación, contaron con dos oportunidades para pasar ronda. Una bola extra que, no obstante, no supieron aprovechar.

El primer duelo les llegó ante los cuartos Altuna y Ezkurdia, con derrota por 22-12. Ese día, la elección de material no ayudó. Zabala lo explica: «Somos una pareja que necesitamos la pelota, tanto si vamos a estar dominados, como si vamos a dominar. Si nos dominan, queremos una pelota que sea viva, para evitar al delantero. En ese partido, no hubo elección de sacar una pelota viva y no conseguimos sacar a Ezkurdia del ‘5’ para atrás. Éramos incapaces de quitárnoslo de encima». La derrota les llevó al partido definitivo, la hora de la verdad, frente a Jaka e Iztueta. Allí, cayeron por 22-10. Iban 7-9 por delante, pero encajaron una tacada de trece tantos seguidos.

Altuna y Ezkurdia ganaron a Zabala y Martija / Foto: ASPE Pelota

Zabala reconoce que en ese momento, sí sintieron un vértigo, una presión de querer llegar a semifinales: «Es cierto que llegamos ahí con todas las alarmas echadas. Es cierto que les habíamos ganado los dos partidos, pero sabía que ellos podían estar en semifinales a nada que hicieran un poco las cosas bien». «Les habíamos ganado dos veces (en liguilla), pero sabíamos que una tercera sería complicada. Jaka está rematando muy bien y Martxel Iztueta le pega mucho. Nos pudieron las fuerzas, veníamos mermados y ellos pasaron merecidamente». Se notaron, sin duda, los 978 minutos de desgaste en la fase anterior.

Línea ascendente y a pensar en el Manomanista

Acaba así un torneo donde Javi realiza una lectura optimista. «Hemos disputado todos los partidos, hemos competido bien y los que hemos perdido, con diferencias pequeñas», reincide. «Hay que quedarse con lo positivo. El entrar o no en semifinales no puede construir una valoración positiva o negativa». Para él, la competición le ha supuesto un paso adelante muy claro. Ha crecido mucho en 2025, año en que logró ser finalista del Manomanista y quedarse cerca de una primera txapela en el circuito profesional. A sus 28 años y en plena madurez, está preparado para futuros retos.

Foto: Fernando Díaz

«Para jugar en la élite, tienes que salir al cien por cien, sabiendo que no puedes regalar ninguna pelota y que, cuando ves el momento, hay que atacar y defenderse bien. Además, la derecha me ha aguantado bien sin sufrir mal de manos y me he encontrado muy bien físicamente», analiza. Esa mentalidad le puede llevar a corto plazo, a pelear por ese ansiado trofeo. Su próxima cita será el Manomanista, programado para el próximo abril. «Es el gran reto que tenemos por delante, pero no nos volvemos muy locos», confirma el delantero de ASPE.

Para preparar el Manomanista, jugará algún partido más en modalidad de parejas. «Nos centraremos en acabar rápido, buscar huecos y golpes diferentes», explica. Debe adaptarse a un cambio de registro, un torneo muy diferente. Para ello, trabajará el cardio y su capacidad aeróbica: «Correré, me moveré y haré ejercicios que no me gustan. Lo agradeceremos, cada tanto será durísimo», vaticina. Se avecina otra buena ración pelotazale para acompañar la primavera.

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