Somos más. Diferentes. Mas mayores. Más diversos dentro y fuera de nuestras casas. La comunidad autónoma de La Rioja ha comenzado 2026 con una población de 329.490 habitantes, lo que supone un crecimiento del 0,8 por ciento respecto al año anterior, según la Estadística Continua de Población publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este aumento modesto refleja una tendencia al alza en los últimos años y sitúa a La Rioja entre las regiones que mantienen estabilidad demográfica en un país marcado por el envejecimiento, la baja natalidad y la diversidad.
Del total de habitantes, 161.777 son hombres y 165.626 son mujeres, de modo que la población femenina supera ligeramente a la masculina. Aunque en el conjunto de La Rioja hay más mujeres (165.626) que hombres (161.777), la diferencia no se explica por una mayor presencia femenina en todas las edades, sino por la mayor esperanza de vida de ellas.
En los primeros tramos de edad incluso predominan ligeramente los varones, pero esa tendencia se va equilibrando y finalmente se invierte a medida que aumenta la edad. Es en las franjas más avanzadas donde la brecha se hace evidente y el vuelco es claro: la longevidad femenina dispara el número de mujeres en la parte alta de la pirámide poblacional. La prueba más significativa está entre los mayores de cien años, donde 141 son mujeres frente a 32 hombres, un dato que refleja con claridad que ellas viven más… y durante más tiempo.
Una parte significativa del crecimiento está vinculada a la inmigración: la región cuenta con 65.111 personas nacidas fuera de España, y 50.791 residentes con nacionalidad extranjera, que representan el 15,42 por ciento del total de la población riojana. Esta proporción es indicativa del papel que juegan los flujos migratorios en la dinámica demográfica regional.
Los datos reflejan con bastante claridad cómo la población extranjera tiene un peso mucho más significativo en las edades centrales y jóvenes que en los tramos más avanzados. Entre los 0 y 59 años, los residentes de nacionalidad extranjera representan una proporción relevante —especialmente en la franja de 30 a 59 años—, lo que evidencia que la inmigración está sosteniendo buena parte de la población en edad activa y laboral.
Sin embargo, a partir de los 60 años su presencia disminuye de forma muy notable, y en los mayores de 90 es prácticamente testimonial. Esto dibuja una estructura demográfica en la que la población extranjera contribuye sobre todo al dinamismo económico y a la base de la pirámide, mientras que el envejecimiento extremo sigue siendo un fenómeno mayoritariamente vinculado a la población de nacionalidad española.
La estructura de los hogares en La Rioja también ofrece pistas sobre cómo es la sociedad en la región. Según los datos del INE, existen 139.365 hogares con un tamaño medio de 2,35 personas. De ellos, 44.916 viviendas son ocupadas por una sola persona, mientras que los hogares de dos personas suman 40.830. Las unidades familiares de tres y cuatro o más miembros representan 26.113 y 27.506 domicilios, respectivamente. Este cuadro sugiere una convivencia variada, desde hogares unipersonales hasta familias más numerosas, que responde tanto a la estructura de la población como a los cambios sociales en los últimos años.
La distribución de los hogares confirma un cambio profundo en la estructura social riojana: los hogares unipersonales ya son el grupo más numeroso, seguidos muy de cerca por los de dos miembros. Esto refleja una sociedad donde crecen tanto las personas mayores que viven solas como los modelos de pareja sin hijos o con hijos ya emancipados.
Los hogares de tres miembros y, sobre todo, los de cuatro o más, tienen un peso menor, lo que evidencia el descenso del tamaño medio de las familias y una natalidad contenida. En conjunto, el mapa doméstico de La Rioja dibuja una comunidad más individualizada, con menos núcleos familiares amplios y una clara tendencia hacia viviendas con uno o dos residentes.
La movilidad humana —tanto hacia dentro como hacia fuera de La Rioja— también configura el perfil demográfico de la región. En el último trimestre de 2025, los principales países de origen de quienes han llegado a La Rioja fueron Colombia (340), Marruecos (160) y Venezuela (160), destacando el peso de América Latina en los flujos migratorios.
Al mismo tiempo, los ciudadanos riojanos que han emigrado fuera de la comunidad en el último trimestre, lo han hecho, principalmente, hacia Rumanía (200), Colombia (180) y Marruecos (140), lo que evidencia la movilidad internacional de la población residente.
Todos estos datos dibujan una sociedad riojana en crecimiento moderado, diversa y con desafíos específicos. La inmigración y los cambios en la composición de los hogares ofrecen dinamismo, mientras que la presencia de población mayor plantea nuevas cuestiones para las políticas públicas. En conjunto, La Rioja muestra un perfil demográfico que combina tradición y transformación en un contexto regional más amplio.


