La Rioja

Nuevos humedales en Alfaro para reducir el riesgo de inundaciones en el Ebro

Humedal de La Roza, en Alfaro.

En el marco de la Estrategia Ebro Resilience y el proyecto LIFE Ebro Resilience P1, se han creado tres nuevos humedales en Alfaro y Fuentes de Ebro (Zaragoza) y se han desarrollado defensas naturales conocidas como lóbulos, con el objetivo de reducir la erosión y mejorar la capacidad del río para gestionar crecidas y sedimentos.

Con motivo del Día Mundial de los Humedales, que se celebró el pasado lunes, las entidades implicadas pusieron el foco en estos ecosistemas como herramientas de adaptación frente a la dinámica fluvial y como soluciones basadas en la naturaleza para mitigar los efectos de las inundaciones en el tramo medio del Ebro.

En Alfaro se ha consolidado el humedal de La Nava, creado en 2020, con un diseño orientado a la restauración de hábitats específicos, entre ellos los vinculados al visón europeo. El espacio incorpora zonas de acceso suave para la fauna y taludes verticales que favorecen el anidamiento de especies como el avión zapador.

También en Alfaro se integra el humedal de La Roza, desarrollado en 2023 dentro de una actuación que recuperó 22 hectáreas de espacio fluvial en un entorno protegido por la Red Natura 2000. Su conexión directa con el nivel freático del río permite mantener una lámina de agua constante, lo que refuerza la biodiversidad del área.

La actuación más reciente se ha completado a finales de 2025 en el Meandro de Aguilar, entre Osera de Ebro y Fuentes de Ebro, en Zaragoza. Este humedal, con una superficie de 1,4 hectáreas, refuerza la capacidad del terreno para almacenar agua y sedimentos. Su entorno será renaturalizado con la plantación de 12.500 ejemplares autóctonos, entre ellos chopos y olmos resistentes a la grafiosis.

Humedal en Fuentes de Ebro.

El proyecto también ha incorporado una solución innovadora basada en los denominados lóbulos, defensas hidráulicas que aprovechan la propia erosión del río para crear celdas que funcionan como humedales de borde.

Durante las crecidas, estas estructuras reducen la energía de la corriente principal y limitan nuevos procesos erosivos, además de actuar como filtros verdes que ayudan a depurar el agua de riego antes de su retorno al cauce.

Lóbulo en Cortes.

Desde la organización del programa recuerdan que los humedales cumplen importantes funciones como la absorción del exceso de agua en episodios de crecida, la liberación gradual en periodos de sequía, la retención de sedimentos y contaminantes y el almacenamiento de carbono, además de servir de hábitat para una parte significativa de la biodiversidad.

La Estrategia Ebro Resilience abarca el tramo medio del río entre Logroño y La Zaida, en Zaragoza, y cuenta con el apoyo del programa LIFE de la Comisión Europea.

En ella participan el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a través de la Confederación Hidrográfica del Ebro, las empresas públicas Tragsa y Tragsatec, los gobiernos de La Rioja, Navarra y Aragón, así como el Instituto Aragonés del Agua.

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