El largo y complejo proceso de vaciado del embalse del Perdiguero, en Calahorra, ya ha concluido. Después de más de cuatro meses de desembalse progresivo, la semana pasada se interrumpía por primera vez la salida de agua al haberse alcanzado el nivel necesario para poder actuar sobre las válvulas de cierre que deben ser sustituidas. Un escenario excepcional que ha transformado por completo el paisaje del pantano y que ha puesto el foco, como pocas veces antes, en la fauna que habita este enclave.
En este contexto se enmarca la charla que organiza el Club Cultural El Lazarillo, que abre su programación de 2026 con una conferencia dedicada a la fauna vertebrada e invertebrada del pantano del Perdiguero. La ponencia correrá a cargo del naturalista calagurritano y diputado regional Jesús María García, autor de diversas publicaciones sobre la fauna riojana y los ecosistemas fluviales. La cita tendrá lugar este viernes, 6 de febrero, a las 19.30 horas, en el Centro Joven de Calahorra, con la colaboración del Ayuntamiento de Calahorra y Ecologistas en Acción de La Rioja.
La charla servirá para analizar con detalle la biodiversidad que alberga el embalse y, especialmente, las consecuencias que ha tenido el proceso de vaciado iniciado el 29 de septiembre de 2025. Un vaciado que se planteó inicialmente como total, pero que finalmente no ha sido necesario completar gracias a que ya es visible la apertura de las válvulas que se deben cambiar, lo que ha permitido detener el desembalse y conservar una lámina de agua suficiente para evitar un impacto mayor sobre los miles de peces y otros animales que todavía permanecen en el cuenco del pantano.

Actualmente, junto a la presa principal de canto rodado, se mantiene una mancha de agua de unas dos hectáreas, con profundidades que van desde apenas unos centímetros en la franja perimetral hasta cerca de tres metros en la zona más próxima a la presa. Se calcula que permanecen entre 15.000 y 25.000 metros cúbicos de agua, una cantidad que, gracias a las bajas temperaturas del mes de enero, podría permitir la supervivencia de buena parte de los peces durante al menos una semana, aunque la incertidumbre sigue siendo elevada por la falta de datos precisos sobre la biomasa existente y los niveles de oxígeno disuelto.
La solución técnica adoptada pasa ahora por la construcción de un pequeño muro de contención y aislamiento, utilizando los propios lodos del entorno de la apertura con ayuda de una excavadora. Una vez sellada la zona, se procederá al cambio de la válvula sin que el agua restante acceda al área de trabajo, evitando riesgos tanto para la operación como para la seguridad. Los trabajos se prolongarán durante aproximadamente una semana, tras lo cual está previsto iniciar de inmediato el llenado del embalse mediante un primer aporte excepcional de agua procedente de la presa de Enciso, a través del cauce del río Cidacos.
Desde que comenzó el vaciado, se han desarrollado distintas actuaciones de rescate de fauna y se ha producido una intensa actividad biológica en el entorno del pantano: se han trasladado cientos de ejemplares de pez fraile y almejas de agua dulce autóctonas, se han rescatado una anguila adulta, varios carpin y galápagos alóctonos, y las playas de barro emergidas han atraído durante meses a numerosas especies de aves acuáticas y limícolas —somormujos, correlimos, chorlitejos, avocetas, gaviotas o cormoranes—, al tiempo que se han observado peces muertos y galápagos desplazándose por los lodos, un conjunto de fenómenos que centrarán la charla del viernes y que permitirán poner contexto científico a un episodio excepcional para comprender mejor la riqueza faunística del embalse del Perdiguero y los efectos reales de este proceso de vaciado.


