El Rioja

Carmen Bengoechea: «El territorio es lo que hace fuerte un producto turístico»

Carmen Bengoechea, consultora especializada en enoturismo.

Carmen Bengoechea identifica su trabajo con lo que llama la arquitectura del turismo: «Veréis mis obras, pero pocas veces me veréis a mí». Con una trayectoria profesional que aglutina décadas de «trabajo silencioso y poco visible» ha estrenado, con un reconocimiento merecido, la categoría de Enoturismo de la segunda edición de los Premios Isabel Mijares de Mujeres del Vino celebrados esta semana en el marco de la Barcelona Wine Week.

Esta consultora especializada en enoturismo, actualmente al frente de la Dirección Estratégica Enoturística del Museo Vivanco, diseña estrategias, planifica proyectos y desarrolla productos enfocados a promocionar un territorio siendo capaz de atraer financiación de aquí y de allá. Ha vivido el nacimiento del enoturismo y ha aprendido con cada nueva etapa, aunque lo suyo ha sido más un aprendizaje por consciencia que por tendencia. Y una cosa deja clara: «Aunque haya hecho trabajos fuera, Rioja es mi verdadera pasión».

– ¿Qué es para usted el enoturismo?

– Fundamentalmente es el territorio en el que estás, el arte, el patrimonio. El enoturismo es vincular este sector con todos los recursos de un territorio y eso es lo que hace fuerte un producto turístico y un destino, no un vino muy bueno. El enoturismo va más allá de la explicación de como se hacen los vinos, que eso ya no lo quiere oír nadie salvo los recién llegados. El concepto es mucho más amplio y así es como he trabajado siempre, haciendo las cosas lo mejor que sé hacer y lo mejor que puedo hacer.

– ¿Cree que el enoturismo se ha centrado demasiado en el factor cata?

– Sí. Uno de los problemas que ha tenido el enoturismo en sus primeros años de desarrollo es que las bodegas han confundido el hacer vino con el hecho de hacer turismo porque las necesidades del sector servicios no son las mismas que las de la producción del vino. Ya lo dije anteriormente: el enoturismo nació mal porque lo hizo solo para vender vino, pensando en el producto y no en el visitante. Por eso la clave es segmentar muy bien el perfil del visitante para fidelizar y crear marca.

Carmen Bengoechea, en la recogida del Premio Isabel Mijares de Mujeres del Vino en la categoría de Enoturismo. | Foto: Mujeres del Vino.

– ¿Dónde cree que recae el éxito de una oferta turística?

– Hay que tener una visión general y una proyección a medio y largo plazo porque la cadena de valor del enoturismo es muy amplia.

– ¿Qué proyectos destaca de su trayectoria?

– Uno de los primeros y más potentes fue gestionar el Plan de Dinamización Turística de Haro donde se creó el Carnaval de Haro. Yo me encargué de las cuatro primeras ediciones de este evento (2010-2014), pero previamente tuve que hacer un trabajo de fondo para lograr crear unos sistemas colaborativos entre las bodegas de la zona y demostrar que con acciones conjuntas se iba a crear mucho más valor y beneficio para la zona. Después llegaron otros proyectos como la realización de dos guías de turismo sostenible para las Rutas del Vino de España de ACEVIN y el desarrollo del Plan de Sostenibilidad Turística de Cameros, donde conseguí unir a los dos valles y formar una mancomunidad entre ambos. Más reciente es el proyecto ‘Protagonistas: mujer, territorio y cohesión social’, impulsado el año pasado bajo ADRA y con el apoyo de la Fundación “la Caixa” y que es el germen del anterior proyecto ‘Mujer, vino y territorio’.

– Y, por supuesto, el proyecto en Vivanco.

– Por supuesto. Vivanco me ha aportado todo y el proyecto sigue desarrollándose en una bodega cuyo papel en el enoturismo ha sido determinante. Lo suyo fue una auténtica revolución porque creó un museo del vino con una visión universal, no uno centrado en su familia o en el vino de Rioja en exclusiva.

– ¿Hay relevo generacional en esta parte más incipiente del desarrollo turístico en la que trabaja?

– Lo cierto es que no, y eso que hay muchísimo trabajo que realizar, por eso está viniendo tanta empresa de fuera. Estas son las primeras etapas de todo proyecto, de cada experiencia y servicio de la que disfruta el público final, por eso es necesario estar constantemente reinventándote y aprendiendo sobre lo que demanda el visitante para ofrecer una experiencia agradable, divertida y singular. Afortunadamente, las nuevas generaciones que están entrando tienen una visión amplia que es lo que se necesita en este sector, unido a esa capacidad de reconocimiento entre unos y otros profesionales y de compañerismo.

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