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La UD Logroñés entierra su propuesta desde la defensa

Cuatro partidos en 2026 y una única victoria. La UD Logroñés está enterrando su temporada en este inicio de segunda vuelta y lo está haciendo desde atrás hacia adelante. El equipo se desmorona en defensa, ha perdido consistencia, y no encuentra cómo resolver esa endeblez defensiva -en lo individual y en lo colectivo- para salir de una crisis que de momento le está dejando casi sin opciones de ser primero, le está complicando al menos ser segundo, y pone en duda un proyecto que en diciembre pasado se las prometía muy felices.

La espantosa actuación defensiva de la UD Logroñés en La Salera este pasado domingo tan solo fue un capítulo más a lo visto durante este campeonato, salvado por el especial acierto del equipo que más goles marca en el Grupo 2. Pero con ocho derrotas, la situación se agrava, el proyecto se tambalea y el equipo constata el nulo carácter competitivo a la hora de la verdad. Así resulta complicado presentarse a un playoff con opciones reales de lograr buenos resultados.

El domingo tocaba dar un paso adelante (tras el pinchado del Real Unión) y todo se torció a partir del minuto 21, cuando el centro de la defensa blanquirroja empezó a hacer aguas, deriva que comenzó a observarse con una nueva expulsión de Cabetas tras un desajuste del equipo para frenar el primer intento serio de ataque del Náxara.

Andoni Ugarte en un entrenamiento de principio de temporada.

Ni con el marcador a favor la UD Logroñés supo gestionar un partido en el que había hecho lo más complicado, marcar primero. Reiteró errores que se vieron a principio de temporada, y también durante ese mal mes de noviembre, y que regresan ahora en enero cuando a buen seguro deberían haber quedado en el olvido. El equipo no mejora, y está perdiendo toda la credibilidad que había conseguido a final del año pasado.

Cuatro partidos en 2026 y tres derrotas por múltiples y repetidos fallos en defensa. El esperpéntico partido de Andoni Ugarte es solo una prueba más de que la estructura defensiva de la UD Logroñés no está bien confeccionada. Las alternativas defensivas reales pasan por situar a Marí de central en cuanto sucede algo que rompe la dupla fija en el eje central formado por Eder Larrea y Cabetas.

Resulta evidente que el técnico vasco confía poco en Ugarte -y puede tener razón- y aún menos en Bobadilla, que ya recuperado de sus dolencias físicas no entra ni en las convocatorias. Unai Mendia no quiso mover el equipo durante los 25 minutos que jugó en inferioridad en la primera parte tras la expulsión de Cabetas. Prefirió retrasar a Marí al eje de la zaga y perder presencia en el centro del campo. Y el Náxara notó que podía remontar, que el rival tenía muchas dudas.

Marí parece el tercer central, solo por detrás de Larrea y Cabetas, bajas este próximo domingo.

El partido cambió y ya tras el descanso decidió dar entrada a Andoni Ugarte para recuperar un esquema más normal. Pero en la primera disputa, el central vasco vio amarilla, en la segunda falló una sencilla cesión atrás, en la tercera llegó un nuevo gol en contra a balón parado, y en la cuarta le cogieron la espalda para perder el partido ante un equipo que hasta entonces estaba en puestos de descenso.

Ugarte salió sin estar preparado, pero no fue peor que el partido que completó Sergio Camacho en Utebo. Aquella cita exigía un paso al frente, y dos errores del lateral propiciaron dos de los tres goles de un rival directo por el playoff de ascenso. Pero Unai Mendia no puede modificar su línea defensiva. Confía tan poco en lo que tiene en el banquillo, que Marí parece el tercer central del equipo, por delante de Ugarte y Bobadilla, como demostró ante el Alfaro, en una modificación técnica que ya introdujo en el arranque de liga. Ahora, como entonces, sacó a Larrea del partido ante el Alfaro, metió a Marí de central, y fue por donde llegó el gol de la victoria del Alfaro, en un error que el propio entrenador asumió como propio unos días después. En Nájera insistió con este asunto quizás viendo que no había alternativas mejores en el banquillo.

Mendia riza el rizo porque no lo ve claro, y quizás su equipo, con estas dudas defensivas tan evidentes, expone demasiado, aunque este estilo es innegociable, lo que permite ver goleadas el día que todo sale a pedir de boca. Este pasado verano, Quique García no logró resolver los contratos en vigor que dejó Carlos Lasheras, el anterior director deportivo, y tampoco parece haber acertado con la confección de la línea defensiva riojana.

Juegan siempre los mismos cuatro defensores porque no parece haber alternativas claras y fiables. Val, Larrea, Cabetas y Camacho. Aitor Pascual y Ugarte están muy por debajo del nivel que han demostrado en temporadas anteriores, Iñaki afronta la recta final de una lesión muscular, Bobadilla entrena pero no juega nunca, y Sergio Ocón ha salido hacia Alfaro para curtirse en La Molineta.

Sin Larrea, Cabetas… ni quizás Taliby

Y por si fuera poco el castigo merecido de La Salera por sus propios errores, la UD Logroñés comparecerá el próximo domingo en precario. Unai Mendia sabe que no podrá alinear a Larrea ni Cabetas. El segundo cumplirá un partido de sanción por la expulsión por roja directa del pasado domingo. Y Larrea vio la quinta y deberá cumplir ciclo. Así que la UD Logroñés se presentará a esta cita sin centrales y con dos posibles sustitutos en entredicho: Ugarte por sus últimas actuaciones tan pésimas, en especial la última, y Bobadilla, que lleva sin jugar muchas semanas y que no parece contar con la confianza del técnico.

Taliby, lesionado en La Salera.

A estos problemas individuales hay que sumarle la duda de Taliby, que sufrió una contractura abdominal por la que tuvo que abandonar el terreno de juego tras haber salvado en dos ocasiones a su equipo de haber encajado algún gol más cuando el partido iba empate a uno. Lesión que llegó tras una pésima cesión de Ugarte al meta andaluz.

Eder Larrea falló en Sestao, Marí contra el Alfaro, Camacho contra el Utebo, Ugarte contra el Náxara, la dupla Cabetas-Ugarte contra el Tudelano… y todo el equipo en las jugadas a balón parado. La UD Logroñés se está desangrando en este tipo de acciones donde las fuerzas se igualan, los rivales le están sacando mucho jugo y Unai Mendia no está sabiendo poner remedio a esta herida abierta que ha costado muchos puntos esta temporada.

Sin sus dos centrales titulares y con las dudas tan evidentes que hay sobre el rendimiento de Ugarte y Bobadilla, que suman dos temporadas sin encontrar el nivel de juego que una vez demostraron tener, Mendia deberá tomar decisiones: o apostar por ellos o inventarse algo con Marí y Val (ya fue central titular en Copa del Rey) desarmando al equipo por otros lados, o mirar al Promesas y ver si los chicos de la cantera son capaces de resolver una situación que parece atascada cuando el mercado de invierno sigue abierto hasta el próximo lunes.

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