La Rioja

De armarios llenos a ideas nuevas: el reciclaje textil toma forma en Arnedo

Dos de Arnedo y una de Calahorra. Lo que empezó como una conversación casi casual ha terminado convirtiéndose en una pequeña revolución textil en Arnedo. Una de esas ideas que nacen despacio, se cuecen con paciencia y, cuando por fin salen a la calle, sorprenden incluso a quienes las impulsan. Así nació R con R Upcycling, una asociación que apuesta por el reciclaje textil, la creatividad y, sobre todo, por cambiar la forma en la que miramos la ropa que ya tenemos. «Es un problema que veo constantemente en las grandes ciudades en las que trabajo», explica Valeria, diseñadora de moda y una de las impulsoras del proyecto. «La acumulación, el consumo sin fin, prendas que se tiran cuando aún tienen mucha vida».

La chispa se encendió hace algo más de un año, cuando Ana Quiñones, desde Arnedo, propuso a la calagurritana Valeria Irrisarri colaborar juntas. Ella llevaba tiempo impartiendo talleres en Bilbao, pero la distancia hacía difícil trasladar esa experiencia a La Rioja. A partir de ahí, la conversación fue creciendo hasta dar forma a una idea clara: traer al ámbito rural y a ciudades pequeñas una realidad que ya es evidente en los grandes núcleos urbanos. Valeria lo tenía claro porque lo había vivido en primera persona. Tras estudiar diseño de moda y enfrentarse a procesos largos, caros y poco valorados, empezó a mirar su propio armario con otros ojos. «Me di cuenta de que no era solo mi problema, sino el de todo mi entorno. Casas llenas de ropa que no usamos».

De esa reflexión ha nacido la asociación, junto a Ana Quiñones y Nuria San Servando, las tres con perfiles distintos pero complementarios. Ana, presidenta, y Nuria, vinculada al ámbito institucional y a la organización de eventos, aportan conocimiento del territorio y contactos. Valeria, vicepresidenta, suma la parte creativa y técnica. «No hacemos socios, hacemos amigos», resume. La idea no es crear una estructura rígida, sino una red viva, participativa y cercana, que vaya creciendo con las ideas de la gente.

El pasado sábado fue su puesta de largo. Un evento ambicioso que convirtió el espacio en una gran sección de ropa de segunda mano, con precios simbólicos de entre uno y cinco euros. Prendas deterioradas, sí, pero también llenas de posibilidades. El objetivo no era solo vender, sino provocar un cambio de mirada. «Ha habido quien ha llegado con un jersey con un agujero y la respuesta ha sido darle la vuelta al problema: lo coses, le añades un bolsillo de otra sudadera manchada, escribes una frase… y tienes una prenda nueva». Esa es la dinámica: transformar, imaginar, atreverse.

Para ello, se habilitaron dos stands gratuitos de pintura textil y costura, nutridos con materiales donados por empresas del calzado de Arnedo. Cordones, lazos, telas convertidas en parches, botones… restos de una industria potente como la del calzado que, en lugar de acabar olvidados, se han puesto al servicio de la creatividad colectiva. El resultado ha sorprendido incluso a la organización. «Han salido verdaderas obras de arte», reconoce Valeria. Además, cada espacio estaba guiado por diseñadores y artistas de La Rioja y Bilbao, conscientes de que no todo el mundo se siente cómodo creando desde cero. Y funcionó. «La gente se ha soltado y quiere repetir».

No han faltado tampoco talleres más personalizados en la parte superior del teatro: vaqueros viejos convertidos en vestidos o delantales, tote bags fabricadas con tejidos resistentes e impermeables para reducir el uso de bolsas de plástico. Todo pensado desde una lógica sencilla y muy práctica: reutilizar lo que ya tenemos y evitar seguir acumulando sin sentido.

Todo un éxito. «La gente se lo estaba pasando tan bien que alargamos una hora más, pensaba que era algo que a lo mejor no interesaba a demasiada gente pero vino muchísima». Y esto no ha hecho más que empezar. La asociación ya piensa en llevar el proyecto por toda La Rioja, con talleres cápsula más pequeños y eventos grandes puntuales. Vermús creativos, personalización de prendas, charlas, encuentros… Incluso el buzón de sugerencias que dejaron en la jornada inicial se llenó con propuestas que ahora esperan abrir con calma y estudiar. Porque la idea es esa: adaptarse y crecer con la gente. «Esto nace en Arnedo, pero no se queda aquí», dice Valeria. Y a juzgar por la respuesta del público, el camino no ha hecho más que arrancar.

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