La cadena de cierres de tiendas del grupo Inditex en la calle San Antón de Logroño (Massimo Dutti, Oysho y ahora Bershka) no solo está dejando escaparates vacíos en lo que durante años ha sido la principal arteria comercial de la ciudad, sino que también está provocando una reflexión más profunda sobre qué tipo de comercio y de ciudad quieren sus vecinos.
María, desde su tienda familiar Jeff de Bruges, ha puesto palabras a un sentimiento que muchos comparten. Tras conocer el futuro más inmediato de esta calle con dichos cierres, ha publicado en sus redes una reflexión que ha resonado más allá de su propio negocio y que apela directamente a la esencia del comercio local, el de cercanía.
«Otra persiana que se baja y otro cierre que apaga algo más que una tienda», comienza. Para ella, comprar no es solo consumir, sino una forma de vivir la ciudad: salir a la calle, saludar a la dependienta de siempre, pedir una opinión sincera, sentir que alguien te mira a los ojos, te llama por tu nombre y recuerda tus gustos. «Eso cotidiano que, aunque no lo sepamos, es lo que da vida al barrio».
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Sus palabras llegan en un momento simbólico. San Antón ha visto desaparecer en pocos meses tres establecimientos del grupo Inditex, un gigante que durante décadas ha sido motor y reclamo de esta vía comercial. Mientras los grandes nombres se repliegan y la reforma prometida de la calle sigue en el horizonte, el comercio local se reivindica como algo más que una alternativa: como un pilar de la vida urbana.
«Yo no me imagino un Logroño sin sus tiendas», concluye María, lanzando una pregunta directa a la ciudadanía. Una reflexión sencilla, pero potente, que recuerda que detrás de cada escaparate encendido hay personas, relaciones y una forma de entender que una ciudad no se mide en metros cuadrados ni en ventas online.


