El mercado inmobiliario también está en apogeo más allá del territorio que afecta a la capital riojana. La compraventa de vivienda, de segunda mano mayoritariamente pero también de nueva promoción, ha crecido en las zonas rurales de la región demostrando el interés de la sociedad y de los inversores en poner el foco en estos núcleos de población. Eso sí, los municipios mejor conectados y más próximos a la ciudad siguen siendo los que lideran la lista de preferencias aunque aquí los precios también sean más elevados.
La diferencia del número de operaciones registradas durante 2025 frente a los ejercicios anteriores es palpable en Inmobiliaria Iregua: el año pasado vendieron 60 viviendas (entre casas y pisos), frente a las 15 de 2024 y los 20 de 2023. El ranking por municipios lo lidera Villamediana, con 27 inmuebles vendidos durante el periodo de 2025 frente a los 7 del año 2024 y los 9 contabilizados en 2023. Sojuela es la segunda localidad con más demanda y es que solo el año pasado registró 11 compras de viviendas (en 2024 fueron 3 y hace un par de años, 2). Le siguen los municipios de Murillo de Río Leza y Alberite (con 3 ventas en cada uno); Medrano, Nalda, Entrena y Ventrosa (con dos ventas en cada uno), y Galilea, Viguera, Alesanco, Ocón, Navarrete, Fuenmayor y Nieva de Cameros, con una operación de compraventa registrada en cada uno de estos pueblos.
Según los datos recabados por esta inmobiliaria, el rango de precios de las operaciones realizadas durante 2025 abarca viviendas con un coste de hasta 100.000 euros (un total de 24 inmuebles), de entre 100.000 y 150.000 euros (20 inmuebles), de entre 150.000 y 200.000 (diez inmuebles) y superior a los 200.000 euros (6 inmuebles).
José Antonio Solozábal, de Inmobiliaria Solozábal, destaca también ese incremento en la venta de propiedades en los municipios de la periferia de la capital. En este caso, más allá de Logroño, trabajan con localidades como Lardero, Villamediana, Albelda, Alberite y Agoncillo. Es en Lardero donde registran los aumentos más notables de ventas (y también donde el precio es más alto), seguido de Villamediana.
Aumentos de ventas que también van ligados a encarecimientos en esas operaciones de compraventa. Solozábal apunta a un crecimiento del 6 o 7 por ciento anual en los últimos tres años, con una media de un 20 por ciento de encarecimiento de la vivienda tanto de obra nueva como de segunda mano en estas localidades cercanas a la capital durante este periodo de tiempo: «En lo referido a las viviendas de obra nueva ese porcentaje es mayor porque hay promociones que han salido por encima de ese 20 por ciento, aunque las propiedades de segunda mano también han ganado valor».
En este sentido, la compra de vivienda de segunda mano en los pueblos se presenta como una alternativa más asequible por esa diferencia de impuestos respecto a las de obra nueva, que de partida ya «cuentan con un 10 por ciento de IVA, mientras que las de segunda mano tienen un 7 o 5 por ciento en función de las ayudas a las que se puedan acoger los particulares».
«Es verdad que Villamediana se está volviendo cada vez más un núcleo atractivo de población, sobre todo para la gente más joven, mientras que Lardero se lleva el atractivo de la gente con mayor poder adquisitivo, por lo que hay diferencias de precios. En este sentido, también hay bastante más oferta de vivienda de obra nueva en Lardero que en Villamediana, si bien la tendencia de las constructoras por fijarse en este tipo de núcleos rurales más allá de Logroño se va extendiendo poco a poco también a municipios como Alberite y Albelda. De hecho, hemos vendido un par de solares porque los propios constructores ven que no pueden acceder a ciertos terrenos en Logroño por el coste que suponen y es ese valor del suelo lo que determina dónde invierten, porque al final lo que supone la construcción cuesta lo mismo en la capital que en otro pueblo. Por ejemplo, en Nájera también hay una promoción que va a finalizar próximamente y se está planteando el inicio de una nueva», apunta el director de Inmobiliaria Solozábal.
En cuanto al perfil de compradores en estos municipios, «los jóvenes valoran mucho su capacidad de inversión, mientras que el público más adulto prioriza tener todos los servicios que presta la ciudad frente a un pueblo ya que sus necesidades también sin distintas» Por otro lado, la apuesta por estas viviendas, ya no como primera residencia, sino como inversión, son otro foco de atracción para particulares y es que pueden acceder a ellas por un menor coste y alquilarlas con «una rentabilidad que en proporción también es interesante».
No obstante, la falta de vivienda disponible no es solo cosa de la capital y es que los pueblos afrontan este problema, en muchos casos, más acusado si cabe. «Mientras no se construyan más casas seguiremos jugando con el mismo tablero».


