La Rioja

Valdezcaray: más segura, más moderna y menos vulnerable al cambio climático

Después de varios inviernos especialmente complicados, Valdezcaray ha logrado este año algo que parecía casi una excepción: abrir en Navidad. No ha sido un inicio de temporada fácil ni abundante en nieve natural, pero sí sólido, trabajado y, sobre todo, muy significativo. En un contexto de escasez de nieve natural y con aperturas que, año tras año, tienden a retrasarse, lograr poner en marcha la estación en fechas clave ha supuesto un pequeño triunfo colectivo. Para los gestores, sí, pero también para los esquiadores y los visitantes.

La temporada comenzó el 26 de diciembre con tres pistas abiertas, las suficientes para activar lo que desde la dirección definen como «el eje principal» de la estación. Un arranque contenido, sin alardes, pero eficaz. “Para lo poco que ha nevado de manera natural, la verdad es que estamos satisfechos», explica Carlos Pérez, gerente de la estación. «Gracias a la renovación del sistema de producción de nieve hemos podido abrir, y no solo abrir, sino hacerlo con pistas en buen estado. Si no fuera por eso, a día de hoy Valdezcaray estaría cerrada».

Ese eje principal —clave para conectar debutantes, pistas verdes y cotas intermedias— ha permitido ofrecer una experiencia atractiva desde el primer día. A partir de ahí, y siempre con prudencia, la estación ha ido ampliando el dominio esquiable: primero los Tubos y, más recientemente, Colocobia. «Vamos trabajando por prioridades», señala Pérez. «Hay pistas que no tienen cañones y esas dependen exclusivamente de la nieve natural. Pero mientras tengamos bien afianzado el eje principal, ya ofrecemos un porcentaje muy interesante de la estación para un gran número de usuarios».

El contexto no es nuevo. Cada vez resulta más complicado abrir en diciembre, y los datos lo confirman. «Si miramos las estadísticas, cada año se va retrasando un poco más la apertura», reconoce el gerente. «Tradicionalmente se intentaba abrir en el puente de la Constitución, pero muchos años todavía no se dan las condiciones. Por eso, si no se puede en diciembre, el siguiente gran objetivo son las Navidades. Y este año, por suerte, lo hemos conseguido».

El esfuerzo ha tenido recompensa. Entre el 26 de diciembre y el 7 de enero, Valdezcaray recibió cerca de 17.500 visitantes, en un ambiente animado y claramente familiar. «La sensación que nos transmiten los usuarios es muy buena», asegura Pérez. «Los usuarios habituales nos felicitan, ven el trabajo tan duro que se ha hecho en los últimos años y están agradecidos. Al final todo esto se hace para ellos, para que disfruten de la estación».

Y es que el cambio va más allá de la nieve. Durante el último verano, Valdezcaray ha acometido una larga lista de mejoras que refuerzan su perfil como estación moderna, segura y eficiente. La renovación integral del sistema de nieve producida ha sido clave, con nuevos cañones de última generación, automatización y una gestión mucho más precisa de los recursos. «Hoy podemos producir nieve donde hace falta y hasta el punto exacto que consideramos suficiente», explica el gerente. «Eso nos permite optimizar el sistema y seguir avanzando hacia otras pistas cuando las prioritarias ya están cubiertas».

También se han incorporado nuevas máquinas pisapistas con tecnología GPS capaz de medir el espesor de la nieve y redistribuirla de forma homogénea. «Antes la nieve siempre se iba hacia abajo; ahora somos capaces de remontarla y aprovecharla mucho mejor», detalla Pérez. A esto se suman más de 350 metros de paravientos que ayudan a retener la nieve cuando sopla el viento, uno de los grandes condicionantes históricos de la estación.

El viento, precisamente, ha vuelto a marcar algunas jornadas este inicio de temporada. Este viernes no se pudo abrir por las rachas de viento. «A partir de ciertos límites, sobre todo en telesillas, no se puede operar», subraya el gerente. «Lo primero siempre es la seguridad, tanto de los usuarios como de los trabajadores. Ayer mismo no abrimos porque había rachas de hasta 120 kilómetros por hora. En esas condiciones no se puede estar en la montaña».

Junto a las mejoras técnicas, Valdezcaray también ha renovado servicios visibles para el público: un nuevo alquiler de esquís en cota 1.500 con cientos de equipos nuevos, guardaesquís modernos con taquillas familiares, secabotas, un nuevo centro médico más accesible y superficies sintéticas en embarques y desembarques de telesillas. Pequeños cambios que, juntos, transforman la experiencia. «Queremos una estación más cómoda, más segura y más agradable», resume Pérez.

Además, el perfil del visitante está cambiando. Cada vez son más los peatones que suben a disfrutar de la nieve sin esquiar. «Vienen a pasear, a tomar algo en la cafetería, a disfrutar del sol y del paisaje”, apunta el gerente. “La montaña invernal tiene un atractivo enorme, y Valdezcaray también es eso».

Con la temporada todavía por delante, todo dependerá de lo que caiga del cielo. Pero el mensaje es claro. «Hoy Valdezcaray es más moderna, más segura y menos vulnerable a las circunstancias climáticas», concluye Carlos Pérez. «Nos gustaría tener más kilómetros abiertos, claro, pero lo que tenemos está muy bien. Y eso la gente lo valora». En un invierno incierto, la estación riojana ha empezado con algo fundamental: confianza.

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