El plazo para asegurar la uva de vino con los módulos de otoño concluyó el pasado 20 de diciembre y el primer balance a campaña cerrada arroja un volumen de superficie asegurada de cara a 2026 similar a la anterior. Si bien desde Agroseguro no han facilitado datos actualizados (los remitirán a partir de enero), desde las diferentes organizaciones profesionales agrarias (principales encargadas de la tramitación de los seguros agrarios) estiman que el número de pólizas no ha variado en gran medida.
Cabe recordar que durante el año pasado de cara a la campaña 2025 se aseguraron 20.746 hectáreas (un 8,63 por ciento más que en la anterior), protegiendo 137,2 millones de kilos de uva (un 7,74 por ciento más que la anterior) y asegurando unos 100 millones de euros (casi un 16 por ciento más).
Así mismo, esta nueva campaña de aseguramiento llega con la tabla de bonificaciones y recargos estrenada hace ya dos años (una mucho más sensible a las indemnizaciones, por lo que es más fácil que un agricultor salga recargado y no bonificado tras dar parte por los siniestros). Teniendo en cuenta el año catastrófico que ha sido para el viñedo en cuanto a accidentes meteorológicos, con casi 14.000 hectáreas siniestradas solo en La Rioja, esto implica que los viticultores asumirán más incrementos en sus pólizas.
Por módulos, el 3 es el más demandado por ser el que más daños cubre por parcela, así como el que más subvención recibe, si bien también es el mar caro. En este caso, se cubren los riesgo de piedra, helada y excepcionales por parcela, y el riesgo de sequía por explotación. Menos demandados son los módulos 1 (todos los riesgos se cubren por explotación), 2A (el riesgo de piedra por parcela y el resto por explotación) y 2B (el riesgo de helada por explotación y los excepcionales como fauna e inundaciones a elegir por parcela o explotación).
«Los agricultores siguen confiando en el seguro de uva de como una herramienta eficaz para garantizar la estabilidad y viabilidad de sus explotaciones, si bien la modificación del Plan de Subvenciones de ENESA ha introducido una nueva escala de modulación por tramos mediante la cual se aplicará un porcentaje de reducción en la subvención a los viticultores no profesionales. Hay que tener en cuenta que en esta región hay muchos agricultores con viñas pero que no son profesionales, por lo que esta medida les afecta provocándoles un incremento en el coste del seguro», apuntan desde los servicios técnicos de la UAGR-COAG.
En lo que respecta a la tabla de bonificaciones y recargos, esta organización agraria la califica de «excesiva y demasiado sensible al aumento de los recargos, mientras que acceder a bonificaciones o reducir el recargo es prácticamente imposible, lo que está generando un notable incremento en los precios». Una postura que comparten desde UPA La Rioja, que apuntan a un coste «disparado» de las pólizas con siniestro, si bien en cifras de pólizas han realizado un número similar al del año pasado.
Desde ARAG-ASAJA, señalan, también han suscrito el mismo número de seguros de uva que el año pasado, sin grandes diferencias. «Lo que sí parece evidente es que los viticultores siguen optando por contratar este seguro ante los cada vez más frecuentes episodios meteorológicos adversos».
La colza, en el punto de mira
Más allá de la uva, los cultivos herbáceos también han cerrado recientemente la campaña de seguros y lo han hecho con un dato curioso: el volumen de hectáreas de colza aseguradas ha caído notablemente respecto al año anterior. El motivo es evidente: la meteorología de este año no ha acompañado en el momento de la siembra de esta oleaginosa (durante los meses de septiembre y octubre ), por lo que los agricultores no han sembrado toda la superficie que esperaban. Además, quienes sí se atrevieron a hacerlo en muchos casos han tenido que volver a labrar dichas fincas porque la falta de lluvias en el periodo crítico de nascencia ha impedido que las semillas prosperen.
Desde la UAGR aseguran que «la superficie sembrada de colza podría reducirse hasta en un 50 por ciento respecto a campañas anteriores», asegurando que «muchos de los agricultores que han sembrado finalmente lo han hecho aún con el riesgo de una mala implantación del cultivo pero motivados por el intento de cumplir con determinados requisitos vinculados a las ayuda de la PAC».
En este sentido, los servicios técnicos de esta organización apuntan que ya hay profesionales que han empezado a comunicar a Agroseguro los partes de siniestros por no implantación del cultivo de colza (la fecha límite para la notificación de este tipo de siniestros finaliza el próximo 15 de enero). «Esos retrasos en la siembra, que también han afectado a los cereales, han provocado que los agricultores no puedan acogerse al periodo de bonificación del 5 por ciento establecido por Agroseguro para las contrataciones más tempranas, que son antes del 30 de septiembre en el caso de la colza y antes del 15 de noviembre para los cereales». Esto h derivado en que muchas pólizas hayan tenido que tramitarse en el mes de diciembre en base a estimaciones de siembra, dado que todavía quedaban cultivos por sembrar. «Esta circunstancia conlleva una carga adicional de trabajo tanto para los agricultores, que deben revisar y ajustar posteriormente sus pólizas, como para la gestión de las correspondientes modificaciones».


