La sociedad parece estar asistiendo a un tendencia regresiva hacia la vida en los pueblos, con sus ventajas y posibilidades, a veces incluso romantizada a través de las redes sociales. Un estilo de vida más pausado, rodeados de naturaleza y donde se respire aire fresco a diario. Una sociedad que huye del bullicio, las prisas y el consumo. Una sociedad que apuesta por la vida rural «con lo bueno y con lo malo».
Y en esa decisión de volver (o quedarse) en el pueblo, es clave la disposición de viviendas libres para acceder a un alquiler o compra. Fernando Arévalo es uno de los 1.234 inscritos en el programa Plan Revive impulsado por el Gobierno de la Rioja en mayo de 2024 y con el que se ya han desembolsado 21,1 millones de euros en ayudas para jóvenes riojanos de entre 18 y 45 años que quieran vivir en municipios de menos de 5.000 habitantes.
Con 45 años, Arévalo ha elegido como su residencia habitual la localidad de Igea (actualmente con unas 630 personas censadas). Este es su pueblo, donde ha pasado toda su infancia y juventud y donde ahora quiere pasar el resto de su vida. La ampliación de la edad límite para solicitar dicha subvención (antes la franja era de 18 a 40 años) le ha permitido beneficiarse de un plus económico para la compra de una vivienda de segunda mano que realizó el año pasado y su posterior rehabilitación.
«Para mí vivir en el pueblo es un orgullo. Aquí es donde me crié, donde tengo todos mis recuerdos, a mi familia,… Toda mi vida. Sí que barajé otros pueblos cercanos que pueden tener más población y mejores infraestructuras, pero al final elegí mi pueblo», sentencia.
Su ocupación laboral actual también ha sido un aliciente para no irse fuera. Empleado en el sector eólico, concretamente en el mantenimiento de aerogeneradores, su puesto de trabajo está muy cerca de Igea, lo que supone una ventaja importante.
«Estas ayudas son muy positivas para revertir la situación que atraviesan muchos pueblos en La Rioja que cada vez tienen menos vecinos, especialmente los más pequeños como es el caso del mío. Aquí, por ejemplo, cada vez hay más gente joven porque también encuentran trabajo en las zonas de alrededor, lo que les permite también quedarse. Además, me consta que alguno está comprando piso e incluso haciéndose casa. Un vecino también ha solicitado esta subvención y el hijo de un compañero del trabajo la ha pedido para vivir en Préjano. Así que sí, los jóvenes se están moviendo para apostar por la vida en los pueblos», celebra.
Reconoce, aún así, que las carencias están ahí, «al igual que en cualquier pueblo pequeño». «Aquí cuando una tienda se cierra, ya no se abre y siempre toca coger el coche para ir a hacer la compra. Sí que es cierto que tal y como avanzan las cosas de rápido, igual en un futuro podemos hacer la compra por Internet y que nos la traigan a casa. Por otro lado, en cuanto a servicios sanitarios se refiere, estamos cubiertos y eso también es muy importante, sobre todo para la gente más mayor», apunta Arévalo.


