La Rioja

Un logroñés, exonerado de una deuda de 250.000 euros tras avalar un préstamo familiar

El Juzgado de Primera Instancia número 6 de Logroño ha concedido una exoneración de 249.380 euros a un vecino de la capital riojana quien, durante más de una década, cargó con deudas ajenas, desempleo y una pérdida progresiva de estabilidad económica tras avalar un préstamo a un familiar. La resolución, dictada el pasado 28 de en noviembre, libera a este hombre de tres préstamos personales en otras tantas entidades bancarias.

Las deudas estaban vinculadas a préstamos vencidos con Caixabank (81.396 euros), Kutxabank (49.896 euros) y Caja Rural de Navarra (118.088 euros), que «lejos de responder a compras superfluas, representaban compromisos asumidos en un momento en el que la estabilidad laboral y familiar era muy distinta».

Tras perder su empleo, él y su pareja recurrieron a diferentes formas de financiación para cubrir necesidades básicas y sostener la unidad familiar, pero cuando las dificultades laborales se prolongaron, los créditos se convirtieron en el único recurso disponible para pagar los anteriores.

Sin embargo, su situación tenía un origen más profundo, marcado por la crisis financiera de 2008, ya que en una época en la que todo parecía estable, avaló un préstamo como un gesto de confianza. «Nunca pensé que ese acto, que parecía inocuo, acabaría condicionando mi vida durante tantos años», ha explicado este hombre.

Cuando llegó la crisis de 2008, el empleo en su entorno desapareció de golpe y las obligaciones que había avalado pasaron a recaer sobre él y, además, su propia situación familiar también se transformó, con cambios laborales, mudanzas y ajustes forzados que alteraron su forma de vivir y planificar.

Los préstamos, que en su momento parecían razonables, dejaron de serlo cuando el empleo desapareció y el horizonte vital se estrechó, ha explicado esta entidad, a la que acudió para pedir ayuda.

Así, esta asociación estudió su caso y asumió la tramitación del procedimiento, durante el que un equipo jurídico defendió ante el juzgado que la situación del deudor había cambiado de forma «irreversible» y que las obligaciones contraídas en otro momento ya no reflejaban su capacidad actual.

De este modo, la Ley de Segunda Oportunidad ha permitido restablecer un equilibrio justo entre lo que alguien puede realmente afrontar y aquello que, en su día, asumió bajo un escenario completamente distinto.

Gracias a la resolución, este vecino de Logroño puede ahora reorganizar su vida «sin la amenaza constante de perderlo todo, de modo que ha vuelto a establecerse, ha recuperado tranquilidad emocional y puede proyectar el futuro sin una losa económica imposible de levantar».

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