Aquel marzo del año 2000 apenas una decena de mujeres vecinas de Corera se agruparon para crear la Asociación de Mujeres de Corera con el fin de rehabilitar elementos y espacios históricos del municipio abandonados o en mal estado tras el paso del tiempo. Maite Ruiz, una de las socias fundadoras, recuerda una de esas primeras acciones: «Restauramos todos los pasos de Semana Santa, y confeccionamos todos los trajes nuevos para los cofrades».
Ahora, 25 años después, las fundadoras y las que han ido incorporándose a lo largo de los años (ya son 120 asociadas), celebran su cuarto de siglo y los hitos conseguidos tras mucho esfuerzo por preservar el patrimonio etnográfico de su pueblo, siendo promotoras de las diferentes acciones y contando con el apoyo del consistorio de la localidad.
Una de las principales actuaciones, y de mayor repercusión, ha sido la creación del museo etnográfico ‘La casa del Espartero’ en una vivienda datada de 1900 y propiedad del Ayuntamiento de Corera, quien la cedió a la Asociación por 35 años. Ubicada en la calle Mayor y cuyos antiguos propietarios se dedicaban a trabajar el esparto (de ahí su nombre), su rehabilitación comenzó en 2009 y no fue hasta diez años después cuando se inauguraron las instalaciones para dar buena cuenta de lo que era una vivienda tipo del siglo XX en un pueblo riojano, con sus cuadras, su horno de arcilla antiguo y su cocina de leña.

La Casa del Espartero, el museo etnográfico de Corera.
«Una obra que ha supuesto unos 75.000 euros para las arcas de la Asociación, porque no hemos recibido ningún tipo de subvención. Todo ha sido a base del trabajo de las socias, de mercadillos y rifas y también de la voluntad de los propios vecinos, que han cedido objetos de decoración antiguos que aún conservaban en sus casas para ambientar los diferentes espacios y estancias de la vivienda. Así que esto es un museo todo el pueblo», apunta. Una casa, además, que también fue escenario de cine bajo la dirección del productor y actor riojano Manu Ochoa para rodar una cinta enfocada en La Rioja rural de principios del siglo pasado.

Pero ha habido muchos más «lavados de cara». Como el lavadero de Corera, restaurado y acondicionado para visitas, las jardineras y bancos de la Plaza Iglesia o los antiguos pozos. «Aquí llegó a haber hasta siete pozos y ahora solo quedan dos, ambos mantenidos gracias a nuestra insistencia y recursos económicos. Hace años se quiso cerrar uno de ellos porque molestaba a algunos vecinos, pero peleamos por mantenerlo en su lugar original y lo rehabilitamos. Siempre hemos incidido en la importancia de arreglar y conservar lo antiguo del pueblo».
Y pese al paso de los años, que ya pesan a más de una, el afán por seguir mejorando la imagen del pueblo continúa. Como proyectos futuros, esta socia se refiere a la rehabilitación del patio del museo etnográfico, lleno de maleza hasta el momento. «Queremos crear una especie de salón social con una pequeña barra y aseos donde poder atender a los visitantes que vienen a la Casa del Espartero, así como para ofrecer charlas, organizar comidas para los jubilados o cualquier otra actividad para los vecinos. Ya llevamos ahorrando durante muchos años para esta iniciativa, porque cuesta mucho dinero, así que confiamos que con el tiempo consigamos ponerlo en marcha».

Algunas de las socias de la Asociación de Mujeres de Corera, durante la celebración de su 25 aniversario esta semana.
Ruiz reconoce que los primeros años fueron complicados a la hora de atraer a nuevas socias, lo que hizo que la junta rectora se renovara con poca frecuencia y que la presidencia recayera siempre en la figura de María Rodríguez, que ha ocupado el cargo durante los últimos 23 años. «Nos hacemos mayores, así que ya toca delegar en las que son más jóvenes que nosotras, aunque en su mayoría superan también los 60 años, así que también toca hacer un llamamiento a las nuevas generaciones para garantizar el mantenimiento de la Asociación y continuar con la promoción y preservación de la historia de Corera. Es imprescindible que haya relevo si queremos que se sigan haciendo cosas en el pueblo, y para eso tiene que haber voluntad de colaboración y ganas de trabajar», sentencia.


