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«Logroño necesita un nuevo Plan General con urgencia»

Fernando Ocho Zaldívar, presidente del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de La Rioja, analiza la situación actual del sector de la construcción y los desafíos que afronta la región en materia de vivienda, rehabilitación y urbanismo. Subraya que la comunidad atraviesa un momento de oportunidades, pero condicionado por la falta de mano de obra cualificada, el envejecimiento del parque edificatorio y la necesidad urgente de actualizar el planeamiento urbano. También defiende que la rehabilitación, la sostenibilidad y la innovación marcarán el futuro de la edificación en La Rioja, siempre que se acompañen de políticas públicas ágiles y de una mayor cultura social del mantenimiento y la eficiencia.

– ¿Cómo valora las recientes ampliaciones de las ayudas a la rehabilitación en La Rioja, que alcanzan hasta 40.000 euros por vivienda? ¿Qué impacto cree que tendrán en la mejora del parque inmobiliario y la eficiencia energética de las viviendas? ¿Se está notando ya en nuestras ciudades?

– Vemos positivamente que Plan Revive y las ayudas complementarias a la rehabilitación en Gobierno de La Rioja, se hayan reforzado hasta ofrecer ayudas de hasta 40.000 € para compra, rehabilitación o autopromoción de vivienda en municipios de hasta 5.000 habitantes. Esta medida es especialmente positiva desde la perspectiva de los profesionales de la edificación, ya que incentiva la rehabilitación de viviendas y casas que, con frecuencia, presentan carencias en habitabilidad, eficiencia energética o estado estructural.

El apoyo a la rehabilitación no sólo beneficia a quienes adquieren o rehabilitan viviendas, sino que también representa una oportunidad para dinamizar el sector generando actividad económica local y profesional.

Además, al permitir que las ayudas cubran una parte importante del coste, se disminuye la barrera económica para rehabilitar viviendas antiguas o de baja calidad energética, lo cual suele ser una prioridad en muchas áreas rurales o zonas consolidadas pero envejecidas.

Sí existe una demanda creciente, tal como reflejan los datos del propio Plan Revive, que en su primer año se superaron las expectativas, se tramitó un número elevado de solicitudes. Pero aún es pronto los efectos reales suelen tardar algunos años en consolidarse, y dependen de la demanda, de la agilidad con las tramitaciones administrativas y de la calidad de las actuaciones.

– ¿Qué papel desempeñan los aparejadores y arquitectos técnicos en la gestión y ejecución de estas ayudas? ¿Considera que se están aprovechando adecuadamente los fondos europeos destinados a la rehabilitación?

– Los aparejadores y arquitectos técnicos desempeñamos un papel absolutamente central en todo el proceso de rehabilitación vinculada a estas ayudas. Nuestro trabajo garantiza que cada euro invertido se traduzca en una mejora real, duradera y eficiente de las viviendas. Somos esenciales para diagnosticar técnicamente el estado del edificio o la vivienda, identificando patologías, déficits energéticos y oportunidades de mejora, y son imprescindibles para redactar y dirigir los proyectos de rehabilitación, adaptándolos a los requisitos de las ayudas y asegurando que las soluciones propuestas sean viables, eficientes y ajustadas a normativa. Además, ayudamos a asegurar la calidad de la obra mediante la dirección de ejecución y el control de materiales, y velamos por el cumplimiento de los criterios de eficiencia energética, garantizando que las intervenciones logren las mejoras exigidas por los programas de financiación. Gestionamos documentación y certificaciones claves para la concesión de subvenciones, como certificados energéticos, informes técnicos o memorias justificativas. Y acompañamos al propietario durante todo el proceso, ofreciendo una visión técnica independiente y de confianza.

Creo que no en todo su potencial, los tramites burocráticos de la administración han ralentizado en muchas ocasiones la concesión de ayudas haciendo que muchas se autoricen tarde, con un plazo de realización de obra que supera la fecha marcada como terminación límite de las obras., para poder obtener las ayudas. Pero creo que es el primer paso, de muchos que se han de dar, para poder llegar a tener una cultura de rehabilitación como existen en otras comunidades limítrofes.

– ¿Cuál es su diagnóstico sobre la situación actual del sector de la construcción en La Rioja? ¿Qué retos y oportunidades identifica en el corto y medio plazo?

– El sector de la construcción en La Rioja atraviesa un momento de actividad contenida pero estable, caracterizado por dos dinámicas paralelas. Por un lado, la obra nueva se mantiene en niveles aceptables, con un crecimiento al alza, pero condicionado por el coste del suelo, el acceso a financiación y la subida acumulada de precios en materiales y mano de obra. Y por el otro, la rehabilitación gana peso y protagonismo, impulsada por las ayudas públicas, la renovación del parque residencial y la incipiente sensibilización social hacia la eficiencia energética.

La situación puede calificarse como positiva en términos de oportunidades, pero aún marcada por varios factores de incertidumbre estructural. Los retos del sector son superar, la falta de mano de obra cualificada, el envejecimiento y obsolescencia del parque edificatorio, el incremento de los costes de construcción, la complejidad administrativa y la necesidad de adaptación al nuevo marco normativo europeo.

El sector de la construcción es un sector que está vivo, próximamente se aprobará el Plan Nacional de Rehabilitación de Edificios en el que se marcan unos hitos a cumplir en la rehabilitación del parque inmobiliario tanto residencial como terciario con hitos definidos para 2030, 2040 y 2050. Esto ofrecerá oportunidades, si somos capaces de, atraer mano de obra joven y cualificada, mejorar la gestión administrativa, consolidar un modelo de construcción eficiente y sostenible para mantener la actividad del sector y aspirar a ser un motor clave de modernización y prosperidad para la región.

– La Formación Profesional Dual se presenta como una vía para adaptar la formación a las necesidades del sector. ¿Qué opinión le merece esta iniciativa y cómo cree que puede contribuir a paliar la escasez de mano de obra cualificada?

– La Formación Profesional Dual es una de las herramientas más eficaces y realistas para abordar uno de los principales problemas estructurales del sector de la construcción, la falta de mano de obra cualificada. Llevamos años advirtiendo que el relevo generacional en los oficios es insuficiente y que la construcción necesita perfiles que combinen conocimientos técnicos modernos con experiencia práctica real. La Formación Profesional Dual encaja exactamente en esa necesidad.

– Adquirir una vivienda en La Rioja requiere más de ocho años de ahorro para reunir la entrada necesaria. ¿Qué medidas considera urgentes para mejorar el acceso a la vivienda, especialmente entre los jóvenes?

– La situación actual, con más de ocho años de ahorro necesarios para reunir la entrada, evidencia que el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales retos sociales y económicos en La Rioja, especialmente para los jóvenes.

– ¿Qué medidas pueden aliviarlo de manera inmediata y a medio plazo?

– Convendría ampliar y reforzar la vivienda protegida (VPO) en alquiler y venta. Hay que facilitar el acceso a la financiación y a la entrada inicial. Sería importante incentivar el alquiler de vivienda vacía, con líneas de ayudas a propietarios para la puesta a punto de viviendas para alquilar, programas de intermediación pública/privada que garanticen el cobro y reduzcan riesgos, protección jurídica al propietario, bonificaciones fiscales para quien ponga en alquiler una vivienda a precio establecido. Hay que impulsar la rehabilitación con fines residenciales. Es necesario simplificar los trámites urbanísticos y acelerar licencias. Y hay que fomentar modelos innovadores de acceso a la vivienda, como, COHOUSING, cooperativas y autopromoción colectiva, vivienda en cesión de uso, vivienda modular e industrializada, con costes y plazos más ajustados.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

– El precio medio de la vivienda en Logroño ha superado los 2.000 euros por metro cuadrado. ¿Cómo afecta esta tendencia al mercado inmobiliario y qué papel puede desempeñar el Colegio en este contexto?

– El aumento de la calidad de la construcción, vía normativa, crea esa tendencia que tiende a encarecer la vivienda de primera mano y, por tanto, eleva de forma estructural el coste de adquisición. Eso complica el acceso a la vivienda para muchos compradores, jóvenes, familias con ingresos medios, o quienes no cuenten con ahorros suficientes, agrandando la brecha entre quienes pueden acceder y quienes no.

Esta dinámica de precios altos suele presionar al alza los alquileres, pues quienes no acceden a la compra permanecen en el mercado del alquiler, incrementando la demanda y por tanto tensionando el mercado al alza.

Este escenario exige, más que nunca, por parte de nuestro colectivo, el compromiso técnico, ético y social de nuestros profesionales, entendiendo la vivienda no solo como un negocio, sino como un derecho fundamental y un bien común de la ciudad.

– El proyecto Logroño 2050 plantea una transformación urbana hacia una ciudad más sostenible y habitable. ¿Qué opinión le merece esta iniciativa y cómo cree que puede influir en el desarrollo urbanístico de la ciudad?

– El proyecto Logroño 2050 es una oportunidad estratégica para definir una visión de ciudad a largo plazo, apostando por un modelo más sostenible, eficiente y centrado en las personas. Iniciativas de este tipo son imprescindibles si queremos anticipar los retos urbanos y no limitarnos a resolver problemas de corto plazo.

Este proyecto Logroño 2050 puede influir en el desarrollo urbanístico, impulsando la rehabilitación como eje central del desarrollo, reforzando la movilidad sostenible, priorizando densificación equilibrada frente a expansión descontrolada, integrando soluciones basadas en naturaleza y resiliencia climática y modernizando la edificación pública y privada.

– ¿Considera que el actual Plan General Municipal de Logroño, aprobado en 1985, necesita una revisión integral para adaptarse a las nuevas realidades urbanas y sociales?

– La respuesta, desde una perspectiva técnica y profesional, es sí, de manera clara y urgente. Un Plan General con casi 40 años de antigüedad no puede responder adecuadamente a las necesidades urbanas, sociales, económicas y ambientales de una ciudad contemporánea. Logroño necesita un nuevo planeamiento que responda a los retos del siglo XXI: sostenibilidad, rehabilitación, movilidad, eficiencia energética y acceso a la vivienda. Desde el Colegio estamos plenamente dispuestos a colaborar para que ese nuevo plan se construya con rigor técnico, visión de futuro y participación profesional.

– ¿Cuáles son las prioridades del Colegio para esta nueva etapa bajo su presidencia? ¿Qué iniciativas se están impulsando para fortalecer la profesión y su contribución al desarrollo de La Rioja?

– Bajo mi presidencia, y de acuerdo con la Junta de Gobierno que represento el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de La Rioja tiene tres grandes prioridades estratégicas reforzar el papel técnico y social de nuestra profesión; liderar la transición hacia una construcción más sostenible, eficiente y responsable; atraer talento y asegurar el relevo generacional de nuestra profesión; ser un apoyo para los jóvenes profesionales; y mayor cercanía y servicios útiles para nuestros colegiados.

Nuestro objetivo es claro, fortalecer la profesión y poner nuestras competencias técnicas, al servicio de una La Rioja más sostenible, segura y habitable.

– ¿Cómo ve el futuro de la edificación en la región en los próximos años? ¿Qué papel jugarán la sostenibilidad, la digitalización y la innovación en este proceso?

– El futuro de la edificación en La Rioja estará marcado por una transformación profunda, creo que caminamos hacia un modelo completamente nuevo, en el que la sostenibilidad, la digitalización y la innovación serán los pilares que definirán cómo se construye, cómo se rehabilita y cómo se vive. La industrialización, será una obligación en el sector, para los próximos años, en ese proceso, los aparejadores y arquitectos técnicos tendremos un papel decisivo como garantes de la calidad, la seguridad y la eficiencia.

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