Imagínense el contexto. Estamos en la mitad del puente de la Constitución. Salimos a la calle con la ilusión de conocer cómo son las luces de nuestra ciudad (pagadas con nuestros impuestos, no lo olvidemos). Pertenecen al nuevo contrato de luces navideñas en el que Conrado Escobar ha invertido un 50 por ciento más. La expectación es máxima. ¿Cómo serán? ¿Qué innovaciones traerán?
Pero… ayvá, ¡oh, sorpresa!: un sábado por la tarde, con las calles abarrotadas de visitantes y turistas que vienen a disfrutar de nuestras, calles, de nuestro comercio y hostelería (sectores a los que, por cierto, va dirigido principalmente esta magna inversión del PP de Logroño)… y ¡¡las luces navideñas apagadas!!

Hermanos Moroy, Doctores Castroviejo y San Antón.
Ya no es sólo que en ciertas arterias principales del centro de Logroño no haya nada (esa sería otra cuestión a analizar), es que casi toda la que está instalada (sólo Gran Vía y República Argentina estaban activas) no está operativa un sábado 6 de diciembre por la noche. ¡Tremendo! Con el buen tiempo instalado en nuestra urbe, con la gente agolpándose en las tiendas… y ¡¡las luces navideñas apagadas!!
He de recordar que, 48 horas antes, Conrado Escobar nos dijo a la ciudadanía que «el Ayuntamiento quiere que Logroño brille con fuerza en Navidad, que se disfrute en la calle, que la ciudad sea más atractiva para todos los ciudadanos, los visitantes y que apoye y dinamice nuestro comercio local». Ya, pero el sábado 6 de diciembre… ¡¡ las luces navideñas están apagadas!!

Presidente Calvo Sotelo, Duquesa de la Victoria y Portales.
He de recordar también que el PP impulsó un nuevo presupuesto para el alumbrado navideño de Logroño para la campaña 2025-2026 que se situaba en un contrato adjudicado por 660.000 euros por dos años. Esto supone un incremento significativo respecto a años anteriores, con el objetivo -según el PP- «de mejorar la iluminación y extenderla a más barrios, cubriendo así las necesidades de iluminación para la Navidad 2025-2026 y la siguiente». Todo ello con un gasto anual que ronda los 330.000 euros. Pues oiga: una vez inaugurada con fastuosidad hace 48 horas, las luces navideñas están apagadas en pleno puente de la Inmaculada.
Este es un paso más en la desastrosa política que desarrolla el alcalde Conrado Escobar en asuntos de gran impacto ciudadano (limpieza de la ciudad, fiestas de San Mateo, etc). Y evidencia cómo el mantra de que el PP sabe gestionar bien es mentira (a pesar de su relajada mayoría absoluta, por cierto).

Avenida de Portugal y Daniel Trevijano.
Mientras tanto, a quienes nos gusta hacer las cosas bien y con pasión (para así aportar un buen servicio público a la ciudadanía de Logroño) se nos cae la cara de vergüenza.


