La VI edición de las Catas Underground ha levantado las copas por última vez este año. El ciclo, organizado por NueveCuatroUno y Calado by Criteria de la mano de Argraf, Cork Supply, Ramondin, Cartonajes Santorromán y Tonelería Magreñán como patrocinadores y en compañía también de los pinchos de Delicious Gastronomía, ha diseñado un recorrido por diez proyectos vitivinícolas de Rioja a lo largo de nueve meses.
Un recorrido que ha servido para profundizar en elaboraciones especiales, en nuevas tendencias del sector, en apuestas audaces y también en referencias más allá de Rioja. Las bodegas que han formado parte de este viaje han sido, en este orden, Martínez Lacuesta, LAN, Cosme Palacio, Altanza, Martes of Wine, CVNE, Ukan Winery, Vivanco, Tarón y Pago de Larrea.
La inauguración de esta temporada corrió a cargo de los vinos finos que defiende Martínez Lacuesta (26 de febrero), con el estilo clásico y afinado en barrica que caracteriza a sus elaboraciones. Esa eternidad y el valor del tiempo en botella es lo que se cató de la mano de Javier Bañales, gerente de esta firma jarrera.
De Haro se condujo hasta Fuenmayor. LAN (19 de marzo), del grupo portugués Sogrape, sirvió un ‘blend’ ibérico para saborear un amplio abanico de aromas y territorios a través de un recorrido por las principales zonas vitivinícolas de la península. Desde Rías Baixas a Dão, pasando por el Douro, Rioja y llegando incluso a abrir un vino fortificado.
La parada en Laguardia llegó con Cosme Palacio (23 de abril), precursora de los vinos modernos de la DOCa. Una cita, presentada por Jackson Brooke, enólogo de la bodega, y Verónica Soldevilla, Guest Relations Manager, en la que se hizo especial hincapié en innovación y la evolución a lo largo del tiempo.
De vuelta a Fuenmayor, esta vez fue Altanza (14 de mayo) la que protagonizó una nueva cita haciendo su propio viaje: de Rioja a Jerez. El director técnico, Carlos Ferreiro, combinó la filosofía rupturista de la firma con la tradición embotellada y con la tierra dulce, de la mano de Pedro Ximénez.
Después, la cuadrilla de los Martes of Wine llegó al Calado (18 de junio) para descorchar la diversidad de la Sonsierra con cuatro de sus elaboraciones. José Gil, Vicky Fernández, Miguel Merino, Miguel Eguíluz, Álvaro Loza, Ricardo Fernández e Iván Sánchez amenizaron la cita profundizando en la identidad de cada pueblo y cada productor.
Eva de Benito, enóloga de Viña Real, demostró (2 de julio) cómo esta bodega ejerce de «cobijo» para el potencial de Rioja Alavesa. Con un patrimonio vitícola repartido entre Labastida y Laguardia, la firma hizo gala la buena guarda que acompaña a la elaboración tradicional de CVNE.
Sin salir de esta zona, Koldo Eguren, de Ukan Winery, remarcó durante su participación (10 de septiembre) el carácter que plasman sus vinos: «Se trata de que caminen en el tiempo y que reflejen también lo que somos. Vinos democráticos, que encajen en cualquier perfil y escenario, a la vez también nos fijamos en los referentes y bodegas con tradición, partiendo siempre desde el respeto a quienes han construido esta denominación».
Rafa Vivanco ocupó la estancia (8 de octubre) para descorchar algunas de las referencias de la bodega familiar de Briones con las que «el pueblo y la parcela son los protagonistas de la nueva Rioja». Y como precursor de la creación de la categoría Espumoso de Rioja en la denominación, durante esta cata tampoco faltaron las burbujas.
Desde uno de los extremos occidentales de la región, la esencia cooperativista llegó con Bodegas Tarón (5 de noviembre) para ensalzar los viñedos en altura, los montes Obarenes y, en concreto, los municipios de Tirgo, Sajazarra, Cuzcurrita de Río Tirón y Villaseca. Y entre copa y copa, Gonzalo Salazar de Burendes, el gerente, aprovechó para ensalzar también a los socios viticultores que lo hacen posible.
El último brindis del año ha corrido a cargo de Pago de Larrea (3 de diciembre). Su enólogo, Luis Larrea ha puesto también el foco en su pueblo, Elciego, pero sobre todo en su familia. Una compuesta por ocho hermanos vinculados de una manera u otra al vino y, sin lugar a dudas, al proyecto familiar que impulsó el abuelo Luis.
Pero el vino sigue latiendo en El Calado, donde ya se prepara una nueva edición de este ciclo para seguir degustando la diversidad de Rioja al tiempo que se descubren nuevas ilusiones y nuevos aromas dentro de esta rica denominación. ¡Quedan muchas más Catas Underground por las que brindar!


