La Rioja

Las trabajadoras de residencias amenazan con una huelga en enero

En La Rioja hay 38 residencias y casi una veintena de centros de día. Quienes atienden en ellos son, en su gran mayoría, mujeres, muchas de ellas inmigrantes. La tarde de este sábado, cientos de personas se han manifestado para reclamar un convenio y una mejora de las condiciones laborales en residencias y centros de día. Muchas de ellas eran las propias trabajadoras. Como Leire Alonso, que trabaja en el Centro de Día Mancomunidad del Cidacos, en Autol, desde hace 18 años.

«El convenio está obsoleto desde 2020: está sin firmar, tablas salariales, no se cubren las bajas, no se cubren las vacaciones y un largo etcétera», denuncia. «Por no hablar del salario. El salario es precario. Nos merecemos unos horarios dignos y unos pluses que se paguen», añade.

«Estamos trabajando con personas mayores que son dependientes. Nos merecemos un convenio ya en condiciones. Llevamos reuniéndonos con la patronal y manifestándonos dos meses, pero es reunirnos para nada. En enero, si esto sigue así, iremos a la huelga», sentencia Leire.

Rosa Ramírez lleva jubilada casi un año, aun así, no ha dudado en faltar a la cita para apoyar a sus compañeras que siguen trabajando. Durante 33 años trabajó en la Residencia Bouco Las Gaunas de Logroño. «Las condiciones eran muy malas, como ahora. Bueno, igual ahora incluso están peor. Hay menos gente y muchas veces cogen a gente que no sabe, que no tienen título, y acabas reventada», señala Rosa.

«Es un trabajo muy duro. Si te gusta ayudar a la gente es muy bonito, pero con las condiciones que hay, es muy duro. Yo pensaba que no llegaba a jubilarme porque estaba ya con la lengua fuera», cuenta.

Aurora y María llevan 19 y 18 años respectivamente trabajando en Los Jazmines de Haro y coinciden con Rosa en que «es un trabajo muy duro y muy agotador». «A la patronal no le interesa el personal, no le interesamos las trabajadoras», afirman.

«Queremos un convenio justo porque nuestra labor es muy digna y necesaria», señala Aurora. «Reclamamos un aumento de salario y también mejoras para todo el sector. En resumen, reclamamos un trato digno y que se nos valore más a los trabajadores, porque sin los trabajadores las empresas no rinden. Los principales somos los trabajadores», añade María.

Desde hace 15 años, Laura trabaja en el Centro de Día San José de Calasanz. Como auxiliar de enfermería y trabajando en el sector de las personas mayores lleva 24. Al igual que sus compañeras, afirma que «es un trabajo muy duro» y que es necesario «tener mucha vocación, mucha responsabilidad y mucha psicología con las personas mayores».

Señala que es un trabajo que está «muy mal pagado» y que «las condiciones son muy malas: se trabaja mucho, con jornadas laborales muy largas y mucho esfuerzo físico. Es un trabajo para el que no todo el mundo vale, porque hace falta tener vocación».

En resumen, las trabajadoras de las residencias y centros de días de todos los rincones de la comunidad reclaman un convenio que dignifique su profesión. Porque la vocación mueve montañas, pero no llena la nevera.

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