Salir del bache. Tres palabras que resumen la cita para una UD Logroñés sin bajas por lesión ante el Gernika (domingo 17:00 horas, Las Gaunas), con la urgencia del triunfo y desquite de tal mala racha. Los números hablan por sí solos: los de Unai Mendia han sumado solo cuatro puntos de los últimos dieciocho. Todo ha cambiado en mes y medio. El pasado 12 de octubre, el conjunto blanquirrojo logró remontar ante el Beasain (2-1) y acabó colíder ese fin de semana. Nada que ver con su situación actual: la novena plaza con 17 puntos, a cuatro del playoff, marcado precisamente por el Gernika (21) y a nueve del ascenso directo, marcado por el Utebo (26), que ha perdido.
Es cierto que la citada derrota aragonesa, en su visita al Real Unión (4-1), abre una ventana para los blanquirrojos de recortar distancias con la cabeza. Pese a caer, el Utebo sigue primero con 26 puntos, empatado con un Tudelano que ha superado in extremis al Náxara (2-1). 25 posee el Sestao River, que recibe a la SD Logroñés este domingo (17:30 horas). Cuarto, con 24, se ha colocado el Real Unión y quinto, por último, es el Gernika (21). Por tanto, el partido de Las Gaunas encierra una importancia crucial. Un triunfo metería a los logroñeses en la pelea por el playoff, pero la derrota alejaría la quinta plaza a unos peligrosos siete puntos. Cita fundamental.
La propuesta se desdibuja en las áreas
«Es difícil abstraerse de la situación clasificatoria», reconoció Unai Mendia en la previa. Más allá de las distancias en puntos, la dinámica blanquirroja no invita a pensar en grande. Ahora mismo, jugar el playoff de ascenso es un objetivo realista para una UD Logroñés que acumula demasiado tiempo en caída libre. Lo peor es que no es cuestión de ganas. En palabras del propio entrenador, sus jugadores muestran una «actitud impecable» y entrenan de forma óptima, pero no se demuestra en el campo. Salvo la primera parte ante el Tudelano y el día del Sestao River, los riojanos han generado más que todos sus rivales. El problema está en las áreas, especialmente en la propia.

FOTO: Carmelo Betolaza
Porque el equipo ha encajado al menos un tanto en sus últimos nueve encuentros, ocho de liga y la eliminación copera frente a la Ponferradina. La última vez que no lo hizo fue un lejanísimo 27 de septiembre, con el triunfo 0-4 ante la Mutilvera. Dos meses sin puerta a cero, primero con Álex Daza bajo palos y desde su recuperación, con Taliby (cuatro últimas jornadas). En nueve de los doce encuentros de Segunda Federación ha recibido primero y así, es muy difícil. Demasiadas concesiones, como los tres tantos ante el Basconia de la pasada jornada (3-3), pese a la reacción final. En total, 15 dianas encajadas. Solo tres más de los logrados (18). Números de media tabla.
Por si fuera poco, el rendimiento ofensivo tampoco ha estado a la altura. Lastrado por la larga baja de Andrei Lupu y las dos internacionalidades de Berto Rosas, más su expulsión en Urritxe; los de Logroño han jugado demasiados partidos sin ‘9’ puro’. A estas alturas, Lupu todavía no ha marcado, aunque ha jugado poco (159′). Berto, por su parte, lleva casi 500 y solo ha visto puerta una vez. Ambos son dos jugadores que necesita su equipo como el comer, si es que quiere soñar con grandes cosas. La cita es una buena oportunidad para ambos, especialmente para un Lupu que apunta a la titularidad, como en Basauri.

Foto: UD Logroñés
Ante el Gernika, la UD Logroñés vuelve, ante todo, a probarse a sí misma. Necesita una alegría para tratar de salir del atolladero. A estas alturas, da igual cómo. Es irrelevante que sea mediante fútbol tosco o que la remontada llegue en el último minuto. Lo importante es acabar con tres puntos y dar carpetazo a un momento que amenaza con tirar la temporada antes de Navidad. Lejos de las pretensiones iniciales, al equipo le toca aferrarse a la quinta plaza. Las Gaunas, tras las dos derrotas ante el Tudelano y el Eibar B, no mostrará paciencia. El nerviosismo de la masa social, con protestas contra la directiva incluidas, es patente y eso ya solo lo calman los triunfos.
Enfrente, los vizcaínos esperan pescar en aguas revueltas. Arrancaron con dos derrotas la campaña, pero su dinámica en las últimas diez jornadas es la mejor del grupo, empatada con la del Sestao River (21). Cierto es que no han vencido sus dos últimas citas, primero ante el Tudelano (derrota 1-0 sobre la bocina y con uno menos) y después, en el empate en Urbieta, ante el Beasain (0-0). Casi intratables en su estadio, donde no han perdido ni encajado gol, es cierto que bajan más a domicilio (8 puntos de 21 posibles). Obviamente, el favoritismo recae en unos locales con la obligación de ganar.

Foto: SD Gernika
Por su parte, los vascos tratarán de hacer su partido, probablemente en busca de contragolpes y fiando sus opciones a un gran rendimiento defensivo. No en vano, han encajado cuatro goles en sus últimos diez partidos. Son un oponente durísimo de roer, que vende carísimas sus derrotas. Ager Badiola y Herri Torrontegui, con tres dianas cada uno, lideran la aportación ofensiva. No son hombres demasiado conocidos ni con gran predicamento en la categoría, pero ahí reside la fortaleza de este equipo. Sin estrellas, la fuerza colectiva construye un proyecto que sueña con meterse arriba.
En el apartado físico y por primera vez en toda la campaña, Unai Mendia cuenta con todos los jugadores disponibles a nivel físico. Él mismo aclaró que no todos están al cien por cien, pero sí con posibilidades de participar. El único que no podrá estar es Otadui, sancionado por ciclo de amarillas. Mientras tanto, el Gernika no cuenta con sancionados.


