Hace apenas trece meses que Enoteca Baco abrió por primera vez sus puertas y ya se ha alzado con un reconocimiento mayúsculo: el galardón a la mejor enoteca de España. Un premio que lejos de sorprender sobre el papel, no le resulta extraño al visitante que cruza su puerta y descubre enseguida que no está ante una vinoteca convencional. Baco es mucho más que un establecimiento donde adquirir una botella de vino: es un espacio concebido para experimentarlo, jugar con él, degustarlo, aprender y regalar experiencias que abren la puerta a un universo enológico que desborda las etiquetas de siempre.
La diferencia comienza por su propio planteamiento. Ubicada en Marqués de Murrieta 5, Baco Vino y Experiencias articula su propuesta en torno a dos espacios complementarios: una zona de venta diáfana, cuidada al detalle, con centenares de referencias seleccionadas; y un aula de catas donde se desarrolla buena parte de la actividad formativa y vivencial del proyecto. Allí se suceden degustaciones temáticas de vino, champán, vermut, vino y chocolate, ron, whisky y espumosos, junto a formatos propios como el ya célebre Wine Casino, un dinámico juego de cata a ciegas convertido en su seña de identidad. El lema es claro: menos solemnidad y más disfrute; menos miedo al vino y mucha más curiosidad.

Foto: Fernando Díez (RIOJAPRESS)
Detrás de esta propuesta late la trayectoria personal de su fundador, Juanjo Muñoz, un riojano inquieto que inició su camino profesional como camarero en la calle Laurel y decidió muy pronto que quería «llegar lo más lejos posible en el mundo del vino». Su formación habla por sí sola: Basque Culinary Center en San Sebastián, tres años de estudios WSET en Londres y una etapa profesional en Reino Unido formando a equipos de sala y comerciales. Todo ese bagaje le condujo, hace poco más de un año, de nuevo a casa, decidido a no abrir «una vinoteca más», sino a crear un concepto distinto, más dinámico, más contemporáneo y en sintonía con la forma actual de vivir la cultura y el ocio.
Esa visión se refleja también en su selección de vinos. Baco maneja entre 700 y 800 referencias en tienda y puede alcanzar 1.500 en 24 horas bajo pedido. Junto a los grandes clásicos riojanos, cerca del 40 por ciento de su oferta procede de pequeños proyectos personales: garnachas de autor, viticultores jóvenes, elaboraciones singulares como Parcela Nº5 de Luis Alegre o las aventuras independientes de figuras como Lucía Abando o Pepe Rodríguez de Vera. El mensaje es nítido: existe una Rioja vibrante, diversa y sorprendente más allá de las bodegas más clásicas, capaz incluso de conquistar al familiar que ya lo ha probado todo.

Foto: Fernando Díez (RIOJAPRESS)
Otro de los pilares distintivos del proyecto es su programación de experiencias. Baco ofrece varias catas con diferentes temáticas durante todo el año, abiertas al público y reservables como si se tratara de una obra de teatro. Pero hoy, cerca del 75 por ciento de las reservas corresponden ya a eventos privados diseñados a medida: reuniones familiares, grupos de amigos, actividades de empresa o visitantes que viajan desde Madrid exclusivamente para participar en nuevas experiencias. El Wine Casino es el ejemplo más ilustrativo: un juego en el que los participantes apuestan fichas para descubrir, copa en mano, si están ante un albariño, un tempranillo o una garnacha. «Muchas veces gana quien menos sabe: quien se deja llevar por las sensaciones y no por la teoría», resumen en Baco.
El modelo se completa con una gama de tarjetas regalo y packs personalizados, especialmente demandados en estas fechas. En Baco se puede regalar mucho más que vino: desde catas de vermuts para quienes los coleccionan, hasta sesiones de vino y chocolate, Wine Casino familiares o cursos de iniciación para quienes quieren empezar desde cero. Las tarjetas pueden canjearse durante todo el año y pueden acompañarse de cestas que combinan panettones, quesos del norte, conservas gallegas, aceites y productos de proximidad. Una forma de regalar Rioja con más personalidad.

Foto: Fernando Díez (RIOJAPRESS)
El reconocimiento como mejor enoteca de España ha supuesto un impulso decisivo para un proyecto todavía joven. Durante los días posteriores al premio, buena parte de los clientes que se acercaban lo hacían porque habían oído hablar de él. Pero, más allá de la afluencia, el galardón ha reforzado algo fundamental: la certeza de que la apuesta -arriesgada y poco convencional- avanzaba en la dirección adecuada. «Es como cambiar la carretera nacional por una autopista», comentan desde el equipo, conscientes de la velocidad que ha tomado el proyecto.

Foto: Fernando Díez (RIOJAPRESS)
Hoy, Enoteca Baco funciona como un pequeño laboratorio de futuro para el vino en Rioja: menos rigidez, más pedagogía, más juego, más escucha a las nuevas generaciones y a quienes se acercan al vino sin pretensiones. Un lugar donde el vino recupera su esencia cultural, su vínculo con el territorio y su capacidad para reunir a la gente alrededor de una mesa. Por todo ello, más que un título en un listado de premios, Baco se está consolidando como una referencia real para quienes desean mirar el vino desde otra perspectiva: más libre, más curiosa y, sobre todo, más viva.


