La Rioja recibirá 117 viviendas procedentes de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), dentro del gran traspaso estatal de 45.218 inmuebles destinado a reforzar el parque público de alquiler asequible. En un informe adelantado por elDiario.es -que la Sareb se ha negado a confirmar- se conoce con detalle dónde se ubican estas casas y pisos, que pasarán a formar parte de la nueva empresa pública de vivienda creada por el Gobierno. El reparto muestra cómo estos inmuebles —vestigios de la burbuja inmobiliaria y del rescate financiero de 2012— se distribuyen por todo el territorio nacional y cómo aterrizan específicamente en La Rioja.
En nuestra comunidad, el grueso de las viviendas se concentra en Villamediana de Iregua, con 66 unidades, lo que convierte al municipio en el principal receptor riojano. Esta cifra lo sitúa también entre los núcleos que, proporcionalmente, más vivienda incorporan respecto a su tamaño. Se trata de un crecimiento considerable para un municipio que en la última década ha experimentado un fuerte aumento poblacional y que ahora podría ampliar su oferta en régimen de alquiler asequible, con precios orientados a no superar el 30 por ciento de los ingresos familiares.
El segundo municipio con más unidades será Logroño, con 17 viviendas, una cifra que puede parecer modesta si se compara con las grandes ciudades españolas, pero que supone un refuerzo significativo para una capital muy tensionada en materia de alquiler. Le sigue Lardero, con 16 inmuebles, una cifra nada desdeñable para un municipio que crece a un ritmo notable y que, como Villamediana, lleva años siendo uno de los destinos residenciales preferidos del área metropolitana.
La periferia del cinturón logroñés también se verá reforzada: Agoncillo incorporará ocho viviendas, mientras que Albelda de Iregua sumará cuatro. Más allá del entorno metropolitano, los datos muestran una ampliación más testimonial: Navarrete y Murillo de Río Leza recibirán 2 viviendas cada uno, mientras que Calahorra y Cirueña incorporarán una unidad por municipio, cerrando el listado riojano. En total, nueve localidades verán ampliado su parque residencial público gracias a este traspaso.
Estas 117 viviendas forman parte del paquete estatal de más de 45.000 que la Sareb cede a la nueva empresa pública de vivienda. Su ubicación no es fruto del azar: el Gobierno estableció criterios geográficos, sociales y técnicos para seleccionar qué inmuebles podían pasar a alquiler asequible de forma rápida. Entre ellos, estar en municipios de más de 5.000 habitantes o en localidades que hayan crecido más del 5 por ciento en la última década; disponer de entre 85 y 150 metros cuadrados; y no presentar patologías estructurales que impidan su uso inmediato. De ahí que gran parte del lote riojano se concentre en municipios del entorno metropolitano, donde la demanda residencial es sostenida.
Aunque 117 viviendas no modificarán por sí solas el mercado regional, sí suponen un cambio relevante para localidades concretas, especialmente en aquellas donde la presión del alquiler se hace notar, como Villamediana, Lardero o Logroño. En términos prácticos, estos inmuebles permitirán ampliar la oferta pública en un momento en el que la comunidad ha visto crecer los precios y reducirse la disponibilidad de vivienda de larga duración.

EFE/Antonio Garcia
El reparto riojano contrasta con otras zonas del país donde la concentración es mucho mayor. Provincias como Castellón, Murcia o Almería recibirán miles de viviendas debido a la acumulación de activos tóxicos tras la crisis financiera de 2008. En Euskadi, en cambio, el volumen es muy inferior. La Rioja queda en un punto intermedio: sin grandes bolsas de vivienda vacía heredadas del «banco malo», pero con un número suficiente como para reforzar la política autonómica de alquiler asequible.
Estas viviendas se integrarán ahora en un parque público que el Gobierno quiere convertir en un instrumento clave para estabilizar el mercado y ofrecer alternativas a los jóvenes, familias con ingresos medios y personas con dificultades de acceso a la vivienda. Su impacto, aunque limitado en cifras, puede ser significativo en municipios concretos, donde la llegada de varias decenas de inmuebles puede modificar notablemente la oferta disponible.
La Rioja, con sus 117 nuevas viviendas, se suma así a un movimiento estatal que busca transformar lo que en su día fue un rescate bancario en un recurso para familias que hoy buscan alquiler a precios razonables. En un mapa dominado por la desigualdad territorial en materia de vivienda, esta incorporación representa un paso —pequeño, pero real— hacia un parque público más sólido y más útil para los ciudadanos.


