Mentes Abiertas

Andrés Pascual: «El poder del entusiasmo no es magia, es práctica»

Hay personas que cuando les lanzas una pregunta no solo responden, sino que encienden una chispa. En el estudio de Mentes Abiertas, el podcast de salud mental de NueveCuatroUno, la atmósfera siempre es tranquila, de confianza, de ‘estar como en casa’. Sin embargo, en el momento en el que ha traspasado la puerta el escritor y conferenciante Andrés Pascual, la energía se ha transformado.

El riojano acaba de publicar ‘El poder del entusiasmo’, un libro que él mismo define como «muy mío» y eso se nota. Lo trae en la mano como quien presenta a un hijo. «Estoy entusiasmado» admite riendo por lo obvio del comentario. Y se siente así no solo porque ya es un libro internacional cuyos derechos se han vendido a Brasil, sino porque todo lo que cuenta aquí está testado en su propia vida. «Prácticamente todos los logros de los que puedo presumir se han debido a este motor: el entusiasmo». Y en este episodio de Mentes Abiertas lo explica (disponible en Ivoox, Spotify y Apple Podcast).

Andrés lleva años escuchando la misma pregunta: «¿Cómo puedes desprender siempre tanto entusiasmo?». La respuesta es sencilla: «El entusiasmo no es optimismo ingenuo ni pensamiento positivo forzado. Es una actitud ante la vida que nos empuja a actuar, pero que no se queda solo en la motivación: nos hace disfrutar del momento y celebrar lo que somos y lo que podemos llegar a ser».

Habla con fuerza y cada frase parece venir de un lugar muy vivido. «El entusiasmo es una actitud que nos hace amar la vida. Y sí, puede traducirse en metas materiales, hay que pagar la hipoteca y el seguro de la moto, pero sobre todo tiene que ver con sentir que estás en el lugar que te corresponde, en el camino que quieres andar en cada instante».

No hay misticismo en su discurso, sino algo más concreto. «Esto no es magia ni positivismo tóxico, es neurociencia. Cuando desarrollamos una actitud de entusiasmo, percibimos el mundo de forma distinta. Nuestro sistema de activación reticular empieza a ofrecer oportunidades donde otros solo ven amenazas, miedo o bloqueo».

Precisamente de ese sentimiento nacen emociones como la gratitud, la alegría o la ternura. Y esas emociones, a su vez, cambian la forma en que actuamos. «Es un ciclo muy real: actitud, percepción, emoción, comportamiento. Y se puede poner en práctica en cualquier faceta de la vida».

El escritor no habla en ningún momento desde lo alto de un pedestal, sino desde la figura de un experimentador de su propia biografía. «He hecho muchas locuras buenas», confiesa. Pianista de niño, músico de grupo en su juventud, estudiante de Derecho a la vez que grababa con multinacionales. Una vida intensa, plagada de éxitos y de cosas que no salieron tan bien.

La diferencia estuvo en cómo interpretó esas caídas. «Donde otros veían fracaso, yo decía: ‘Hoy me lo he pasado pipa’ o ‘he tenido un aprendizaje enorme’. Donde otros veían una puerta cerrada, yo veía tres abiertas por el camino».

Años después, dedicado al desarrollo personal, vio esos mismos patrones repetirse en miles de personas. «Me di cuenta de que el entusiasmo no era solo cosa de carácter. Había algo que se podía entrenar, regular, encender cuando la vida se pone cuesta arriba».

De esa constatación nace ‘El poder del entusiasmo’, pensado como un método sencillo que cualquiera puede recordar y aplicar. «No se trata solo de lo que te cuenten, sino de cómo te lo cuenten para que, el día que estés chungo, se te aparezca una imagen, una metáfora, una frase y te diga: ‘Mira, puedes seguir por aquí, y vale la pena el esfuerzo’».

Las pilas triple A: aceptación, atención y acción

Antes de entrar en su famoso decálogo de palancas que recoge este nuevo trabajo, Andrés insiste en algo fundamental: sin buenos cimientos, el entusiasmo se queda en fuegos artificiales. «Si no preparamos el terreno, todo lo que activemos se va como viene. Por eso hablo de ponerse las pilas triple A: aceptación, atención y acción».

La aceptación no significa rendirse. «Aceptar no es conformarse ni resignarse ni ponerse unas gafas rosas. Aceptar es dejar de gastar energía en luchar contra la realidad. Lo que viene es lo que es. Y lo que hago con ello es lo que soy».

La atención tiene que ver con recuperar el presente. «El entusiasmo solo existe en el aquí y el ahora. Sin embargo, pasamos el día entre pasados llenos de culpas y futuros inventados llenos de catástrofes. La presencia no es ir al Corte Inglés a comprarte un traje: es estar de verdad donde estás. Te presentan a alguien en una fiesta y al minuto no recuerdas su nombre… Eso no significa que tengas mala memoria, es que no estabas en ese momento en lo que tenías que estar».

Y la acción es el paso inevitable: hacer, aunque sea poco. «No podemos forzar emociones, pero sí podemos accionar palancas. No hablamos de milagros, hablamos de práctica».

Y aquí entra el decálogo de pequeñas rutinas que propone en el libro. No requieren grandes sacrificios, pero sí compromiso. «Son microhábitos. Te exigen muy poco y te dan muchísimo. Lo que pasa es que muchas veces no los hacemos porque nos parecen obvios. Los seres humanos tenemos la rara tendencia a obviar lo obvio».

Uno de esos hábitos es tan simple como sonreír de forma consciente. «Sonreír no es solo un síntoma de cómo estás por dentro, es un activador. El cerebro funciona en un toma y daca constante. Si soy libre para sonreír en circunstancias adversas, estoy decidiendo estar por encima de las circunstancias».

Otro tiene que ver con cómo empezamos el día. «No cojas el móvil en la cama. Levántate, respira hondo, abre la ventana, siente el frío, apoya bien los pies en el suelo y proponte una intención para el día. Te pido cinco minutos. Si no tienes cinco, es que necesitas diez».

También habla de cuidar lo que entra en el cuerpo y en la mente. «No puedes decir, como he tenido un día malo, me como una triple bacon cheeseburger. Justo ese día necesitas kiwi y berza, porque tienes que estar al cien por cien para salir del bache. Con la mente pasa igual: no podemos empezar la mañana llenándola de comparación, envidia y desastre».

Al final del podcast, queda una sensación clara: el entusiasmo, tal como lo entiende Andrés Pascual, no es un lujo ni una rareza de carácter. Es una herramienta accesible, una actitud que se puede entrenar y recuperar incluso en los momentos más oscuros. «Entusiasmarse no es solo un derecho, es también una responsabilidad».

El poder del entusiasmo es, en el fondo, una invitación a eso, a dejar de esperar el momento perfecto, a practicar pequeñas decisiones diarias y a recordar que, aunque no podamos controlar lo que nos pasa, sí podemos trabajar la energía con la que lo vivimos.

Y quizá, al cerrar el libro o al terminar de escuchar este podcast, uno se sorprenda pensando: si el entusiasmo se entrena… ¿por qué no empezar hoy?

Mentes Abiertas, un podcast de NueveCuatroUno que cuenta con el patrocinio del Gobierno de La Rioja y la colaboración de Caja Rural de Navarra y la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

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