La Rioja

Los jóvenes riojanos y las drogas: beben y fuman menos, pero vapean más

Los jóvenes riojanos cuadruplican el uso de cigarrillos electrónicos

Separar, comparar y entender los hábitos de consumo juvenil permite medir cómo ha cambiado la relación de los adolescentes con las drogas en los últimos diez años. La última edición del Estudio sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES 2025) ofrece una fotografía clara: los jóvenes riojanos beben y fuman menos que en 2014, pero el vapeo y el cannabis ganan terreno.

En una década, la Rioja ha pasado de situarse por debajo de la media nacional en casi todos los indicadores a destacar por el consumo de alcohol y tabaco y por el auge del cigarrillo electrónico, un fenómeno que preocupa especialmente porque engancha a menores que nunca habían fumado.

Un descenso moderado con el alcohol

En 2014, el 78,4 por ciento de los estudiantes riojanos había probado el alcohol alguna vez. Hoy, ese porcentaje baja ligeramente hasta el 75,8 por ciento, según el ESTUDES 2025. También desciende el consumo reciente: del 65,6 por ciento que reconocía haber bebido en el último mes hace una década, al 58,7 por ciento actual.

FERNANDO DIAZ/RIOJAPRESS

La reducción, aunque modesta, muestra una tendencia a la moderación, aunque el alcohol sigue siendo la sustancia más normalizada entre los adolescentes. Lo que sí ha cambiado es el perfil de quien más bebe: las chicas superan claramente a los chicos, tanto en frecuencia como en número de borracheras.

El estudio revela que el 42,4 por ciento de los jóvenes riojanos se ha emborrachado en el último año (43,7 por ciento en 2014). La cifra apenas varía, pero la diferencia de género sí: ellas presentan hasta 10 puntos más que ellos en los episodios de borracheras. El botellón, aunque menos frecuente, sigue presente como punto de encuentro y socialización.

El tabaco: la gran caída del consumo juvenil

Si hay una buena noticia, llega con el tabaco. En diez años, el número de adolescentes riojanos que fuman se ha desplomado. En 2014, el 34,2 por ciento había fumado alguna vez y un 24,6 por ciento lo hacía en el último mes; hoy esas cifras caen hasta el 24,2 por ciento y el 16,1 por ciento, respectivamente.

Esto supone una reducción de casi un 40 por ciento en el consumo reciente. La tendencia refleja el éxito de las políticas de prevención y de la creciente conciencia sobre los riesgos del tabaco tradicional.

Sin embargo, las diferencias por sexo se mantienen: las chicas siguen fumando más que los chicos, con hasta nueve puntos de distancia.

Cigarrillos electrónicos: el nuevo hábito

El fenómeno del vapeo ha cambiado por completo el panorama. En 2014, apenas el 9,3 por ciento de los estudiantes riojanos había probado un cigarrillo electrónico. En 2025, la cifra se dispara al 41,1 por ciento, cuadruplicando su presencia entre los adolescentes.

El vapeo se ha convertido en la puerta de entrada al consumo de nicotina, sobre todo entre jóvenes que nunca habían fumado tabaco convencional. Su apariencia “más limpia” y los sabores atractivos han contribuido a su rápida expansión, pese a las advertencias sanitarias sobre sus riesgos.

Aunque La Rioja se sitúa ligeramente por debajo de la media nacional (49,5 por ciento), el aumento es espectacular.

Cannabis: un consumo estable, pero más frecuente

El cannabis mantiene cifras similares a las de hace diez años, aunque con un ligero aumento en el uso reciente. En 2014, el 21,8 por ciento de los jóvenes riojanos lo había probado alguna vez; en 2025, el 21,6 por ciento. Sin embargo, los consumos en los últimos 12 meses y 30 días suben hasta el 22,3 por ciento y 17,4 por ciento, respectivamente.

Esto indica que, aunque no hay más jóvenes que lo prueben, sí hay más que lo consumen de forma habitual. Los varones siguen siendo mayoría, aunque la brecha de género se ha reducido.

El cannabis es, junto al alcohol, la sustancia más normalizada en el ocio adolescente. Muchos jóvenes lo perciben como menos dañino que otras drogas, pese a las evidencias sobre sus efectos neurológicos y cognitivos en edades tempranas.

Diez años después, los adolescentes riojanos beben algo menos, fuman mucho menos y vapean muchísimo más. Los datos confirman que los hábitos cambian, pero las adicciones se transforman.

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