La nueva Ordenanza de Terrazas de Logroño, aprobada definitivamente por el Pleno municipal, sustituye a la norma vigente desde 2001 —modificada en 2009 y 2012—, con el objetivo de «adaptarla a una realidad urbana muy diferente, marcada por el auge del consumo al aire libre, los cambios sociales tras la pandemia y la creciente preocupación ciudadana por el ruido y la convivencia». El objetivo ha sido contentar tanto a establecimientos como a vecinos y vistas las reacciones no lo ha hecho ni con unos ni con otros. Ni siquiera de los grupos de la oposición ya que el Equipo de gobierno ha aprobado en solitario la medida.
Desde el Ayuntamiento reconocen que el fenómeno de las terrazas «ha transformado el paisaje urbano de la capital riojana». Lo que comenzó como un uso complementario de los locales hosteleros se ha convertido en muchos casos en el elemento central del negocio. Sin embargo, ese crecimiento también ha generado tensiones con los vecinos, sobre todo en zonas de alta densidad hostelera como el Casco Antiguo, donde las quejas por ruido, ocupación excesiva de la vía pública o dificultades de movilidad han ido en aumento.
La nueva normativa tiene algunas novedades importantes, entre las más significativas esta la reducción y homogeneización de horario, la reducción del espacio y las infracciones que podrían conllevar la revocación de la licencia.
Media hora menos
Entre los cambios más destacados figura la reducción del horario de funcionamiento. A partir de ahora, las terrazas podrán abrir de 9:00 a 00:00 horas de domingo a jueves, y hasta la 1:30 de la madrugada los viernes, sábados y vísperas de festivo. Esto supone media hora menos respecto al horario anterior. Además, se introduce la posibilidad de reducir una hora el horario autorizado si se constatan molestias por ruido del establecimiento, y en caso de reincidencia, la reducción será de dos horas. Tras tres quejas acreditadas en un año, el Ayuntamiento podrá incluso revocar la autorización. También se echa atrás la diferencia entre horario de invierno y de verano. Todo el año se cerrará a la misma hora.
Menos superficie
Otra de las novedades importantes es la limitación de superficie. La ordenanza fija un máximo general de 100 metros cuadrados por local, reduciendo en 20 metros cuadrados la extensión permitida hasta ahora. El espacio autorizado estará directamente vinculado a la superficie del establecimiento principal, evitando que negocios de pequeño tamaño ocupen espacios desproporcionados. En paralelo, se prohíbe instalar terrazas en calles con aceras de menos de 3,5 metros y se establecen distancias mínimas a portales, pasos de peatones y mobiliario urbano para garantizar el tránsito peatonal.
El apilado a un 15 por ciento
El texto también incorpora una regulación más estricta sobre el mobiliario y su mantenimiento. Las mesas y sillas deberán ser homogéneas, de materiales no ruidosos y colores neutros. La publicidad se limita a logotipos discretos y solo en lugares autorizados. Además, se regula por primera vez el apilado del mobiliario en la vía pública, que solo podrá realizarse en condiciones muy concretas y ocupando como máximo un 15 por ciento del espacio autorizado. Los locales que retiren completamente el mobiliario a espacios privados podrán beneficiarse de bonificaciones en la tasa municipal.

Seis meses para abrir expedientes
En materia de sanciones, el nuevo texto agiliza los procedimientos, fijando un plazo máximo de seis meses para resolver los expedientes. Se introducen sanciones fijas para las infracciones más comunes y se contempla la revocación de la licencia en casos graves o reiterados. La ordenanza busca así dotar de mayor seguridad jurídica tanto a los hosteleros como a la Administración, reforzando las labores de inspección y control.
Atención especial para el Casco Antiguo
El Centro Histórico recibe una atención especial. Se restringe la instalación de terrazas a las calles y plazas incluidas en un anexo específico, y se regulan las llamadas ‘barricas’ o mesas altas, que solo podrán colocarse junto a la fachada del establecimiento y con limitaciones muy concretas. En zonas donde la acera no alcanza la anchura suficiente o en locales de menos de 20 metros cuadrados, se permitirá instalar únicamente dos mesas altas, sin sombrillas ni cerramientos.
Uno o tres años para adaptarse
Otra de las medidas novedosas es el establecimiento de periodos de adaptación. Las terrazas que no cuenten con estructuras fijas dispondrán de un año para ajustarse a la nueva normativa, mientras que las que tengan cerramientos o toldos dispondrán de tres años para cumplir las nuevas exigencias.


