La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) reconsiderará su propuesta para reducir en un 12,5 por ciento de media las dotaciones de riego en la cuenca para su próximo plan hidrológico (2028-2033), después de que regantes, administraciones y otras entidades y particulares mostrarán «una respuesta casi unánime y contraria» a la reducción.
Esta es una de las cuestiones que ha desvelado el organismo regulador durante la presentación, realizada este martes en una rueda de prensa en Zaragoza, de los documentos iniciales del próximo plan hidrológico.
El presidente de la CHE, Carlos Arrazola, ha explicado que, de las 88 alegaciones recibidas, 49 de ellas las ha acaparado el estudio de las dotaciones de riego, que proponía una reducción media del 12,5 por ciento, con una horquilla que iba del 3 por ciento para los sistemas más tecnificados y del 19 por ciento para los que usaban medios más tradicionales.
Según Arrazola, el sector del regadío ha manifestado que esa reducción «limitaría su desarrollo» y las administraciones públicas se han pronunciado «en esta misma dirección», mientras que el sector ecologista «ha negado la validez metodológica» del estudio y desde el ámbito de la investigación también han hecho «algunas precisiones» al respecto.
Además de estas alegaciones, el presidente de la CHE ha explicado que, recientemente, en septiembre, el Centro de Estudios Hidrográficos (Cedex) presentó un informe que augura una reducción de las aportaciones en la cuenca del Ebro del 12,5 por ciento para el año 2050, en lugar del 5 por ciento contemplado.
Se trata, según Arrazola, de «un cambio notable» al que, además, se añade el incremento de las necesidades hídricas que tendrán los cultivos como consecuencia del cambio climático, según ha constatado otro estudio elaborado por la Universidad de Castilla-La Mancha, al que el responsable de la CHE ha hecho referencia.
Así, tras las conclusiones de estos informes y las alegaciones recibidas, ha avanzado que desde la confederación deben «reconsiderar la propuesta» de reducir el 12,5 por ciento las dotaciones de riego.
Aunque no ha aportado una cifra concreta, Arrazola sí que ha adelantado que la respuesta de la CHE será «rigurosa» y «objetiva», probablemente, con la idea de «pormenorizar» esta cuestión, según los sistemas de riego.
La cuestión de las dotaciones de riego ha sido el asunto que más atención ha acaparado en el proceso de participación para los documentos iniciales del nuevo plan hidrológico, en el que tras seis meses de consulta pública han participado 111 entidades.
Concretamente, las aportaciones han procedido de sectores tan diversos como regantes (36 por ciento), administraciones públicas (20 por ciento), entidades ecologistas (20 por ciento), asociaciones sociales (10 por ciento), particulares (10 por ciento) y organizaciones relacionadas con la energía (3 por ciento) y los usos recreativos (1 por ciento).
En ese sentido, desde la CHE han señalado que estas aportaciones «han concitado una respuesta casi unánime y contraria a esa reducción de dotaciones».
La confederación también ha instado a los regantes y a las administraciones agrícolas a seguir impulsando la modernización de regadíos para lograr explotaciones más eficientes en el uso de los recursos y mejor preparadas para afrontar posibles periodos de sequía.
Más allá del asunto de las dotaciones, la CHE también ha introducido otros cambios en los documentos iniciales, entre ellos, el estudio de zonas sobrecargadas de nitratos o el análisis del estadio de las masas de agua.
El organismo regulador ha adelantado que también serán tenidos en cuenta otros temas planteados en las alegaciones, como las propuestas para optimizar los caudales ecológicos de la desembocadura del Ebro (realizada por la Taula de Consens del delta de l’Ebre) o considerar nuevos regadíos sostenibles y balsas en el nuevo plan.
En este proceso de planificación hidrológica, el 28 de noviembre comenzará la participación pública del ‘Esquema provisional de temas importantes’, con un periodo de consulta que se extenderá hasta el 28 de mayo de 2026.
A finales de octubre del próximo año comenzará la participación pública del ‘Borrador del proyecto del Plan Hidrológico de la cuenca del Ebro 2028-2033’, con un periodo de consulta que llegará a abril de 2027. Finalmente, se espera que el nuevo plan pueda ser aprobado en diciembre de 2027 por parte del Gobierno de España.


