Lo manda la tradición, que es sagrada cuando se trata de mantener vivo el latido del recuerdo. Los logroñeses no han faltado este sábado, Día de Todos los Santos, a su cita con la memoria de los seres queridos que ya no están. Jornada de emociones contenidas, conversaciones profundas que se verbalizan sin abrir la boca y flores, muchas flores para hacer más llevadera la ausencia.
Desde primera hora de la mañana, el cementerio municipal ha sido testigo de un ir y venir constante de familias cargadas de ramos, escobillas y cubos de agua para adecentar lápidas y panteones, con el ánimo de sacar lustre al recuerdo de quienes marcharon a otra dimensión.
Entre los pasillos del camposanto las conversaciones mutan en susurros para no perturbar el descanso de quienes reposan entre sus muros, que guardan espacio para todo tipo de confesiones religiosas. Este año, además, el cementerio ha sido testigo de una novedad, el ‘Árbol del recuerdo’ colocado en los accesos al recinto para que familiares y seres queridos de los fallecidos tributen unas palabras a los fallecidos.

Las de este sábado son unas de las imágenes imperturbables al paso de los años, pues cambian los hábitos y costumbres de los logroñeses, que cada vez apuestan más por la cremación, pero la pureza del recuerdo a quien ya no nos acompaña mantiene el silencio de una mañana de Todos los Santos como cita ineludible en el calendario. Porque, por todos es sabido, solo muere quien se olvida.
- FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
- FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
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- LOGROÑO, 01/11/2025.- Los logroñeses han cumplido este sábado, día de Todos los Santos, con la tradición de visitar los cementerios para volver a recordar a quienes no olvidan el resto del año, con flores, plegarias o frases emotivas, que han dejado escritas en el ‘árbol del recuerdo’. EFE/Raquel Manzanares
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