En el marco del Día de las Personas Sin Hogar, que se celebró el pasado domingo, Cáritas La Rioja pone el foco en la exclusión residencial más grave. Durante el pasado año, la entidad social acompañó a 148 personas sin hogar para mejorar su calidad de vida e iniciar o continuar procesos de autonomía personal e inclusión social.
En nuestra región, las estadísticas muestran que se trata de un fenómeno mayoritariamente masculino (el 92 por ciento son hombres) y marcado por la migración: el 79 por ciento es de origen extranjero y, de ellos, uno de cada tres se encuentra en situación administrativa irregular. Por edades, el 63 por ciento tiene entre 36 y 65 años; el 32 por ciento, entre 18 y 35 años, y el 5 por ciento, 66 años o más. Estos datos describen a quienes duermen en la calle o pernoctan en centros como el albergue o recursos de urgencia, pero no abarca toda la realidad del sinhogarismo, que también incluye a quienes habitan viviendas inseguras o inadecuadas.
Con el deseo de sensibilizar y visibilizar a las personas que atraviesan esta situación, mañana, jueves 30 de octubre, a las 18:00 horas, Cáritas La Rioja convoca a la ciudadanía a un acto en la plaza del Mercado de Logroño. La actividad combinará la visualización de historias de vida con la lectura de un manifiesto. Este gesto público se alinea con la campaña nacional que, con el lema ‘Sin hogar, pero con sueños’, subraya que además de cubrir necesidades básicas, las personas sin hogar necesitan vínculos estables y oportunidades reales para recomponer su proyecto vital.
José Andrés Pérez, director de Cáritas La Rioja, explica que la entidad «es testigo, de forma alarmante, de cómo sigue en aumento la vulnerabilidad en muchas personas y familias que no pueden acceder a su derecho a una vivienda digna y adecuada». «Por ello, es necesario y urgente seguir sensibilizándonos como sociedad y continuar interpelando a las Administraciones públicas, garantes de los derechos humanos, y al resto de la sociedad acerca de la realidad que están viviendo estas personas», asevera.
La falta de un techo obliga a estos hombres y mujeres a afrontar a diario una serie de obstáculos que impiden su integración plena en la sociedad. Entre ellas destacan la falta de intimidad, los problemas de salud física y mental, las dificultades para encontrar un trabajo decente y un mercado de alquiler cada vez más inaccesible. Además, se enfrentan a muchas trabas para acceder a los trámites de la administración pública, como, por ejemplo, al empadronamiento.
«Por todo ello, es clave impulsar políticas públicas de vivienda específicas orientadas a las personas en exclusión residencial grave, con alternativas habitacionales adecuadas y estables y una coordinación efectiva entre las consejerías con competencias en materias de servicios sociales y vivienda. Desde Cáritas La Rioja consideramos imprescindible frenar la cronificación y garantizar condiciones de vida dignas», destaca José Andrés Pérez.
Asimismo, el director de Cáritas La Rioja ha explicado que entre los perfiles de las personas sin hogar se encuentran «trabajadores que no pueden acceder a una vivienda, personas migrantes atrapadas en la invisibilidad, víctimas de violencia machista que no encuentran una salida segura; personas con discapacidad que no hallan oportunidades laborales; mujeres y hombres con problemas de salud mental o adicciones; jóvenes ex tutelados a quienes se les cierran las puertas justo al alcanzar la mayoría de edad; mayores sin red familiar ni pensión suficiente que garantice unas condiciones dignas; personas LGTBIAQ+ que han sido expulsadas de sus hogares o discriminadas; y madres solas que luchan por mantener a sus hijas e hijos junto a ellas».


