El astro

La imagen del González Lacasa que ‘alucina’ a vecinos y turistas

El embalse de González Lacasa, en el corazón de la sierra de Cameros, atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. A finales de octubre, el pantano se encuentra al 21,4 por ciento de su capacidad, su nivel más bajo de los últimos cinco años. En apenas una semana ha perdido 0,08 hectómetros cúbicos y apenas conserva 7 de los 32,9 hectómetros cúbicos que es capaz de almacenar.

Este descenso paulatino refleja un inicio de otoño especialmente seco en la zona y un verano en el que las lluvias fueron escasas e irregulares. Los embalses riojanos suelen comenzar el curso hidrológico con reservas moderadas, pero la situación de González Lacasa —clave para el abastecimiento y la regulación del río Iregua— despierta preocupación.

El impacto visual sorprende tanto a los visitantes como a los propios vecinos de la zona que no recuerdan una situación similar desde hace años. El borde del agua se ha retirado decenas de metros, dejando al descubierto una amplia franja de tierra cuarteada que antes permanecía sumergida. Desde el mirador de Ortigosa o las sendas que bordean el embalse, el paisaje es preocupante si no comienzan las esperadas lluvias de otoño.

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