La Rioja

Mansilla, Gimileo y Fonzaleche, nuevas zonas afectadas por emergencias

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes la ampliación a 279 del número de comarcas declaradas ‘zonas afectadas por una emergencia de protección civil’, tras incorporar nuevos municipios que inicialmente habían quedado fuera de las ayudas estatales por errores de comunicación entre las comunidades autónomas y el Centro Nacional de Emergencias (CENEM). La medida, propuesta por el Ministerio del Interior, busca garantizar la cobertura a todos los territorios dañados por incendios, inundaciones y otros fenómenos ocurridos entre el 22 de junio y el 25 de agosto.

En el caso de La Rioja, la actualización incorpora a los municipios de Mansilla de la Sierra, Gimileo y Fonzaleche, que se suman así a la lista de zonas reconocidas como afectadas por emergencias de protección civil. Estas localidades vivieron incendios forestales el pasado 13 de agosto, en pleno episodio de altas temperaturas y sequía extrema, que movilizaron medios terrestres y aéreos de extinción.

La comunidad riojana ya contaba con otros sucesos registrados previamente en el listado estatal, como la DANA del noreste peninsular del 11 de julio, que dejó fuertes lluvias y daños en varias zonas, y el incendio de Cornago, ocurrido el 4 de agosto. Con esta ampliación, La Rioja pasa a tener cuatro municipios adicionales incluidos en las ayudas aprobadas por el Gobierno central.

FOTO: María Ruiz Ortega.

La declaración permitirá a los ayuntamientos afectados solicitar ayudas para la reparación de infraestructuras públicas, caminos y servicios básicos, además de compensaciones para particulares, explotaciones agrícolas y empresas que sufrieron pérdidas. Interior subraya que la revisión responde a «la magnitud y complejidad» de las emergencias vividas este verano y a la necesidad de ofrecer una respuesta equitativa en todo el territorio nacional.

Durante la semana del 12 al 17 de agosto, La Rioja vivió una oleada de incendios forestales y agrícolas que puso en máxima alerta a los servicios de emergencia en plena ola de calor. En esos días se declararon al menos nueve focos en distintos puntos de la comunidad. El más grave se produjo en Mansilla de la Sierra, donde el fuego arrasó unas 48 hectáreas en el paraje de Calamantío y mantuvo activos a los equipos de extinción durante varios días por sus reactivaciones. También se registraron incendios en Albelda de Iregua, Viniegra de Abajo, Munilla, Fonzaleche, Calahorra y Rincón de Soto, además de un nuevo foco entre Azofra y Alesanco y otro en las Peñas de Viguera.

La sucesión de incendios llevó al Gobierno riojano a activar el Nivel 1 del Plan de Protección Civil, con restricciones de uso de maquinaria agrícola, pirotecnia y circulación en zonas forestales. En algunos municipios, como Cañas, la colaboración ciudadana fue clave: un grupo de agricultores organizados por WhatsApp ayudó a contener las llamas con sus propios tractores antes de la llegada de los bomberos. Aunque todos los incendios fueron finalmente controlados, el episodio dejó en evidencia la vulnerabilidad del territorio ante las altas temperaturas y la sequedad extrema que marcaron aquel agosto.

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