Ocho meses después de aquel Pleno municipal que terminó en gritos, reproches y con la Guardia Civil en la puerta del Ayuntamiento de Nájera, la tensión se traslada ahora a los tribunales. Las amenazas previas al pleno, dirigidas a varios miembros de la oposición, serán objeto de un juicio que se celebrará el próximo 13 de noviembre. Además, tal y como ha podido saber este medio, en los próximos días comenzará la citación de testigos y denunciantes en una causa separada que tiene por objeto las denuncias presentadas por los tres grupos municipales de la oposición tras aquel encendido Pleno municipal.
Lo que en su momento parecía una disputa política más acabó convirtiéndose en un episodio que marcó un antes y un después en la vida política najerina. Aquel día, el rechazo al presupuesto municipal impidió sacar adelante el proyecto del nuevo campo de fútbol, una obra muy esperada por las familias y clubes locales. Las protestas ciudadanas se hicieron patentes tras el Pleno en la calle e incluso la Guardia Civil tuvo que intervenir para evitar que la situación se desbordara.
El clima posterior fue de absoluta crispación. PSOE, Izquierda Unida y Partido Riojano (PR+) condenaron públicamente los «insultos, amenazas y presiones» que aseguraron haber sufrido sus concejales durante la sesión y después de ella, y que les obligaron incluso a salir escoltados del edificio consistorial y, en algunos casos, tener vigilancia en sus casas los días posteriores.
La vida política de Nájera ha vivido en los últimos meses una auténtica montaña rusa. Las tensiones entre el equipo de Gobierno del Partido Popular, encabezado por Jorge Salaverri, y los grupos de la oposición -PSOE, Izquierda Unida y Partido Riojano (PR+)- marcaron el rumbo del Ayuntamiento desde el pleno más tenso que se recuerda, celebrado hace ocho meses. Las continuas reuniones entre los partidos de la oposición alimentaron durante semanas la posibilidad de una moción de censura, pero finalmente el PSOE local decidió no impulsarla por discrepancias internas entre sus tres concejales, lo que dejó sin efecto cualquier acuerdo para desbancar al alcalde popular.
El punto más conflictivo ha seguido siendo la aprobación de los presupuestos municipales, un tema enquistado desde principios de año. Ni el PP -en minoría al frente de la Alcaldía- ni los grupos de la oposición cedieron en sus posturas, y los números volvieron a ser rechazados en el pleno de primavera. En ellos se incluía una partida adicional derivada de la actualización del convenio con el Gobierno de La Rioja para financiar íntegramente el nuevo campo de fútbol, valorado en alrededor de un millón de euros.
En medio de este clima de bloqueo, el PSOE de Nájera vivió su propia sacudida interna. En una tensa asamblea, Saúl Manzanares fue elegido nuevo secretario general tras imponerse a Nuria Aldonza, en un proceso marcado por la división entre quienes defendían promover la moción de censura y quienes consideraban que no era el momento político adecuado. Esa fractura interna debilitó la posición del partido en el Ayuntamiento y terminó inclinando la balanza a favor del actual alcalde.
A comienzos de verano, el regidor Jorge Salaverri decidió dar un paso más y someterse a una cuestión de confianza vinculada directamente a la aprobación del presupuesto. La votación celebrada el 12 de junio no le fue favorable: los siete concejales de la oposición votaron en contra y los seis del PP, incluido el propio alcalde, a favor. Aún así, la normativa permitía que, si en el plazo de un mes no se presentaba una moción de censura, los presupuestos quedasen ratificados automáticamente.
Y así ocurrió. En julio, los socialistas de Nájera decidieron no promover la moción de censura, alegando que «no se daban las circunstancias» para un relevo en la Alcaldía. De este modo, con casi ocho meses de retraso y tras un proceso lleno de desencuentros, el Ayuntamiento de Nájera conseguía finalmente aprobar sus presupuestos municipales, garantizando la continuidad de Jorge Salaverri al frente del Consistorio y cerrando -al menos hasta ahora- uno de los capítulos políticos más agitados de los últimos años en la ciudad.
Ahora, con la apertura del proceso judicial, Nájera abre un nuevo capítulo. Aquel pleno, que comenzó con un debate sobre presupuestos y acabó con denuncias por amenazas, se ha convertido en símbolo de una división que todavía hoy, ocho meses después, sigue pesando sobre la ciudad.


