La Rioja

Vecinos del Casco Antiguo critican el cierre de solares en Calahorra «con toda la basura dentro»

Una imagen que habla por sí sola: un solar tapiado en pleno casco antiguo de Calahorra, con un cerramiento nuevo y con montones de basura visibles tras el muro recién levantado. Es la escena que ha indignado a varios vecinos del barrio, que denuncian la falta de limpieza previa antes de proceder al cerramiento de estos espacios. «No tiene sentido taparlos con toda la porquería dentro. Una vez que se cierran ya no se puede entrar, así que al menos podrían haberlos limpiado antes», lamenta un vecino de la zona.

La queja llega justo después de que la Junta de Gobierno Local aprobara la adjudicación del contrato para cerrar 15 solares y edificios en ruina en el casco antiguo. Los trabajos, que han sido encargados a la empresa Construcciones y Canalizaciones de Navarra S.L., cuentan con un presupuesto de 12.114,50 euros y consisten en levantar muros de ladrillo para evitar accesos no autorizados.

Los cerramientos se están realizando en solares repartidos por distintas calles del casco histórico: dos parcelas en Arrabal, tres en Enramada, tres en Portillo de la Plaza, dos en San Andrés, y uno en Catedral, Curruca, Pastelería, San Antón y plaza García Antoñanzas. Según el Ayuntamiento, la medida responde a una cuestión de seguridad, ya que muchos de esos espacios tenían las puertas abiertas o semiderruidas, y eran frecuentemente utilizados para acceder o almacenar materiales.

Desde el Consistorio calagurritano explican que los terrenos son de propiedad privada y que la intervención municipal ha sido subsidiaria y limitada a la construcción de los muros, sin incluir la limpieza interior. «El Ayuntamiento no puede asumir la limpieza de solares particulares. Lo que se ha hecho es cerrar accesos que representaban un peligro, porque había gente que entraba en ellos y existía riesgo de accidentes», detallan fuentes municipales.

Sin embargo, los vecinos consideran que la actuación se ha hecho «a medias». Aplauden que se mejore la seguridad, pero reclaman más coordinación y sensibilidad, ya que los solares tapiados —visibles desde la calle— se han convertido en auténticos vertederos urbanos. «Basta con asomarse para ver lo que hay dentro. No es solo un problema de estética, es también de salubridad», apunta otro residente.

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