Las bicicletas no son (solo) para el verano. Especialmente, en una ciudad como Logroño, en la que los repechos se pueden contar con los dedos de una mano. Cada día se cuentan por decenas los logroñeses que mantienen aparcado su coche para desplazarse por la capital en bici, lo que representa un ahorro económico -en combustible y seguros-, pero también de tiempo: bastan apenas de 10 minutos para atravesar la ciudad de punta a punta y luego no hay que dar rodeos para encontrar aparcamiento.
En estos hábitos juega un papel fundamental BiciLog, el sistema público de alquiler de bicicletas, que cuenta con una treintena de estaciones distribuidas por el mapa de la ciudad, especialmente en las proximidades de centros de trabajo, colegios e institutos.
El problema surge cuando la demanda supera la oferta y los usuarios se encuentran sin vehículos a su disposición y el tiempo que esperaban ganar dándole a los pedales se convierte en un retraso al incorporarse a su puesto de trabajo. A esta situación se han enfrentado este jueves los usuarios de BiciLog de la zona sur de la ciudad, que se han topado con estaciones vacías de bicicletas por demoras en la reposición de vehículos.
Minutos antes de las nueve de la mañana -horario predominante en la incorporación al trabajo- no estaba disponible ni una sola bicicleta en la estación de la calle Estambrera (frente al colegio Gonzalo de Berceo) y en la de la estación de ferrocarril (la más próxima a la anterior) tan solo estaba accesible una bici eléctrica, cuyo alquiler no está incluido en los bonos prepago del servicio (sí se ofrece un descuento a los usuarios fidelizados, pero tienen que pagar por usarlas).

Aun a pesar de que la zona sur de Logroño es uno de los principales núcleos residenciales de la ciudad, pocas alternativas quedaban para los usuarios de BiciLog en Cascajos, obligados a desplazarse hasta La Estrella o La Cava para acceder a una bicicleta. En su conjunto, los vehículos disponibles para el alquiler al sur de la Avenida de Lobete y Duques de Nájera apenas alcanzaba la veintena, por lo que la opción más factible ha sido caminar hasta el centro o recurrir al coche particular.
El problema operativo de este jueves evidencia que la bicicleta se ha convertido en un hábito al alza para acudir al trabajo a primera hora de la mañana. Ahora bien, lo que parece una buena noticia corre el riesgo de quedar en agua de borrajas si la reposición de los vehículos de la flota no se realiza con la debida agilidad.


