Rebeca Palacios.- La logroñesa Miren Idoia Fernández es una de las cinco mujeres que, tras superar un cáncer, participarán en la undécima edición del Reto Pelayo Vida, con el que cruzarán Costa Rica de costa a costa y recorrerán cientos de kilómetros en bicicleta de montaña, a pie y en kayak.
Los presidentes del Gobierno riojano, Gonzalo Capellán, y del Parlamento regional, Marta Fernández, han recibido este lunes, en sendas reuniones, a esta deportista, horas antes de embarcarse en este desafío.

Fernández ha explicado a EFE que, durante dos semanas, el equipo de cinco expedicionarias participará en una aventura que se inicia en las playas del Pacífico y, contadas en MTB, recorrerán el interior tropical, para adentrarse después a pie en la selva, descender rápidos en rafting y remar en kayak por el río Pacuare hasta alcanzar las aguas del mar Caribe.
Esta riojana de 56 años se enteró del Reto Pelayo Vida por casualidad, cuando buscaba en la red social Facebook alguna prueba de deporte extremo y se animó a presentar una solicitud. Tras un filtro inicial, pudo vivir una semana de pruebas deportivas en la sierra madrileña con una veintena de mujeres y consiguió que la seleccionasen entre 523 candidatas de 9 países.
Deporte para seguir con la cotidianidad
Después de toda una vida practicando deporte extremo, cuando en 2018 le diagnosticaron un cáncer de mama estaba a tres días de participar en un medio Ironman -un triatlón de media distancia con 113 kilómetros en total, con natación, ciclismo y carrera a pie-, que se empeñó en realizar, aunque lo hizo más despacio de lo previsto y no llegó a terminarlo.
«Mi mayor preocupación al recibir el diagnóstico fue si podría seguir practicando deporte, porque me gustan mucho las pruebas de ultradistancia y, con mi marido, supone una parte muy importante de nuestra vida», ha relatado. Por ello, ha asegurado que el deporte le ayudado mucho en el proceso de la enfermedad, porque sus carreras y maratones le han permitido «seguir con la cotidianidad de la vida».

FOTO: Reto Pelayo Vida.
Respecto al reto de Costa Rica, al margen del desafío deportivo, ha dicho que tiene «muchas ganas» de compartir esta experiencia y «convivir» con las otras cuatro mujeres, quienes también han superado un cáncer de mama.
Administrativa contable de profesión, el cierre de la empresa en la que trabajó durante 25 años le llevó a estudiar lo que siempre le había gustado y se formó como repostera en la Escuela de Hostelería de Santo Domingo de la Calzada y en ‘Le Cordon Bleu’ de Madrid.
A punto de montar una pastelería le llegó el diagnóstico del cáncer, por lo que lo paró todo y, años después, ha dado «otro cambio radical» a su vida y se ha ido a vivir al campo, donde ha trabajado en una granja avícola en los últimos tres años.
Para conseguir eliminar las toxinas de su cuerpo, tras los tratamientos para combatir el cáncer, ha pasado un año sabático en le que ha podido dedicarse a entrenar y que, culmina, con su participación el Reto Pelayo Vida.


