Salud

«Las riojanas pueden estar tranquilas»: la detección precoz del cáncer funciona en La Rioja

La detección precoz del cáncer de mama funciona en la comunidad: «Las riojanas pueden estar tranquilas»

En pleno ojo del huracán con la polémica surgida en el Servicio Andaluz de Salud por los retrasos en los cribados de cáncer de mama, muchas riojanas han levantado la ceja y se han preguntado: ¿y aquí, cómo estamos? Para resolver las dudas, están Mercedes Sainz, jefa de sección de la Unidad de Mama del Hospital San Pedro, e Inmaculada Eguiluz, responsable del programa de detección precoz de cáncer de mama en La Rioja. Ambas son claras: «Las mujeres riojanas pueden estar tranquilas. El programa funciona correctamente y se cumplen los plazos previstos».

La doctora Sainz insiste en que la alarma mediática, aunque comprensible, no debe generar miedo. «Se ha creado una especie de obsesión con el tiempo, con los días que pasan entre una mamografía y el resultado, y no siempre tiene sentido. Estamos hablando de mujeres sin síntomas, de un cribado que busca detectar antes de que aparezca nada clínicamente. En muchos casos no es una urgencia», explica con calma. «El objetivo es detectar precozmente una enfermedad que, de otra forma, se manifestaría más adelante. Pero eso no significa que un pequeño retraso comprometa el pronóstico».

Y es que, como recuerda, «una mamografía no evita el cáncer, lo detecta antes». Ese matiz, aunque pueda parecer sutil, marca toda la diferencia. La detección precoz permite identificar tumores cuando aún son pequeños y tienen un tratamiento más sencillo, pero si el diagnóstico llega en fase clínica —es decir, cuando ya hay síntomas—, las probabilidades de éxito siguen siendo altas. «Los tratamientos de mama funcionan. La mayoría de los cánceres que tratamos tienen buena respuesta, se detecten dentro o fuera del programa de cribado», afirma Sainz.

Para ilustrarlo, usa una metáfora que le gusta repetir: «Es como una piscina. Puedes detectar el cáncer cuando está en el fondo, cuando sube a medio metro o cuando ya asoma a la superficie. Cuanto antes lo veas, mejor, pero si lo ves cuando ya ha salido tampoco significa que no tenga solución».

Cómo funciona el programa en La Rioja

El programa de detección precoz de cáncer de mama en La Rioja se dirige a mujeres de entre 45 y 69 años, aunque algunas entran a partir de los 40. Se desarrolla a través de una unidad móvil, el popular ‘camión’, que recorre las distintas zonas básicas de salud de la comunidad -unas veinte en total- en un ciclo que dura aproximadamente dos años. «Vamos citando zona por zona y realizando las mamografías en el propio camión. Allí las mujeres rellenan una pequeña encuesta, se revisan posibles antecedentes y se les hace la prueba», explica Eguiluz.

El procedimiento es meticuloso. Al día siguiente, el equipo recibe la lista de mamografías realizadas y una ficha especial con las que presentan alguna sospecha. «Las radiólogas revisamos esas preferentemente, en uno o dos días», detalla Sainz. Si hay algo que requiere seguimiento, se cita a la paciente para pruebas complementarias. “Cuando sospechamos malignidad, la biopsia puede hacerse incluso en un par de días. Y si no, en tres o cuatro días más. En total, desde la sospecha hasta el diagnóstico y el inicio del tratamiento puede pasar un mes, mes y medio como mucho», precisa.

Actualmente, el tiempo medio de lectura de una mamografía ronda los 10 a 15 días, aunque puede variar ligeramente según la carga de trabajo. «Lo importante —añade Sainz— es que las sospechas se priorizan. Las mujeres con resultados normales reciben su carta de confirmación cuando todo está revisado, y las que necesitan más pruebas son atendidas rápidamente».

En cifras, el programa detecta entre 60 y 70 casos de cáncer al año, lo que representa aproximadamente el 30 por ciento del total de diagnósticos en La Rioja. El resto se identifican fuera del programa, en mujeres que notan algún síntoma o que no están en el rango de edad del cribado. «Y esos casos que en la mayoría ya muestran síntomas también responden bien al tratamiento», recuerda Eguiluz.

La clínica siempre prima

Ambas especialistas insisten en un punto crucial: la clínica prima sobre la mamografía. «Si una mujer se nota algo —un bulto, una retracción del pezón, secreción, o un cambio visible en la piel—, debe acudir al médico, aunque su última mamografía haya salido normal», recalca Sainz. «Una cosa es el dolor o la sensación difusa, que no siempre indica nada, y otra es un signo claro, palpable y objetivo». El programa está pensado para mujeres asintomáticas; en cuanto hay clínica, la prioridad cambia y la atención es inmediata”, subraya Eguiluz.

El programa riojano no solo destaca por su eficacia técnica, sino también por la alta participación: más del 75 por ciento de las mujeres convocadas acuden a su cita, una cifra que supera la media nacional. «Eso dice mucho de nuestras mujeres», sonríe Mercedes Sainz. “Hay confianza en el sistema, y eso nos enorgullece».

Pero ambas insisten en que el éxito no es solo suyo. «Nosotras somos la cara visible», reconoce Sainz, «pero detrás hay patólogas, ginecólogos, oncólogos, terapeutas, especialistas en medicina nuclear… todo un engranaje que hace que el sistema funcione».

Por eso, cuando se habla de retrasos o fallos, piden perspectiva y serenidad. «El diagnóstico precoz ayuda, sí, pero no tenerlo no significa que ya esté todo perdido. Hay vida después del diagnóstico, hay tratamientos que funcionan y hay equipos que trabajan con rigor y humanidad», concluye Sainz. Y es que, en La Rioja, el mensaje está claro: el cribado funciona, los plazos se cumplen y las mujeres pueden —de verdad— estar tranquilas.

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